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Empresas como Core Scientific, Canaan y MARA ya muestran compras activas entre mineras de Bitcoin.
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Bruno Vaccotti anticipa que las cinco mayores mineras comprarán a las veinte que las siguen.
Las mineras de Bitcoin atraviesan un ciclo de ingresos comprimidos y buscan caminos distintos para sostenerse. Migrar parte de sus infraestructuras hacia la inteligencia artificial (IA) es una de las opciones que mayor fuerza gana entre mineros, mientras que otra alternativa elegida por algunos mineros es consolidarse, comprando a competidores para crecer en estructura o ganar en escala computacional.
Un ejemplo de ese segundo camino apareció este 13 de julio, cuando Megawatt, minera con sede en Indianápolis, anunció la adquisición de Potentia, una empresa dedicada a la minería y educación bitcoiner. Con la compra se nombró a Robert Luft, fundador de la compañía, como director de estrategia. Según el comunicado de Megawatt, la operación busca reforzar su apuesta exclusiva por Bitcoin en un momento en el que otras mineras se diversifican hacia negocios adyacentes.
Asimismo, varias operaciones de los últimos meses respaldan, aunque con matices, este diagnóstico de consolidación. Core Scientific (CORZ) acordó en mayo pagar USD 421 millones por Polaris DS, una minera de Oklahoma, para quedarse con sus 440 megavatios de potencia contratada, aunque en este caso no absorbió el negocio de minería activo de Polaris, que se liquidará por separado, sino que buscó ese terreno para expandir su propio negocio de centros de datos de IA.
Algo similar ocurrió en febrero, cuando Canaan (CAN), uno de los mayores fabricantes de ASIC del mundo, compró a Cipher Mining (CIFR) el 49% de tres proyectos mineros en Texas por USD 39,75 millones, con capacidad de 120 megavatios y un hashrate conjunto de 4,4 exahashes por segundo (EH/s), en momentos en que Cipher reconvierte otro de sus sitios hacia infraestructura de IA.
En julio, MARA Holdings (MARA) pagó USD 600 millones por un predio con capacidad de hasta 2 gigavatios en Texas, aunque en ese caso el vendedor no era otra minera, sino HIF, una empresa de combustibles sintéticos, y el proyecto está pensado como campus mixto de minería e inteligencia artificial.

Estos antecedentes evidencian que hay compras activas y en marcha, y que en estas operaciones el comprador busca terrenos y potencia energética para crecer en cómputo de minería y/o de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, estos movimientos de las grandes empresas públicas dedicadas a la minería muestran que la consolidación y la migración hacia la IA no son caminos separados, sino que en varios casos son la misma operación.
La hipótesis detrás de la ola de compras entre mineras de Bitcoin
Consultado sobre la posibilidad de que las compañías mineras comiencen a consolidarse y que las más grandes compren a las más chicas en un contexto de bajos ingresos, Bruno Vaccotti, fundador de la empresa paraguaya de minería de Bitcoin Penguin Mining, respondió en exclusiva a CriptoNoticias que este tipo de adquisiciones «responde a algo que es habitual en el mundo empresarial», con la diferencia de que en Bitcoin hay «un factor que lo vuelve más expeditivo, el halving».

Para abril de 2028, el subsidio de bloque (la cantidad de bitcoins nuevos que reciben los mineros por cada bloque, sin contar las comisiones por transacción) caerá de 3,125 a 1,5625 bitcoins. Según Vaccotti, esa reducción no solo golpeará la rentabilidad:
La estrategia dominante no será solamente eficiencia: será volumen. Las cinco mayores mineras listadas van a salir de compras, y su lista de objetivos son las veinte que les siguen.
Bruno Vaccotti, fundador de Penguin Mining.
Vaccotti sostuvo que esas compras «no serán ambición, sino por necesidad», ya que con márgenes más ajustados la única forma de sostener el costo de capital es escalar hashrate, contratos de energía y acceso a mercados de deuda. El especialista comparó el fenómeno con la industria automotriz de Estados Unidos a comienzos del siglo XX, cuando cientos de fabricantes fueron reduciéndose a un puñado de jugadores dominantes con el correr de las décadas.
Bruno Vaccotti, en contra de quienes «abandonaron el barco antes de tiempo»
Finalmente, el fundador de Penguin fue crítico con las mineras que se reconvirtieron de forma acelerada en centros de datos de inteligencia artificial.
Según su lectura, esas empresas «cambiaron un negocio que dominaban por uno donde compiten contra hiperescaladores» (los grandes proveedores de nube, como Amazon, Google o Microsoft) con costos de capital muy superiores y exigencias de certificación que la minería nunca había requerido.
Vaccotti agregó que esas mineras también quedaron expuestas a clientes que negocian desde una posición de fuerza, en un mercado que todavía no tiene la cantidad de clientes que justifique semejante inversión. «El ancho de banda mediático de la IA no paga el capex» (el gasto de capital), resumió, y describió el cambio de rubro como pasar de un mercado donde eran grandes a otro donde son enanos.
Para las mineras medianas que no cotizan en bolsa, el fundador de Penguin Mining ve el riesgo más alto. Sin acceso a mercados de capital, sin liquidez para renovar sus flotas de máquinas y con energía contratada a precios que el nuevo margen no soporta, considera que el default deja de ser un escenario extremo para convertirse en el escenario de base.
Ante ese panorama, ve como salida viable integrarse a grupos empresariales diversificados que las mantengan operando no como negocio principal, sino como una máquina que genera bitcoin para la tesorería del grupo, un flujo industrial que produce el activo de reserva. Eso, remarcó, ya no es minería especulativa, sino tesorería productiva.
Los antecedentes de Core Scientific, Canaan y MARA muestran que ese proceso ya empezó, aunque todavía combinado con la migración hacia la IA más que separado de ella. El halving de 2028, según cerró Vaccotti, «no destruye mineras. Solo revela cuáles tenían balance, cuáles tenían relato y cuáles no se embriagaron con los máximos históricos».









