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La cola de espera y las comisiones siguen en mínimos pese al récord de datos insertados.
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BIP-110 es una propuesta de soft fork temporal que busca restringir los datos arbitrarios en BTC.
La comunidad bitcoiner debate si la red debería limitar las transacciones a transferencias exclusivamente monetarias o continuar permitiendo su uso para insertar datos arbitrarios que no representan transacciones financieras. Ese debate, que comenzó a principios de 2025, condujo a que surgiera BIP-110, una propuesta de soft fork temporal con el objetivo de restringir la inclusión de esos datos que algunos actores y participantes de este ecosistema consideran como «spam».
Sin embargo, el debate ocurre justo cuando las salidas efectuadas con OP_RETURN, el mecanismo que utilizan distintos protocolos para insertar esos datos en las transacciones, alcanzan su punto más alto de la historia, lo que obliga a preguntarse si el aumento de datos no monetarios en Bitcoin encarece el envío de esta moneda o si traba las transferencias de valor en la red. Actualmente, existen dos protocolos que lideran la inclusión de datos vía OP_RETURN: Runes y Alkanes.
El código de operación (opcode, en inglés) OP_RETURN es una instrucción del lenguaje de programación de Bitcoin que permite marcar una salida de una transacción como no gastable y, al mismo tiempo, adjuntarle un fragmento de datos arbitrarios. Las salidas de este tipo llegaron a 378.405 el 18 de julio pasado, según los últimos datos de mainnet-observer, un máximo histórico que, como se ve en la siguiente imagen, supera incluso el pico que había dejado el lanzamiento del protocolo Runes en abril de 2024.

La imagen también muestra que, a diferencia del salto abrupto que produjo el lanzamiento de Runes, el aumento de 2026 se dio de forma más gradual y sostenida desde comienzos de año.
Este crecimiento de datos no monetarios fue posible, en parte, por un cambio de política adoptado por los desarrolladores del Bitcoin Core. En octubre de 2025, la versión 30 de Core eliminó la restricción por defecto que impedía retransmitir con normalidad las transacciones con salidas OP_RETURN de más de 83 bytes. Es decir, la medida facilitó que circularan esas salidas OP_RETURN sin fricciones por la red, ya que existía un límite en el tamaño que un dato en el campo OP_RETURN pudiese ocupar.
La primera manera de responder si el aumento de datos no monetarios afecta el uso de Bitcoin como red de pagos es revisar la cola de transacciones sin confirmar, conocida como mempool. Si las operaciones vinculadas a los protocolos Runes o Alkanes estuvieran desplazando a las transacciones monetarias y compitiendo por el espacio de los próximos bloques, la mempool debería mostrar una acumulación sostenida, con usuarios ofreciendo comisiones cada vez más altas para no quedar afuera.
La mempool, sin embargo, y como se ve en el gráfico a continuación, vivió subidas y bajadas cíclicas durante el último año, con picos en septiembre de 2025 y enero de 2026, pero sin una tendencia de crecimiento de fondo. Entre mayo y julio de este año, justamente el período en que las salidas OP_RETURN alcanzaron su máximo histórico, el peso de esa cola se mantuvo estable, entre 40 y 50 megaunidades de peso virtual, con predominio de tramos de tarifa baja (área azul y verde). Esta estabilidad es la primera señal concreta de que el aumento de datos no monetarios no está empujando a los usuarios a competir por espacio ni retrasando la confirmación de los envíos monetarios.

Las comisiones totales que la red paga, cada día, muestran la misma calma que la mempool. En abril de 2024, cuando se lanzó Runes, las tarifas llegaron a superar los 1.200 bitcoin en un solo día, mientras que el 22 de julio de 2026 ese monto cayó a apenas 2,86 bitcoin, pese a que la cantidad de datos insertados vía OP_RETURN es hoy mayor que en aquel pico, tal como puede verse en la siguiente imagen de Blockchain.com. Este contraste confirma, con un indicador distinto al de la mempool, la misma ausencia de presión: aunque hoy circulan más datos no monetarios que durante el lanzamiento de Runes, la red no necesita cobrar más por procesarlos.

Esa ausencia de presión sobre las comisiones se replica en los niveles de prioridad que ofrece mempool.space para confirmar una transacción: pagar por una transacción sin prioridad tiene un coste aproximado de 0,2 satoshis por unidad de peso virtual (unos USD 0,02 por transacción), mientras que pagar por una confirmación de alta prioridad cuesta 2 satoshis por unidad de peso virtual (unos USD 0,14), niveles bajos para los estándares históricos de Bitcoin.

Un usuario que solo quiere enviar bitcoin, sin ningún interés en Runes o Alkanes, puede seguir haciéndolo hoy a un costo mínimo, mucho más bajo que una transacción bancaria.
Tampoco el valor económico que se mueve en las transacciones de Bitcoin muestra señales de que las transferencias de valor estén siendo desplazadas. Conforme a Blockchain.com, el valor estimado de las transacciones de la red alcanzó los 5.400 millones de dólares el 22 de julio pasado, dentro de un rango que, sin contar un pico puntual de 58.000 millones de dólares registrado en noviembre de 2025, se mantuvo estable durante el último año. Esto demuestra que la capacidad de Bitcoin para mover valor real no se redujo pese al aumento de operaciones no vinculadas a pagos.

Por comisiones, por congestión en la mempool y por valor transferido, entonces, no hay evidencia de que el aumento de datos no monetarios (al que sus críticos suelen llamar spam) esté desplazando a las transacciones monetarias ni encareciendo su confirmación.
Esa conclusión sobre comisiones y congestión mide una variable específica: el espacio de bloque que ocupan esas transacciones no monetarias. Existe otra forma de medir el mismo fenómeno, que no la contradice sino que la complementa: la cantidad de operaciones que esas transacciones representan dentro del total de la red. Por espacio, el uso no monetario es marginal; por cantidad de transacciones, ya es mayoritario.
¿Cuánto espacio ocupa realmente el «spam»?
La captura más reciente de TheBitcoinPortal permite ver esta tensión con más detalle. De acuerdo con sus datos de los últimos treinta días, entre el 25 de junio y el 24 de julio de 2026, el 64,1% de las transacciones de Bitcoin corresponde a operaciones «no monetarias», frente a un 32,2% de transacciones puramente monetarias y un 3,7% de operaciones de mantenimiento monetario, como consolidaciones de fondos, tal como se ve en la siguiente imagen de TheBitcoinPortal.

Dentro de esa categoría no monetaria (franja violeta), la imagen también permite identificar qué protocolo específico explica la mayor parte del uso: al 24 de julio de 2026, los protostones (363.985 en un solo día) superan ampliamente a Runes (249), a las inscripciones de Ordinals (266) y a los tokens BRC-20 (3.394).
Un protostone es la estructura de datos que utiliza Alkanes, un metaprotocolo de contratos inteligentes para Bitcoin que permite ejecutar código y desplegar activos programables directamente sobre Bitcoin. Alkanes utiliza OP_RETURN de forma similar a Runes, pero con instrucciones adicionales para ejecutar operaciones más complejas, como intercambios entre activos, según explica la documentación oficial de Alkanes. Es este metaprotocolo, entonces, y no Runes, el que explica la mayor parte del uso no monetario actual de Bitcoin, según el gráfico de TheBitcoinPortal en los últimos 30 días.
Cuando Alkanes empezó a manifestarse en la red, en abril de 2025, el desarrollador de mempool.space que se identifica como mononaut ya advertía que, si el metaprotocolo ganaba tracción, el aumento de transacciones podía derivar en una congestión de la red y una suba de las comisiones. Esa proyección, más de un año después, no se cumplió: como muestran la mempool y las comisiones descritas antes, ninguna de las dos variables refleja hoy esa presión, pese a que Alkanes genera muchas más transacciones que en aquellos primeros meses.

Mientras el conteo de transacciones ubica al uso no monetario en una posición mayoritaria, la medición por espacio de bloque cuenta una historia distinta, y es la que importa para saber si ese uso le quita lugar a los pagos.
En esa línea, la firma de investigación Galaxy Research había medido, el 7 de julio de 2026, que las salidas OP_RETURN mayores a 83 bytes ocupan apenas 0,016% del espacio de bloque diario de Bitcoin, y que el conjunto total de transacciones con salidas OP_RETURN, sin ese filtro de tamaño, representa 3,8% del espacio de bloque, como ya lo informó CriptoNoticias. El desarrollador de Bitcoin Core conocido como Murch había medido, en mayo de 2026, una cifra similar (0,0032%) para las salidas OP_RETURN de mayor tamaño. Esas cifras son la evidencia más directa de que, aunque el «spam» domine la cantidad de transacciones, todavía ocupa una porción menor del espacio físico que Bitcoin usa para procesar pagos.
Asimismo, el desarrollador Renaud Cuny, quien creó la web TheBitcoinPortal, obtuvo métricas similares para un período anterior. Entre el 9 de junio y el 8 de julio pasados, el 99,96% de las salidas OP_RETURN en aquel momento no superó los 80 bytes. Solo 5.024 salidas de casi 13.000.000 (0,039%) excedieron ese umbral. Esta cifra refuerza la de Galaxy Research desde otro ángulo: casi ninguna transacción usa el margen de hasta 100.000 bytes que Bitcoin Core habilitó en 2025, lo que confirma que el espacio de bloque ocupado por las salidas OP_RETURN mayores a 100.000 bytes también es marginal.
Cantidad de transacciones y espacio de bloque son, en definitiva, dos variables distintas que conviene no confundir a la hora de evaluar si Bitcoin sigue funcionando como una red de pagos. Una transacción con una salida OP_RETURN pequeña, por debajo de los 80 bytes, ocupa muy poco espacio dentro de un bloque, aunque se cuente como una transacción más en las estadísticas de uso de la red. Por eso es posible que el uso no monetario domine la cantidad de operaciones diarias sin, al mismo tiempo, ocupar una porción significativa del espacio físico de cada bloque ni afectar el costo de una transacción monetaria.
El propio sitio TheBitcoinPortal, sin embargo, sostiene una lectura más crítica sobre esta tendencia. En su boletín de investigación, el sitio afirma que la porción de espacio de bloque que considera no monetaria pasó de 37% a 45% en los últimos seis meses, una tendencia que describe como preocupante para lo que llama la salud monetaria de Bitcoin. Esa cifra no es directamente comparable con el 3,8% que midió Galaxy Research, porque ambos sitios definen de manera distinta qué cuenta como espacio no monetario: Galaxy Research midió específicamente el uso de OP_RETURN, mientras que TheBitcoinPortal incluye, además, el espacio que ocupan las inscripciones de Ordinals y otros usos no monetarios dentro del campo witness (testigo), que almacena las firmas de cada transacción.
Si bien esa perspectiva no cambia el diagnóstico sobre las comisiones o la congestión, sí advierte que la proporción de actividad no destinada a pagos viene en aumento, más allá de que todavía no se traduzca en un costo mayor para quien envía bitcoin.
Adam Back, cofundador de la empresa Blockstream, ofreció una lectura distinta sobre las cifras de Galaxy Research y Murch (los porcentajes de 0,016% y 0,0032% de espacio de bloque que ambos midieron para las salidas OP_RETURN de mayor tamaño). Para Back, restringir las reglas de validación no reduce el volumen de datos no financieros en la red, sino que empuja a quienes los publican hacia estructuras de transacción más complejas y más costosas de procesar.
Bajo esa lectura, el bajo porcentaje que miden Galaxy Research y Murch no demostraría que el uso no monetario de Bitcoin sea marginal, sino que estaría describiendo solo la parte más visible de un uso que, ante una restricción más estricta, se reacomodaría hacia otro lugar de la red. Esa advertencia no contradice los datos de comisiones y congestión que muestra esta nota, pero sí introduce una duda legítima sobre si esos datos seguirían siendo tan favorables si la propuesta BIP-110 llegara a aprobarse.
La disputa alrededor de BIP-110
BIP-110 es la propuesta que busca resolver esta discusión por la vía del consenso. Se trata de una actualización temporal de las reglas de Bitcoin, conocida como soft fork (una modificación de las reglas de validación que no exige que toda la red se actualice al mismo tiempo), pensada para durar un año y que luego volvería a restituir los límites actuales.

El desarrollador anónimo detrás de BIP-110, identificado como Dathon Ohm, confirmó que, a partir del bloque 961.632 (calculado para el próximo 8 de agosto), los nodos que adopten esta actualización comenzarán a rechazar como inválidos los bloques de cualquier minero que no demuestre respaldo a la propuesta. Hasta la fecha de esta nota, sin embargo, la señalización de los mineros necesaria para activar BIP-110 es casi nula.
La propuesta divide a figuras influyentes dentro de la comunidad de Bitcoin. Michael Saylor y Adam Back, por ejemplo, se manifestaron en contra de BIP-110, mientras que otros desarrolladores como Luke Dashjr y Bitcoin Mechanic la respaldan como una forma de preservar el espacio de bloque para transacciones monetarias. El desenlace de esta disputa definirá si Bitcoin mantiene, en el futuro, el mismo margen para insertar datos no monetarios que tiene hoy.
Por ahora, el aumento de datos no monetarios en Bitcoin, impulsado por protocolos como Alkanes y Runes mediante OP_RETURN, no encarece las comisiones ni traba las transferencias de valor: la mempool se mantiene estable, las comisiones totales cayeron pese al récord de actividad, y el espacio de bloque que ocupan esos datos sigue siendo marginal.










