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Los tokens habían sido sustraídos a una persona en el país.
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En el rastreo participaron el exchange CRIXTO y la firma AQ Forensics.
El Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) de Venezuela y el exchange ChangeNOW restituyeron 791.252 dólares en criptomonedas sustraídas a una persona en el país. El dinero fue transferido a wallets identificadas por el cuerpo policial, según un reporte de prevención de lavado de dinero (AML) publicado por ChangeNOW.
La restitución abarcó 772.440 unidades de la stablecoin USDT y 182 tokens de solana (SOL). La operación se concretó luego de que la plataforma incluyera las direcciones de origen en una lista negra, tras recibir el aviso de una fuente de confianza, según reportó.
A raíz de esta alerta, el monitoreo de ChangeNOW detectó y detuvo cinco intentos de intercambio iniciados desde esas direcciones. La interrupción de estas operaciones impidió que los activos continuaran circulando en el ecosistema, destacó el exchange.
Con las transacciones congeladas, el CICPC contactó al exchange, solicitó información y examinó el rastro del dinero. Tras la revisión, el organismo policial solicitó formalmente la incautación de los fondos, un requerimiento que ChangeNOW verificó junto con las direcciones de destino antes de ejecutar la devolución.
En este proceso de rastreo, la información provista por CRIXTO, un exchange venezolano que permite pagar en comercios con USDT y liquidar en bolívares, resultó determinante. Sus datos facilitaron la identificación de transacciones y direcciones clave durante la investigación.
De manera complementaria, la firma austriaca AQ Forensics colaboró en la reconstrucción del recorrido financiero entre diversos servicios. La empresa logró identificar una wallets no atribuida mediante el análisis de la actividad alrededor de una cartera que parecía inactiva.
«Cuando la ruta obvia de rastreo termina, no asumimos automáticamente que el rastro se acabó. En este caso, observamos los servicios que los mismos actores habían usado poco antes y nos preguntamos si el monedero podía vincularse a actividad de su lado. A veces la pista decisiva viene de la actividad alrededor del monedero, no del monedero mismo», explicó el equipo de AQ Forensics en el reporte.
A partir de estos hallazgos, las indagaciones cobraron alcance internacional. «Gracias a la información proporcionada —específicamente los datos de Conozca a su Cliente (KYC) de las personas que reclamaron los fondos robados— pudimos coordinar diligencias adicionales a través de Interpol que nos permitirán avanzar el caso. Además, pudimos rastrear los fondos con alta precisión», afirmó un investigador citado en el reporte.
El mismo especialista describió la pesquisa como un rompecabezas que integró correos, direcciones IP, registros de conexión, datos de sesión y dispositivos asociados. En el expediente se detectaron dominios falsos, correos desechables e información fraudulenta de abonados vinculada a direcciones IP.
Frente a esta clase de delitos informáticos, el informe resalta la importancia de actuar con rapidez. «El mayor error es dejar pasar un tiempo significativo después del incidente. Cuanto más rápido se presenten los reportes de monederos, mayor es la probabilidad de recuperar y devolver los fondos a la víctima», precisa el reporte sobre el caso, el cual continúa abierto.
Este tipo de incidentes ocurre en un entorno de adopción masiva de stablecoins en Venezuela. Como reportó CriptoNoticias, el país concentró USD 39.100 millones en actividad relacionada con criptomonedas entre julio de 2025 y junio de 2026, en un mercado donde las stablecoins ganaron espacio para pagos y resguardo de valor. Según Chainalysis, Venezuela se ubicó así como el cuarto mayor mercado de Latinoamérica por actividad, detrás de Brasil, Argentina y México.










