-
La cadena BIP-110 quedó 369 bloques atrás de la red principal al 11 de agosto.
-
Cuando Bitcoin Cash se separo de Bitcoin, las reglas fueron totalmente diferentes.
En el transcurso de casi una década, la red de Bitcoin ha experimentado dos bifurcaciones separadas que terminaron en destinos opuestos.
La primera, Bitcoin Cash, se desprendió de la red en agosto de 2017 impulsada por un grupo de mineros liderados por la empresa Bitmain y logró sostenerse como una cadena independiente hasta hoy. La segunda, BIP-110, se separó el 8 de agosto de 2026 en el bloque 961.632 y, tres días después, apenas ha producido dos bloques nuevos mientras la red original avanza sin pausa.
Ambos eventos comparten un origen técnico similar (un desacuerdo sobre qué datos debería aceptar Bitcoin) pero divergen por completo en su ejecución económica.
La dificultad de minado: el reto para todo fork
La diferencia entre las dos bifurcaciones no está en la intención de cada propuesta, sino en cómo cada una gestionó el respaldo minero antes de forzar la ruptura.
Bitcoin Cash llegó a su bifurcación con una coalición de pools dispuesta a sostener pérdidas iniciales a cambio de una apuesta a mediano plazo. BIP-110, por el contrario, activó su separación sin haber asegurado un compromiso económico real de los mineros grandes.
BIP-110 apostó más por la presión ideológica, creyendo que esto bastaría para arrastrar hashrate hacia la nueva cadena. Un cálculo que resultó equivocado.
Cuando una cadena minoritaria se separa de Bitcoin, hereda la misma dificultad de minado que tenía la red combinada, pero solo puede repartir esa carga entre el hashrate que decide seguirla. Cuanto menor sea ese respaldo, más lento será encontrar cada bloque, y cada bloque lento retrasa aún más el reajuste de dificultad que podría aliviar la situación.
Es un problema que se retroalimenta: la escasez de mineros prolonga la escasez de bloques, y la escasez de bloques desalienta a nuevos mineros a sumarse.

Bitcoin Cash absorbió ese golpe inicial porque partió con un colchón de hashrate comprometido. BIP-110 no lo tuvo, y el resultado se refleja en los números: mientras la cadena original acumula salud operativa, la disidente quedó casi paralizada desde su segundo bloque.
El colchón de hashrate que le faltó a BIP-110
Bitcoin Cash se separó en el bloque 478.558. Heredó la misma dificultad que tenía Bitcoin, pero con una fracción de su poder de cómputo total.
El resultado fue una espera de casi seis horas hasta que el pool chino ViaBTC minó el primer bloque de la nueva cadena. Una demora enorme frente a los diez minutos que Bitcoin suele mantener por cada bloque.
Pero ese primer bloque tardío no fue un fracaso. Fue la prueba de que, aunque lento, sí había mineros dispuestos a sostener la cadena mientras el mecanismo de reajuste de dificultad hacía su trabajo. Bitcoin Cash incorporó después un Algoritmo de Reajuste de Emergencia (EDA) para acelerar esa adaptación en sus primeras semanas.
BIP-110 nunca llegó a ese punto. La cadena BIP-110 quedó paralizada 360 bloques atrás, apenas tres días después del fork, con solo dos bloques producidos. Bitcoin, por su lado, acumulaba 369 bloques de ventaja en el mismo lapso.
La diferencia entre «seis horas para el primer bloque» y «estancamiento total tras el segundo» resume la distancia entre ambos eventos. Una cadena encontró su piso de rentabilidad mínima; la otra nunca lo alcanzó.
Quién apostó su hashrate y quién no
En 2017, Bitmain, entonces el mayor fabricante de equipos ASIC del mundo, respaldó abiertamente el proyecto que ViaBTC bautizó como Bitcoin Cash. Esa alianza no era solo ideológica.

Bitmain tenía interés comercial directo en que existiera una cadena alternativa donde colocar el hardware que ya fabricaba. Meses después llegó a condicionar la venta de sus nuevos equipos a la aceptación de Bitcoin Cash como forma de pago. Ese incentivo comercial sostenido fue lo que permitió a la cadena sobrevivir su fase más frágil.
BIP-110 tuvo el patrón inverso. Su principal impulsor, Luke Dashjr, dirige tanto el software Bitcoin Knots como el pool de minería OCEAN. Ni siquiera esa combinación de desarrollo e infraestructura comercial alcanzó para sostener la bifurcación.
Ocean era el único pool público que apoyaba abiertamente la minería de la BIP-110. Sin embargo,cuando la ideología choca con el negocio, gana el negocio: OCEAN volvió a fijar la cadena principal como conexión por defecto apenas un día después del fork, priorizando a sus clientes por sobre la causa de su propio fundador. Incluso ofrecieron una indemnización a quienes estuvieron conectados al pool por haber minado en la red de la BIP-110.
El cálculo económico explica esa retirada de OCEAN. En una cadena con hashrate tan bajo como el de BIP-110, las recompensas tardarían 15 meses en madurar, frente a las 17 horas habituales en la red principal. Ningún exchange listaría esas monedas sin liquidez ni demanda real.
Roughnecks, el único minero que llegó a procesar bloques bajo las reglas de BIP-110, pausó sus operaciones a las pocas horas. Las retomó después de recibir críticas de su propia comunidad. PyBlock, otro pool que había mostrado simpatía por la propuesta, terminó minando también la cadena original.
Ningún pool relevante ofreció a BIP-110 lo que Bitmain le dio a Bitcoin Cash en 2017: un compromiso de hashrate sostenido en el tiempo.
El error de diseño detrás de la agresividad de BIP-110
Bitcoin Cash se planteó desde el inicio como una cadena permanente, con reglas de consenso propias y distintas a las de Bitcoin. Eso le permitió, con el tiempo, ajustar su propia dificultad y estabilizarse como red independiente.
BIP-110 fue distinto. Planteó una medida temporal dentro del ecosistema Bitcoin Core. Adam Back lo resumió como uno de los errores de sus defensores al declarar que cuando una regla es temporal equivale a admitir que su versión permanente sería inviable. Ese carácter provisional debilitó cualquier incentivo a largo plazo para que un minero apostara infraestructura a la cadena disidente.
A lo anterior se suma un problema técnico mayor: la ausencia de protección contra ataques de repetición entre las dos cadenas por parte de BIP-110. Un ataque de este tipo ocurre cuando una persona intenta mover fondos en una sola de las cadenas y termina moviéndolos en las dos porque las firmas son exactamente iguales.
Bitcoin Cash sí resolvió ese problema tempranamente, con un marcador de firma distinto (SIGHASH_FORKID) para separar sus transacciones de las de Bitcoin.
La activación misma también jugó en contra. BIP-110 exigió un umbral de señalización que, según Back, resultó imprudente por no reflejar consenso económico real, pues se impuso sobre el 54% de la red en lugar del 95%, como siempre ocurría.
Bitcoin Cash, en cambio, esperó a acumular respaldo de mineros e infraestructura de intercambio antes de forzar la ruptura.
La secuencia de los hechos terminó siendo determinante. Activar primero y buscar apoyo después dejó a BIP-110 sin margen de maniobra una vez que la falta de hashrate se hizo evidente.
Dos bifurcaciones distintas
| FACTORES | BITCOIN CASH 2017 | BIP-110 2026 |
| HASHRATE INICIAL | Contó con respaldo real de pools | Casi nulo (apenas 2 bloques producidos) |
| PRIMEROS BLOQUES | Primer bloque tardó 6 horas, pero llegó | Quedó estancada tras el segundo bloque |
| INCENTIVO COMERCIAL | Fuerte | Débil |
| CARÁCTER DE LA PROPUESTA | Cadena permanente con reglas propias | Medida temporal dentro del ecosistema Bitcoin |
| PROTECCIÓN CONTRA REPETICIÓN | Sí (SIGHASH_FORKID) | Ninguna |
| ESTRATEGIA DE ACTIVACIÓN | Acumuló apoyo minero e infraestructura antes de forzar la ruptura | Activó primero y buscó apoyo después |
El verdadero costo de una bifurcación
La comparación entre ambos casos deja una conclusión poco intuitiva: lo que separa a una bifurcación exitosa de una fallida no es la solidez técnica del código ni la legitimidad de sus argumentos, sino la capacidad de sus promotores para convencer a operadores comerciales de arriesgar ingresos reales durante la fase más vulnerable de la transición.
Bitcoin Cash logró ese compromiso antes de separarse; BIP-110 intentó construirlo después, cuando ya era tarde. Esa secuencia, más que cualquier diferencia ideológica, terminó decidiendo cuál de las dos cadenas sobrevivió y cuál quedó varada a un puñado de bloques de su punto de partida.









