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El mercado venezolano creció muy por encima de México, Argentina, Colombia y Brasil.
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Algunos comercios venezolanos reciben cerca del 40% de sus ingresos en USDT.
La adopción de activos digitales en Venezuela tomó un nuevo impulso en un período marcado por la inflación, la pérdida de valor de la moneda local y las dificultades para acceder a dólares. El país concentró USD 39.100 millones en actividad relacionada con criptomonedas entre julio de 2025 y junio de 2026, en un mercado donde las stablecoins ganaron espacio para pagos y resguardo de valor.
Según Chainalysis, Venezuela se ubicó así como el cuarto mayor mercado de Latinoamérica por actividad, detrás de Brasil, Argentina y México. Su crecimiento, sin embargo, estuvo muy por encima del registrado en los principales mercados de la región: México avanzó 25,5%, Argentina 15,3% y Colombia 13,8%, mientras Brasil registró una caída de 1,6%. En conjunto, la economía de criptomonedas latinoamericana creció 9,8% y alcanzó USD 593.800 millones durante el período analizado.
Chainalysis vincula parte de la demanda venezolana con factores económicos que llevan años condicionando las finanzas de hogares y empresas. La inflación, la depreciación de la moneda local y el acceso limitado a dólares han llevado a buscar alternativas para conservar valor, realizar pagos y mover fondos.
En este escenario, las stablecoins vinculadas al dólar, como USDT y USDC, adquirieron mayor presencia en las operaciones cotidianas. CriptoNoticias describió este fenómeno como una “redolarización acelerada” fuera de los canales bancarios tradicionales. Según los testimonios recopilados, algunos comercios llegaron a recibir cerca de 40% de sus ingresos en USDT, mientras trabajadores remotos, freelancers y empresas incrementaron el uso de criptomonedas para recibir pagos desde el exterior.

La dinámica registró además una fuerte aceleración a comienzos de 2026. Chainalysis señala que, después del arresto de Nicolás Maduro en enero, las salidas netas de criptomonedas desde Venezuela aumentaron 891,7% durante el trimestre siguiente frente al período anterior. La actividad doméstica con stablecoins también se disparó inmediatamente después del episodio.
El incremento, no obstante, fue parcialmente temporal. La actividad volvió hacia su tendencia regional durante los meses siguientes, lo que, según Chainalysis, apunta a que el episodio aceleró una infraestructura y unos hábitos de uso que ya estaban establecidos.
El comportamiento venezolano se produjo mientras Latinoamérica mostró un desempeño diferente al del mercado global. La economía mundial de criptomonedas se contrajo 1,6% durante el período, mientras la región creció 9,8%. Dentro de ese escenario, Venezuela destacó por la magnitud de su expansión y por el papel que las stablecoins están desempeñando en una economía marcada por dificultades monetarias y acceso limitado a divisas.









