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La "prueba de trabajo" no da buenos resultados cuando el dinero en el que se ahorra se devalúa.
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El dinero que no sirve para ahorrar impulsa a buscar atajos.
El Mundial 2026 tiene otro marcador que nadie exhibe en pantalla. Las consultas por ludopatía aumentaron desde el inicio del torneo, advierten especialistas en salud mental y adicciones.
Este evento, que por primera vez reúne a 48 selecciones y que la industria proyecta como el más apostado de la historia —con estimaciones superiores a los 50.000 millones de dólares en apuestas globales—, actúa como catalizador de conductas que ya venía creciendo. Pero el fenómeno tiene raíces más profundas que un torneo de fútbol.
Débora Blanca, psicóloga argentina y directora de la organización Lazos en Juego, fue directa: «Este Mundial va a dejar un crecimiento de ludopatía».
Según señaló Blanca al medio Urgente24, el evento no solo podría disparar nuevos casos, sino también provocar recaídas en personas que ya habían logrado abandonar el juego. Incluso, advirtió, podría iniciar conductas adictivas en quienes nunca habían tenido problemas con las apuestas.
La especialista en salud mental señala la publicidad como uno de los factores determinantes. «Hay un empuje permanente a apostar y apostar y apostar», dijo, cuestionando el patrocinio de casas de apuestas en el fútbol y las campañas protagonizadas por figuras reconocidas.
Además, Blanca comparó la situación con Qatar 2022 y fue contundente: hay «muchísimas más publicidades», mientras que en Argentina «ocurren cosas que en otros países ya están prohibidas».
Geraldine Peronace, psiquiatra especialista en adicciones, también de Argentina, sumó otra variable crítica: la accesibilidad permanente. «Se puede apostar en cualquier momento y en cualquier lugar» desde un celular, señaló.
En un país «sumamente futbolero», esa combinación de pasión, dispositivos siempre disponibles y búsqueda de «gratificación inmediata» resulta especialmente peligrosa para los adolescentes, cuyo cerebro, advirtió Peronace, «todavía no está preparado para medir riesgos».
Un entorno que normaliza la apuesta
El problema no empieza ni termina en las plataformas de apuestas deportivas. Santiago Stura, integrante de la ONG Faro Digital, describió —también al ser consultado por Urgente24— un ecosistema mucho más amplio: la publicidad en redes sociales, influencers, medios y equipos de fútbol construye un entorno donde apostar se percibe como algo habitual.
Muchos adolescentes no perciben las apuestas online como una práctica de riesgo, precisamente por un proceso de normalización y naturalización de las apuestas en la sociedad actual.
Santiago Stura, integrante de la ONG Faro Digital
Clara Raznoszczyk Schejtman, psicóloga consultada por la agencia Noticias Argentinas, añadió una dimensión familiar al diagnóstico: muchos menores reproducen comportamientos que observan en su hogar. «Los chicos empiezan a robarle la tarjeta a los padres para apuestas ilegales desde temprana edad porque una vez vieron cómo el padre usó la tarjeta», explicó.
Para la especialista, no alcanza con prohibir: es necesario que los adultos ofrezcan alternativas, establezcan límites desde la confianza y conozcan activamente el entorno digital de sus hijos.
Consecuencias de un sistema financiero roto
Hasta aquí el diagnóstico médico y social. Pero también hay una lectura que, sin anular para nada esos diagnósticos, excede la psicología individual o la regulación publicitaria.
Los adolescentes que apuestan el dinero de sus padres no solo son víctimas de una industria agresiva: también son el reflejo de una generación que creció viendo cómo el esfuerzo familiar se devalúa frente a la inflación.
En muchas economías latinoamericanas, donde el dinero pierde poder adquisitivo en tiempo real y el Estado bloquea o limita posibilidades de ahorro en monedas extranjeras más fuertes, el concepto de ahorro se ha vuelto ajeno para millones de familias. El trabajo duro —la «prueba de trabajo», para hacer una analogía con el funcionamiento de Bitcoin— no garantiza prosperidad cuando la moneda que lo representa se erosiona mes a mes.
En ese contexto, buscar un atajo financiero no es solo una patología individual: es también una respuesta, aunque autodestructiva, a un sistema monetario que castiga al que guarda y ocasionalmente premia al que especula.
Esto es lo que los economistas de la tradición austriaca y la comunidad de Bitcoin describen como «alta preferencia temporal»: la tendencia a privilegiar el presente sobre el futuro cuando el futuro parece incierto o directamente inaccesible.
Cuando una familia no puede ahorrar en una moneda que conserve valor, los jóvenes aprenden —por imitación o por experiencia— que el dinero es fugaz, que vale más gastarlo o apostarlo hoy que reservarlo para mañana. Las plataformas de apuestas deportivas no crearon ese ambiente, sino que lo capitalizaron (y entiéndase que esto no es una justificación del accionar de estas empresas, sino una descripción de la realidad).
La combinación de dinero que no preserva valor, publicidad masiva que normaliza el juego y acceso permanente desde el teléfono produce una mezcla especialmente explosiva para las generaciones más jóvenes.
A diferencia de sus padres, que al menos conocieron algún período de relativa estabilidad, muchos adolescentes de hoy han crecido en un entorno donde el dinero siempre estuvo en movimiento y siempre expuesto a perder lo poco que valía. Las apuestas, para ellos, son apenas una variante más del azar que ya define la economía familiar.
El Mundial más apostado, los números que lo confirman
El contexto cuantitativo es elocuente. El torneo de 2026 es el primero con 104 partidos, lo que amplía considerablemente la oferta para apostar. Las estimaciones de la industria proyectan cifras globales sin precedentes en la historia del fútbol.
Los antecedentes de Qatar 2022 ilustran la magnitud del efecto: los apostadores de fútbol crecieron un 106% respecto al mes previo al torneo y el volumen de apuestas aumentó alrededor de un 57%, según análisis realizados sobre cientos de miles de usuarios.
Si el patrón se replica —y todo indica que lo hará con mayor intensidad dado el tamaño del torneo y el crecimiento de la industria en estos años— esos porcentajes seguirán escalando durante las semanas que restan de competencia.

Raznoszczyk advirtió también que la exposición temprana a estímulos digitales de alta intensidad afecta la capacidad de los niños y adolescentes para encontrar satisfacción en actividades sin recompensa inmediata. La misma lógica que hace atractivas a las apuestas —resultado instantáneo, emoción concentrada, ilusión de control— describe, en términos más amplios, el modelo que impone la inflación crónica sobre las decisiones económicas de las familias: actúa rápido, no planifiques, el largo plazo es un lujo que no está disponible.
Mientras los especialistas piden más regulación publicitaria y acompañamiento familiar, el fondo del problema permanece sin debate: el dinero que no sirve para ahorrar empuja a todos, no solo a los adolescentes, a buscar atajos.
La ludopatía, especialmente entre los más jóvenes, es el síntoma más visible. La moneda rota (el dinero fíat inflacionario en todas sus versiones) sigue siendo parte de la la enfermedad de base.
Aclaración importante: tal como se explica oportunamente en el texto, el enfoque económico que aquí se presenta no desestima las causas neurológicas, psicológicas ni conductuales que los especialistas describen. La ludopatía es una adicción clínicamente reconocida, con mecanismos cerebrales propios que operan con independencia del contexto macroeconómico. Quienes la padecen necesitan atención profesional, no solo reformas monetarias. Lo que el análisis económico agrega no reemplaza ese diagnóstico: lo contextualiza en un entorno que lo hace más probable y más difícil de revertir.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.








