En el episodio cuarenta y seis de Separando el Dinero y el Estado, Aníbal Garrido, fundador de la Academia BTC de la Universidad Católica Andrés Bello, nos cuenta una tesis contraintuitiva: pese a la inyección de divisas y la flexibilización de sanciones de OFAC, el apetito por stablecoins no retrocedió en Venezuela sino que creció —Ecoanalítica midió 44 millones de USDT diarios solo en el P2P de un exchange, un volumen que se compara con el comercio petrolero. La razón, según Garrido, es estructural: los dólares que ingresan quedan «amarrados» en cuentas sin capacidad de movilización, mientras el USDT se mueve en segundos.
De ahí pasa a la tokenización de activos del mundo real (petróleo, oro, acciones) como próxima frontera venezolana, insistiendo en que —a diferencia de Bitcoin— estos RWA sí necesitan una fundación regulatoria efectiva, y distinguiendo la tokenización del petróleo frente al fracasado Petro por sus reservas auditadas.
Lo más relevante:
- Tras el 3 de enero hubo inyección de divisas al sistema financiero venezolano y flexibilización gradual de sanciones de OFAC.
- Garrido señala que los dólares ingresados quedan en cuentas electrónicas con capacidad de movilización limitada.
- Existen operadores de bloque en el P2P de Binance con órdenes de 50.000, 100.000 y 200.000 USDT.
- Garrido reconoce que hay empresas que llevan tesorerías en cripto en Venezuela, y que algunas recurren a esquemas MPC en lugar de cargar directamente con semillas y multifirma.
- Fred Ehrsam, cofundador de Coinbase, ha visitado Venezuela en varias ocasiones con interés en pozos petroleros; dio charlas vinculadas al Banco de Venezuela.
- Bitfinex Securities emitió un reporte sobre tokenización en Venezuela como oportunidad; Garrido participó aportando consideraciones.
- El market cap de stablecoins estaba por debajo de 50.000 millones de dólares hace cinco años; cerró 2025 rozando los 300.000 millones y ya lo superó.
- Binance superó los 300 millones de usuarios en el mundo.
- Garrido enumera colapsos como advertencia cíclica: QuadrigaCX (2018, el CEO muere con las llaves), FTX (2022, Sam Bankman-Fried) y el hack a Bybit (2025, ~1.500 millones robados, cubiertos por los accionistas). Advierte que un usuario sin dominio de la descentralización queda expuesto a un «banco Latino 2.0», un «banco federal 2.0» o un «Lehman Brothers 2.0».

