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Las pruebas muestran que funciona en compras internacionales, pero presenta rechazos locales.
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Usuarios reportan que la tarjeta puede vincularse con Apple Pay para realizar pagos.
Bybit habilitó el 17 de agosto de 2026 la solicitud de su tarjeta virtual Mastercard para usuarios con identidad venezolana. La opción comenzó a aparecer en la aplicación y el sitio web de la plataforma, permitiendo a los usuarios gastar criptomonedas en compras internacionales sin tener que convertirlas previamente a bolívares mediante el mercado p2p.
La habilitación fue detectada inicialmente por usuarios y usuarios especializados en criptomonedas en Venezuela. Hasta el 13 de agosto, la cuenta oficial de Bybit para Latinoamérica indicaba que no tenía información precisa sobre una posible llegada de la tarjeta al país suramericano. La nueva opción tampoco estuvo acompañada, hasta el momento, de un anuncio detallado de la empresa sobre su despliegue.
La tarjeta permite utilizar fondos disponibles en la cuenta de financiación de Bybit, principalmente USDT y otras criptomonedas compatibles. Al realizar una compra, el sistema convierte automáticamente los activos necesarios para completar el pago. La tarjeta es virtual y puede vincularse con Apple Pay, mientras que existen referencias a una eventual versión física, aunque la principal opción disponible para los usuarios venezolanos actualmente es la virtual.
Los primeros reportes de usuarios indican que la tarjeta funciona para pagos en línea realizados en dólares, incluidas suscripciones y compras internacionales. Sin embargo, las pruebas realizadas el mismo día de su habilitación muestran dificultades para utilizarla en puntos de venta físicos dentro de Venezuela, donde algunas operaciones fueron rechazadas.

En este escenario, la situación generó versiones contradictorias sobre su alcance. Algunos usuarios señalaron que el soporte de Bybit les indicó que la tarjeta no podría utilizarse en Venezuela, mientras otros consiguieron utilizarla en operaciones internacionales. Por tratarse de una habilitación reciente, todavía no está claro si los rechazos responden a una restricción del producto o a problemas durante el despliegue.

Para solicitarla, los usuarios necesitan una cuenta activa de Bybit con el proceso de verificación de identidad completado y residencia registrada en Venezuela. Los primeros reportes indican que la cédula venezolana puede ser suficiente para acreditar la identidad, aunque la plataforma puede solicitar documentación adicional, incluida una comprobación de domicilio. También es necesario disponer de criptomonedas para cargar fondos desde la cuenta de financiación y completar las verificaciones de seguridad requeridas, como el correo electrónico y la autenticación en dos pasos.
Como reportó CriptoNoticias, la llegada de Bybit ocurre además en medio de una rápida expansión de las tarjetas de criptomonedas en Venezuela. El exchange OKX abrió el mercado a mediados de julio de 2026 con una tarjeta virtual Visa Platinum gratuita y recargable con USDT y USDC. Binance comenzó posteriormente el despliegue gradual de su tarjeta Mastercard y el 11 de agosto abrió una lista de espera limitada inicialmente a 3.000 usuarios.
La competencia responde a las particularidades del mercado venezolano, donde las stablecoins, especialmente USDT, tienen una alta adopción por la inflación, la depreciación del bolívar, las remesas y la búsqueda de ahorro en dólares digitales. Esto ha impulsado la actividad de los mercados entre pares de Binance, Bybit y OKX, aunque convertir esos activos en poder de compra todavía requiere venderlos por bolívares antes de realizar pagos locales. Las tarjetas buscan reducir esta fricción al permitir utilizar directamente el saldo en criptomonedas para determinadas compras.
Por ahora, la expansión simultánea de estas tarjetas muestra que Venezuela está pasando de ser un mercado relevante para el intercambio p2p a convertirse también en un terreno de competencia por los pagos con activos digitales. El siguiente desafío para Bybit será ampliar la aceptación de su tarjeta dentro del país: si logra superar las restricciones actuales en comercios físicos, podría convertir una herramienta concebida principalmente para gastos internacionales en una vía adicional para gastar stablecoins en la economía cotidiana venezolana.








