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No es la primera vez que inversionistas y firmas hablan de una burbuja en la IA, dice Dey.
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Empresas como MARA han vendido sus BTC para invertir en el sector de la IA.
Mientras las empresas de minería de Bitcoin aceleran su migración hacia la inteligencia artificial (IA) mediante la venta de reservas y multimillonarios acuerdos de infraestructura, surgen advertencias sobre una posible burbuja financiera impulsada por el desmedido gasto de capital en el sector de la IA.
El detonante de este cambio operativo responde a un ciclo de ingresos comprimidos para las mineras de Bitcoin, que buscan alternativas más rentables. Al mismo tiempo, la red Bitcoin registró una caída del 18,5% en su dificultad de minería desde su máximo histórico, marcando la mayor corrección en esta métrica desde la prohibición en China en 2021.
Frente a esta coyuntura, la minería de Bitcoin encuentra un refugio en la IA. Puede ponerse como ejemplo a MARA, una de las mayores firmas mineras de Estados Unidos, que vendió parte de sus bitcoin (BTC) para financiar operaciones y expandir su negocio hacia esta tecnología.
Igualmente, la minera IREN firmó el pasado 7 de mayo un acuerdo con Nvidia valorado en 3.400 millones de dólares, destinando 2.100 millones al despliegue de infraestructura, como reportó CriptoNoticias.
Sin embargo, esta rápida incursión ocurre mientras surgen alertas financieras. El analista Uttam Dey evaluó la coyuntura del sector. «Creo que estamos en una burbuja de IA. Al menos según la definición de manual de una burbuja». El especialista agregó que «la sola mención de la palabra ‘burbuja’ empieza a generar confusión y caos (una vez más) entre la comunidad inversora».
Una burbuja financiera ocurre cuando el precio de un activo sube a niveles muy superiores a sus normas históricas o a su valor intrínseco. En este caso, todas las burbujas de activos se producen porque las acciones u otros bienes se negocian muy por encima de su valor real.
La raíz de esta inquietud—según el analista— proviene del capex o gastos de capital en IA, término que se refiere a los fondos que una empresa invierte en adquirir, actualizar o mantener activos físicos a largo plazo. En esta industria, abarca la compra de centros de datos y procesadores gráficos. Este gasto no se deduce de inmediato como pérdida, sino que se capitaliza en el balance general. Un capex elevado indica que las empresas destinan volúmenes masivos de dinero a infraestructura. Si esa inversión no genera ingresos proporcionales a mediano plazo, los analistas lo interpretan como un sobrecalentamiento.
La atención se centra en los cuatro grandes hiperescaladores —las compañías proveedoras de servicios tecnológicos e infraestructura masiva capaces de escalar centros de datos y servidores de forma global, integradas por Alphabet (Google), Amazon, Meta y Microsoft—, «que ahora están encaminados a aumentar sus presupuestos de capex en más del 80% hasta 750.000 millones de dólares este año», según el analista.
Respecto al impacto directo en el flujo financiero corporativo, Dey sostuvo que «en concreto, la preocupación es que los hiperescaladores están desplegando sumas de capex tan agresivos que eso ha provocado grandes reducciones de su efectivo libre, llevándolo a uno de los niveles más bajos de la última década».
Eso se puede ver en el siguiente gráfico del flujo de caja libre combinado de Google, Microsoft, Amazon y Meta. Para 2026, las elevadas inversiones en infraestructura llevaron el acumulado a niveles cercanos a los 20.000 millones de dólares, registrando incluso trimestres con saldos negativos en firmas como Amazon y Google.

Frente al historial de estas advertencias en los mercados tecnológicos, el especialista recordó que «hay que saber que esta no es la primera vez que inversionistas y firmas de investigación hablan de una burbuja. En marzo de 2024 fue el primer momento que recuerdo en el que algunos inversionistas calificaron esto como una burbuja de IA».
Sobre las similitudes con crisis financieras anteriores, Dey dice que en su opinión «fueron eventos similares a los que pincharon burbujas en la burbuja puntocom de 1999 y en el desplome bursátil de 1929. Con la cantidad de deuda que se está emitiendo en Estados Unidos, es probable que una subida de tasas pueda pinchar esta burbuja de IA».
El volumen de endeudamiento en la industria actual mantiene bajo observación las tasas de interés. «Las proyecciones apuntan a que la emisión de deuda relacionada con la IA aumentará 25 % hasta 2,25 billones de dólares este año. Hasta ahora, las probabilidades de un aumento de tasas han caído esta semana», concluyó Dey. La evolución del crédito determinará si la transición de los mineros hacia la IA consolidará sus balances o los expondrá a una severa corrección de mercado.








