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Crónica: De cómo el gobierno de China nos quiso prohibir Bitcoin

Crónica: De cómo el gobierno de China nos quiso prohibir Bitcoin

Esta es la historia de cómo el gobierno de China ha arreciado su ola regulatoria contra las criptomonedas. Prohibición de las ICO, control férreo a las casas de cambio, uso de corta fuegos y prohibición de eventos públicos han sido las maneras en que los entes gubernamentales han intentado controlar los criptoactivos en el territorio. Pese a esto, Bitcoin ha conseguido la vía para seguir siendo una tecnología ampliamente usada por nosotros.

Hacia la luna

Este relato comienza en el año 2016. Nos convertimos en uno de los países con mayor influencia en el mercado de criptomonedas. Parecía que el futuro estaba en nuestras manos. Los que conocíamos Bitcoin sabíamos que esta era una oportunidad que valía oro, así que la aprovechamos. Todavía nos faltaba mucho por aprender, pero poco a poco nos convertimos en el territorio con mayor poder de minería en el mundo.

Para septiembre del año 2016, ya procesábamos el 70% de las transacciones de la red Bitcoin. Yo fui uno de los testigos de la construcción de un edificio cerca de una planta hidroeléctrica en el Tíbet. En este lugar se instalaron cerca de 10 mil mineros de Bitcoin. Al día se generaban cerca de 750 mil dólares diarios de ganancia para la compañía que los instaló. Atrás estaban quedando los días en que Bitcoin era asociado al cibercrimen y a la Deep Web. El interés por Bitcoin había crecido tanto, que hasta las compañías de energía eléctrica se encontraban utilizando la energía residual para minar Bitcoin.

No obstante, el gobierno de China ha venido ejecutando políticas de control de información en Internet desde hace años. La principal herramienta para filtrar la información es el Gran Cortafuegos de China, por donde pasa toda la información que se maneja dentro y fuera del territorio. Como en el país se generaba la mayor parte de los bloques de la red Bitcoin, estos pasaban por el Gran Cortafuegos. La filtración de la información contenida en bloques generaba un retraso innecesario en su propagación.

El 2016 fue el peor año para el yuan desde 1994, puesto que disminuyó su valor en un 7 por ciento. Esto llevó a que los chinos realizáramos compras masivas de Bitcoin. Además de esto, las características de las criptomonedas nos permitían comerciar internacionalmente y sortear los estrictos controles gubernamentales sobre la economía. En el 2016, las casas de cambio chinas operaron el 42% de las transacciones con Bitcoins hechas en el mundo.

El gobierno de China muestra su interés en regular Bitcoin

El gobierno prohibió el comercio del oro, y poco a poco fue mostrando su interés en regular las criptomonedas. El 2016 cerró con el Banco Popular de China (PBOC) solicitando expertos en tecnología de contabilidad distribuida que ayudaran al desarrollo de una supuesta criptomoneda nacional y con las autoridades de la localidad de Nanjig financiando un proyecto de desarrollo de tecnología de contabilidad distribuida.

El 2017 inició con una reunión entre las autoridades del PBOC y representantes de importantes casas de cambio. El objetivo de esa reunión fue llegar a acuerdos respecto a la normativa legal de Bitcoin y las criptomonedas. Según algunos expertos, la influencia que tuvo China en ese momento amenazó la descentralización de Bitcoin. Algunas causas de las fluctuaciones del precio de la criptomoneda podían buscarse en los acontecimientos que ocurrían en este territorio.

Las reuniones tuvieron como resultado que algunas casas de cambio suspendieran y retiraran los servicios de intercambio con Bitcoin. Todos estaban a la espera de que el gobierno de China finalmente emitiera una regulación para las operaciones de las casas de cambio, o las prohibiera del todo. El gobierno comenzó a realizar inspecciones en las casas de cambio. Inmediatamente después, se fijo una tasa para las comisiones en estas plataformas, medida que afectó directamente el precio de Bitcoin.

Mientras tanto, los bitcoiners buscábamos alternativas que nos permitieran seguir utilizando la criptomoneda. Así, en el mes de febrero de 2017 LocalBitcoins registró un máximo histórico en cuanto al volumen de bitcoins comerciados en esa plataforma. Desde marzo del 2015, LocalBitcoins tenía un promedio de 350 BTC comerciados semanalmente. Desde el 18 de febrero, la plataforma pasó a comerciar cerca de 5.000 BTC.

El gobierno de China cada vez mostró mayor interés en Bitcoin. Y para el mes de abril ayudó al financiamiento de la Global Blockchain Finance Summit 2017. Este fue un evento a escala mundial que reunió personalidades influyentes del criptomundo, como Vitalik Buterin. Yo seguí el evento por televisión, y no me perdí ni un momento las propuestas de aplicación de blockchain en la ciudad de Hangzhou.

Comienzo de las prohibiciones

Todo parecía ir viento en popa. Para el mes de junio, los expertos en tecnología de contabilidad distribuida eran las estrellas del mercado laboral chino. Eran tan cotizados, que sus sueldos podían rondar los 175 mil dólares. En julio, el Banco Central abrió un centro de Investigación de Monedas Digitales, dedicado a la investigación de las criptomonedas y sus métodos de aplicación. En agosto, se anunció que el gobierno de China recaudaría impuestos a través de una aplicación desarrollada con tecnología de contabilidad distribuida. Esta noticia fue positiva, ya que el proceso de recaudación de impuestos tradicional es bastante engorroso por estos lados.

La noticia que encendió las alarmas de la comunidad llegó en el mes de septiembre. Las autoridades finalmente dieron un paso radical en torno a la regulación de los criptoactivos. Desde el 4 de septiembre quedó prohibida la realización de Ofertas Iniciales de Moneda (ICO) en el país. Además de un impacto directo en el mercado de criptoactivos, esta decisión también llevó al cierre de múltiples casas de cambio que operaban con criptoactivos en el país.

Para el mes de diciembre del 2017, el vicepresidente del Banco Central -banco que había hecho varios avances en materia de adopción de tecnología de contabilidad distribuida-, fijó una postura negativa respecto a Bitcoin. A su juicio, la criptomoneda se trataba de una burbuja que en cualquier momento desaparecería. Mientras nosotros veíamos con preocupación como poco a poco se nos cerraban las puertas del progreso, bitcoiners alrededor del mundo se alegraban de que ya no tuviéramos en nuestras manos el “control del mercado de criptoactivos”.

En enero del 2018, voceros del Banco Central anunciaron que se aplicaría una regulación del suministro eléctrico para la minería de criptomonedas. Para ello, se recurriría a la ayuda de las autoridades locales. En el mes de febrero, las autoridades anunciaron que las operaciones de las casas de cambio quedarían bloqueadas. La medida aplicaría tanto para casas de cambio nacionales como para extranjeras. Con ello, también se determinó que la publicidad relacionada con criptomonedas y ICOs quedaría completamente prohibida en internet. Posteriormente, el alcance de la regulación china pretendería llegar mucho más lejos. En marzo salió a la luz que la seguridad pública del país incluso se encontraba monitoreando operaciones con criptomonedas realizadas en el extranjero.

No obstante, mirábamos cómo el interés gubernamental caía en conflicto con las regulaciones que ellos mismos habían creado. La Asociación de Inversión de China -IAC- se encontraba trabajando en la constitución del Centro Internacional de Desarrollo de Inversiones de Blockchain. Debido a un conflicto con la legislación, la conformación de esta institución tuvo que ser pospuesta.

Para abril, la hostilidad del gobierno era tal, que la policía interrumpió y canceló la Expo Global de FinTech y Blockchain que se desarrollaba en la ciudad de Shanghai sin dar un motivo claro. Una ola de rumores se generó por este suceso, pero los motivos no quedaron claros. Por esos días, un minero recibió un disparo y acusó a las regulaciones que el gobierno aplicó a las casas de cambio, ya que no pudo convertir sus bitcoins a moneda fiduciaria. Según él, no pudo pagar su deuda a los mafiosos con los que se había involucrado.

A pesar de las medidas tan fuertes emprendidas por las autoridades, el presidente del país brindó declaraciones en mayo de 2018. Por primera vez el jefe de gobierno de China se pronunciaba respecto a los criptoactivos. Para nuestra sorpresa, Xi Jinping habló con optimismo de la tecnología de contabilidad distribuida. A su juicio, se trata de una revolución tecnológica que acelera el avance en las ciencias de la vida. Una vez más, un gobierno del mundo adoptaba la posición de “Blockchain sí, Bitcoin no”. Incluso, se desarrolló una iniciativa para monitorear a los exreclusos con la tecnología de los criptoactivos. El Banco Central, a su vez, anunció que emplearía la blockchain en la verificación de cheques. Meses más tarde nos enteraríamos de una iniciativa para “alfabetizar sobre Blockchain” a funcionarios con cargos públicos.

La prohibición del gobierno de China

Y si no bastaba con las trabas que nos ponía el gobierno todos los días, en el mes de julio comenzó a llover. Las inundaciones en Sichuan, provincia que concentra la mayor cantidad de equipos de minería del país, afectaron una granja de minería. Una importante cantidad de equipos quedaron irrecuperables.  Para ese mes, el saldo de la cacería de brujas que el gobierno estaba llevando a cabo era de 88 casas de cambio cerradas y 85 ICO suspendidas.

Finalmente, los últimos golpes a nuestra libertad financiera llegaron con la prohibición de eventos que se relacionaran con la promoción de criptoactivos en Beijing y en la ciudad de Guangzhou. Además, se operó el cierre de chats y de foros en los que se hablaba de la tecnología.

Son muy reducidos los medios con los que contamos para comunicarnos, pero todavía nos queda la aplicación Telegram, por ejemplo. Con ella nos comunicamos para comerciar Bitcoin, y, ante la censura, hemos desarrollado una jerga especial para hablar de los criptoactivos, en la que Panqueque grande significa Bitcoin.

Los ideales de esta tecnología apuntan a que ningún gobierno, por muy agresivo que sea con sus intentos de regulación puede dominarla. El gobierno de China ha sido dual en sus intenciones. Por un lado prohíbe las criptomonedas a la población pero aprovecha una parte de su tecnología, la cadena de bloques, para intentar mejorar el funcionamiento de sus instituciones.

Pero en China, desde hace muchos años en el código creemos -esta frase es usada por los bitcoiners del mundo- y sabemos que este es el momento en el que podemos demostrar la descentralización de Bitcoin puede burlar las prohibiciones. Mientras resistimos, seguiremos comiendo panqueques grandes sin que el gobierno nos lo impida.


Descargo de responsabilidad: Esta es una obra de ficción. Los nombres, personajes, empresas, organizaciones, lugares, acontecimientos o hechos que aparecen en la misma son producto de la imaginación del autor o bien se usan en el marco de la ficción. Cualquier parecido con personas (vivas o muertas) o hechos reales es pura coincidencia.

Imagen destacada por Philippe / stock.adobe.com

 

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Acerca del autor

Zuleika Salgado

Bitcoiner y aficionada a la literatura.

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