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Circle ya recibió aprobación definitiva para operar como banco fiduciario nacional.
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Ripple, Paxos, BitGo y Coinbase tienen aprobaciones condicionales de la OCC.
La banca estadounidense vuelve a abrirse a nuevos participantes, incluidas empresas de criptomonedas. El 11 de agosto de 2026, la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) respaldó las reformas de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) y anunció medidas para reactivar la creación de bancos nacionales.
El contralor de la moneda, Jonathan V. Gould, afirmó que las entidades que desarrollan actividades legalmente permitidas, incluidas las relacionadas con criptomonedas y stablecoins, deben tener una vía para obtener una licencia bancaria federal. “Estados Unidos y la OCC vuelven a estar abiertos a los negocios”, sostuvo Gould.
La OCC informó que recibió 40 solicitudes para crear nuevos bancos durante los últimos 18 meses. Una parte relevante corresponde a empresas de criptomonedas que buscan convertirse en bancos fiduciarios nacionales, una figura que el regulador autoriza desde hace décadas y que permite ofrecer servicios financieros a escala nacional bajo supervisión federal.
La empresa Circle ya obtuvo la aprobación definitiva y comenzó a operar su banco fiduciario, mientras que Ripple, Paxos, BitGo, Coinbase, Crypto.com y, más recientemente, World Liberty Financial (vinculada a la familia Trump) cuentan con aprobaciones condicionales. También permanecen pendientes solicitudes de firmas como Kraken (Payward) y Revolut.
En varios casos, la OCC resolvió las solicitudes dentro de los 120 días posteriores a recibir expedientes completos. Además, por primera vez en cinco años, un banco nacional de servicios completos obtuvo la aprobación definitiva del organismo y comenzó a operar.
El repunte contrasta con la caída de nuevas licencias bancarias registrada durante la última década. Entre 2011 y 2014, la OCC recibió en promedio menos de cuatro solicitudes de nuevos bancos por año y en algunos ejercicios no recibió ninguna. El regulador considera que este descenso redujo el dinamismo y la competencia del sistema financiero estadounidense.
Los bancos fiduciarios nacionales permiten custodiar criptomonedas y otros criptoactivos, así como gestionar reservas de stablecoins y prestar servicios fiduciarios y de liquidación bajo una licencia federal. Sin embargo, no funcionan como bancos comerciales tradicionales: no pueden aceptar depósitos del público con seguro de la FDIC ni conceder préstamos comerciales convencionales.
Esta diferencia será relevante para los usuarios. Una licencia de la OCC puede facilitar la operación nacional de una empresa y reducir su dependencia de licencias estatales, pero no significa que los fondos de sus clientes estén protegidos por el seguro federal de depósitos.

En este escenario, el giro regulatorio ha despertado cuestionamientos sobre el alcance de estas licencias. La senadora Elizabeth Warren acusó a la OCC de permitir un arbitraje regulatorio al autorizar a empresas de criptomonedas el desarrollo de actividades similares a las bancarias sin asumir necesariamente las mismas obligaciones que los bancos comerciales.
Además, recordemos que el avance de la OCC se produce en un contexto de parálisis legislativa, tal como reportó CriptoNoticias. La ley Clarity, el principal proyecto que busca crear un marco regulatorio federal claro para las criptomonedas, se encuentra estancada en el Senado desde hace meses. Ante esta demora, los reguladores —incluida la OCC— están intentando avanzar por su cuenta.
Si el ritmo de solicitudes y aprobaciones se mantiene, Estados Unidos podría ver una nueva categoría de entidades financieras que combine servicios de criptomonedas con supervisión bancaria nacional, aunque sin ofrecer al público las mismas garantías que un banco tradicional.








