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6,9 millones de BTC podrían estar expuestos ante futuros ataques de computación cuántica.
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La UE plantea proteger los casos de mayor riesgo frente a la computación cuántica para 2030.
Los reguladores financieros de Europa encendieron una alerta sobre un escenario que podría adelantarse a la llegada de computadoras cuánticas de uso comercial: la posibilidad de que sus avances comprometan sistemas criptográficos utilizados en transacciones, bases de datos y redes como Bitcoin.
El Comité Conjunto de las Autoridades Europeas de Supervisión (ESAs), integrado por la Autoridad Bancaria Europea (EBA), Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) y Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA)., incluyó la computación cuántica entre los riesgos tecnológicos que deben ser monitoreados. En su Informe de Riesgos y Vulnerabilidades de Otoño 2026, publicado este miércoles 23 de septiembre, señaló que una computadora cuántica suficientemente avanzada podría debilitar sistemas criptográficos ampliamente utilizados.
El punto que destacan las autoridades es el momento en que podría materializarse el problema. Según el informe, la amenaza podría aparecer incluso antes de que estas máquinas alcancen una aplicación comercial viable. Esto amplía el margen de prevención, ya que la protección de información sensible puede requerir años de transición.
Para Bitcoin, el riesgo no sería uniforme. Las monedas vinculadas a direcciones antiguas o reutilizadas pueden tener sus claves públicas expuestas en la cadena, lo que eventualmente permitiría a una máquina cuántica suficientemente potente intentar derivar las claves privadas y tomar el control de los fondos.
Como detalló CriptoNoticias, Project Eleven estima que unos 6,9 millones de BTC, valorados en aproximadamente USD 586.000 millones, estarían en una situación vulnerable ante un escenario de este tipo. Sin embargo, otras monedas mantienen la clave pública oculta mediante mecanismos criptográficos y tendrían una exposición diferente.
La red tampoco podría resolver el problema mediante una actualización unilateral. Una eventual migración hacia firmas resistentes a la computación cuántica requeriría cambios aceptados por los participantes de Bitcoin, mientras los propietarios de fondos potencialmente expuestos tendrían que trasladarlos a mecanismos compatibles.
El llamado europeo coincide con su hoja de ruta poscuántica, que insta a los Estados miembros a comenzar la transición antes de finalizar 2026 y contempla proteger los casos de uso de mayor riesgo para 2030.
La advertencia no significa que exista actualmente una computadora capaz de romper la criptografía de Bitcoin. El mensaje de los reguladores es preventivo: la preparación tendría que comenzar antes de que la amenaza sea técnicamente inmediata.









