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El hashprice cayó a USD 27,7 por PH/s diarios al cierre de junio, cerca de mínimos del año.
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TeraWulf, la tercera empresa minera pública más grande por capitalización, abandonó la minería.
El hashrate de la red Bitcoin cayó 17,5% durante el primer semestre de 2026, desde los 1.066 EH/s (exahashes por segundo) el 1 de enero hasta 879 EH/s hacia el 13 de julio, según datos de Hashrate Index. Es la primera vez en cinco años que la métrica cierra un semestre por debajo de su nivel de apertura.
El antecedente más cercano ocurrió en el primer semestre de 2021, cuando el hashrate de Bitcoin pasó de 139 EH/s el 1 de enero a 103 EH/s hacia fines de junio, una caída del 25,9% causada principalmente por la prohibición de operaciones que China le impuso a los mineros ese año.

¿Por qué cae el hashrate de Bitcoin?
Un primer factor evidente es que los ingresos mineros están en mínimos desde hace varios meses, como ya lo reportó CriptoNoticias, por lo que los mineros que operan con rentabilidad negativa apagan sus equipos, haciendo caer el poder computacional total aportado a la red.
En ese sentido, el hashprice, la métrica que estima cuánto gana un minero por cada unidad de poder de cómputo que aporta a la red, evidencia el momento negativo en términos de rentabilidad. Esta métrica estaba en unos USD 60 por PH/s (petahashes por segundo) al día a mediados de 2025. Para el 1 enero de 2026, el hashprice ya se había hundido casi un 50% y marcaba 37,6 USD/PH/día y, seis meses más tarde, a fines de junio, tocó los 27,7 USD/PH/día, una caída semenstral del 26,33%. Al tiempo de este artículo, el hashprice se ubica en los 31 USD/PH/día, como se ve en el siguiente gráfico de Hashrate Index.

El hashprice se calcula combinando tres variables que cambian todo el tiempo, el precio de bitcoin (BTC), la recompensa por bloque (incluidas las comisiones) y la dificultad de minería, según la metodología de Luxor, la firma que acuñó el término.
Actualmente, el hashrate sigue siendo alto en términos históricos (pese a la tendencia negativa), la dificultad se mantiene elevada cerca de sus máximos, y el precio de BTC en la zona de los USD 60.000, un 50% del máximo histórico de octubre de 2025, cuando superó los USD 126.000. Esta combinación eleva la competencia y reduce los ingresos mineros. Cuando los ingresos caen, se desconectan ASIC.
La migración de mineros hacia la inteligencia artificial
Otro factor por el que el hashrate de Bitcoin está a la baja es que los bajos ingresos llevan a los mineros a encontrar nuevos negocios. Entre esas nuevas opciones, muchos de ellos migran completa o parcialmente hacia la industria de la inteligencia artificial (IA).
Por ejemplo, la compañía TeraWulf (WULF), la tercera empresa minera pública más grande en capitalización, es uno de los casos más visibles. Su cofundador y CEO, Paul Prager, afirmó este 13 de julio que la empresa ya «no está involucrada en Bitcoin» y que se dedicará a la IA y a la computación de alto rendimiento.
El 6 de julio firmó un contrato de 20 años con Anthropic para alquilar cómputo de inteligencia artificial, un acuerdo por unos USD 19.000 millones. Detrás de esa migración hay una lógica de negocio que Prager explicitó: los contratos de cómputo para IA responden a una demanda actual muy alta y ofrecen ingresos más predecibles que la minería, cuya rentabilidad depende notoriamente del precio de BTC. Los llamados hyperscalers (grandes operadores de cómputo en la nube, como Google, Microsoft o Amazon) firman acuerdos de compra a largo plazo, como el de veinte años que TeraWulf cerró con Anthropic, que aseguran un flujo de caja fijo con independencia de las oscilaciones del precio de bitcoin o de la competencia de la red.
¿Qué implica para la seguridad de la red la caída del hashrate?
Pese a la baja del semestre, el hashrate actual sigue siendo altísimo en la comparación histórica, por lo que la red Bitcoin sostiene su seguridad. Los 879 EH/s actuales mantienen alto el costo económico de intentar atacar la red, ya que haría falta reunir una cantidad de hardware y energía fuera del alcance de cualquier actor.

En ese contexto, la migración hacia la IA podría presentarse desde dos perspectivas. La más evidente, como ya se mencionó, que cae el hashrate porque mineros delegan parte de su energía en ella.
No obstante, en una segunda hipótesis, si los mineros no hubieran encontrado en la computación de IA una salida rentable para sus megavatios, la alternativa más probable habría sido apagar directamente los equipos de minería menos eficientes, en lugar de redirigir solo una parte de esa capacidad. Bajo este escenario, la caída del hashrate durante el semestre probablemente habría sido mayor a la registrada.
Vista así, la migración hacia la IA no funciona como una amenaza para la seguridad de la red, sino como una respuesta de los mineros a una demanda de cómputo que hoy resulta más rentable que Bitcoin, y que la infraestructura minera existente está en condiciones de atender.
Mientras TeraWulf ya completó su salida de la minería de Bitcoin, otras mineras públicas como MARA Holdings y Riot Platforms, entre otras grandes empresas, todavía combinan ambos negocios, en un momento en que la rentabilidad minera sigue en niveles bajos y la demanda de cómputo para inteligencia artificial continúa en expansión.








