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La actualización asegura USD 84.000 millones en valor tokenizado.
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Más de USD 15.000 millones migraron a CCIP en cuatro meses, dice la empresa.
Chainlink, la principal red de oráculos descentralizados del mercado, puso en marcha este 28 de septiembre de 2026 la versión 2.0 de su Protocolo de Interoperabilidad Cross-Chain (CCIP, por sus siglas en inglés).
La firma declaró la herramienta disponible para instituciones y emisores que buscan mover tokens y mensajes entre redes de criptomonedas.
El objetivo de la empresa es operar entre distintas arquitecturas sin reconstruir la infraestructura en cada red y mantener los estándares exigidos por el capital regulado, explicó en su blog.
Para lograr ese propósito, la actualización mantiene la estructura base del protocolo e introduce herramientas de seguridad opcionales, señala. La novedad principal es la posibilidad de sumar Verificadores Cross-Chain (CCV, por sus siglas en inglés)), que actúan como una capa de revisión extra sobre los «16 operadores de nodos independientes» que validan por defecto cada operación.
A partir de este esquema, los emisores pueden exigir la verificación adicional solo en transferencias que superen determinados montos, comenta Chainlink.
En paralelo a estas opciones de validación, el desarrollo aborda la velocidad de ejecución y las exigencias del marco regulatorio. El protocolo permite ajustar los tiempos de confirmación según el riesgo de cada envío, sobre lo cual la empresa explicó que «un pago rutinario puede necesitar liquidarse en segundos, mientras que una liquidación mayorista puede exigir finalidad completa y una aprobación adicional».
A esto se suma el motor Automated Compliance Engine (ACE), que aplica reglas de identidad (KYC), prevención de lavado de dinero (AML) y control de sanciones de forma nativa. La firma sostuvo al respecto que «la mayoría de los puentes heredados de hoy no pueden aplicar KYC, AML o screening de sanciones en las transferencias».
De acuerdo con el anuncio, estas adiciones buscan resolver fricciones operativas que solían requerir «más de medio año de ingeniería a medida por cadena» o el uso de «puentes heredados inseguros que han sido explotados por más de 3.300 millones de dólares».
Esta dinámica de adopción ya venía mostrando tracción previa: durante el segundo trimestre de 2026, más de USD 7.000 millones en valor de tokens que operan entre distintas redes migraron masivamente desde otras herramientas hacia CCIP.
Por su parte, la trayectoria previa del proyecto ya mostraba avances en el sector corporativo. Como reportó CriptoNoticias, Chainlink concretó en mayo de 2026 una expansión institucional tras acordar integraciones con la Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC) —la principal infraestructura de postnegociación del mercado bursátil estadounidense—, Fidelity International y Kraken, acuerdos destinados a reforzar la interoperabilidad, la tokenización de fondos y la gestión de garantías.
En la actualidad, Chainlink sostiene que CCIP asegura más de USD 84.000 millones en valor tokenizado. La firma afirmó que en los últimos cuatro meses migraron a su infraestructura más de USD 15.000 millones, cifra en la que incluye más de 7.400 millones de WBTC de BitGo, más de 6.100 millones de cbBTC de Coinbase, el kBTC de Kraken y la stablecoin del Estado de Wyoming, frontier (FRNT).
Entre las entidades adicionales que la compañía lista como colaboradoras o integrantes del ecosistema figuran AWS, ANZ Bank, Crypto Finance de Deutsche Börse, Google Cloud, Robinhood Chain, Aave y Swift.










