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Criptomonedas – General

¿Por qué usar criptomonedas?

Si tengo mi dinero de siempre —dólares, euros, pesos, etc.—, ¿por qué arriesgarme a usar algo que no conozco y que se ve tan complicado? Pues bien, puede haber varias razones o, mejor dicho, varias posibilidades en las criptomonedas que no podrás encontrar en el dinero tradicional. De hecho, podemos hacer un bonito cuadro comparativo con otras formas de dinero para que no te aburras leyendo, pero antes, necesitaremos medio definir las características que algo utilizado como dinero (cualquier material, objeto digital o… cosa) debe poseer para ser ideal:

  • Transferible y portable: es posible enviarlo, recibirlo y cargarlo con facilidad para adquirir bienes y servicios. Así, por ejemplo, cincuenta barras de oro no son precisamente muy “portables”, pese a su valor.
  • Resistente a la falsificación: resulta muy costoso, contraproducente o inviable crear una versión falsa de ese dinero. Si todos pudieran “hacer” su propio dinero, entonces el concepto perdería sentido y el dinero no tendría valor.
  • Divisible: es fácilmente divisible en muchas partes más pequeñas.
  • Duradero: no desaparece o se daña lo menos posible con el tiempo.
  • Fungible: es intercambiable por bienes, servicios u otras monedas en una proporción de igual valor.

¿Entendiste? Eso esperamos, porque tenemos más características guardadas bajo la manga. Estas no son precisamente características que posea toooda clase de dinero, sino que conciernen más bien a los métodos de pago y a las criptomonedas en específico. Pero como son añadiduras positivas que no posee el dinero tradicional, también te las enseñamos:

  • Posibilidad de realizar micropagos: es posible transferir cantidades mínimas — como propinas — a otra persona o entidad a bajo o inexistente costo.
  • Protegido contra la inflación: (¿No sabes qué diablos es la inflación como tal? Vamos hacia aquí un momento) tiene un suministro establecido, es decir, que no es ilimitado porque no se puede producir lo que venga en gana. De tal manera, la inflación no será un problema pues, mientras menos hayan, mayor será el precio.
  • Transacciones internacionales: puede utilizarse para enviar fondos de forma fácil, rápida y barata alrededor de todo el globo.
  • Descentralizado: no es controlado por un ente central — como el gobierno o un banco — y por tanto no es posible que se congelen, pierdan o devalúen fondos según el criterio o capacidad de ese ente.
  • Transacciones privadas: la identidad no está directamente ligada a la cuenta donde se depositan los fondos.
  • Escalable: puede soportar miles o millones de transacciones por segundo y continuar recibiendo más usuarios, según sea la necesidad.

Dicho todo esto, veamos el bonito cuadro a continuación.

¿Ves los numeritos del cuadro? Son apuntes que tenemos que hacer:

(1) A diferencia de los demás, PayPal no es una moneda, sino solamente un método de pago. A través de su plataforma se utilizan otras monedas, como el dólar.

(2) El oro es sólo relativamente portable y transferible en su forma original. Sólo utilizando papel moneda redimible por el metal se vuelve realmente portable. Y, aun así, el papel moneda no es tan manejable como otros métodos.

(3) PayPal, como ya dijimos, no es una moneda, así que en teoría no se puede falsificar… claro que en cambio se puede hackear. Mira.

(4) PayPal no es una moneda sino una plataforma de pagos, por tanto, no es divisible ni fungible.

(5) La gran mayoría de las criptomonedas son bastante divisibles en varios decimales. Las que no lo son, suelen ser coleccionables y no utilizadas como métodos de pago.

(6) Las transferencias internacionales en dinero fíat son posibles, pero incluyen engorroso papeleo, altos costos y tiempo valioso.

(7) El fíat en efectivo es lo más privado que hay, si no consideramos que debes sacarlo de una cuenta ligada a ti en el banco. Esas obviamente no son nada privadas. Sólo si lo obtienes directamente de alguien más es privado.

(8) El nivel de privacidad de cada criptomoneda varía. Bitcoin es seudónimo (mira qué es eso aquí), aunque transparente. Por otra parte, Monero no es nada transparente.

(9) Las criptomonedas actualmente pueden presentar problemas de escalabilidad, pero muchos desarrolladores en todo el mundo están trabajando para resolverlos, y se están discutiendo y aplicando diversas propuestas al respecto.

Y bien, ¿qué queda mejor parado aquí, eh? No, prometemos que no arreglamos el cuadro para beneficiar a las criptomonedas. Así están las cosas, la verdad sí son una forma de dinero muy ventajosa frente a los demás. En especial de cara al futuro, donde todo parece que será digital, hasta nosotros según The Matrix. Claro que para entender este mismo tema, pero con más dibujitos, puedes ver este vídeo:

¿Cómo consigo criptomonedas?

Respondamos a esta pregunta con una situación hipotética: digamos que la moneda que sueles usar es el peso, pero quieres conseguir dólares. ¿Qué haces? Hay varias opciones que puedes llevar a cabo sin mucho escándalo:

  1. Buscar un amigo lo suficientemente bondadoso para cambiártelos a pérdida.
  2. Ir a una casa de cambio y comprar los dólares a cambio de su equivalente en pesos.
  3. Vender alguna de tus pertenencias a cambio de dólares.
  4. Conseguir un empleo que esté dispuesto a pagarte en dólares. Si eres independiente, decirles a tus clientes que los estás aceptando.
  5. Hacer pulseras y/o empanadas y venderlas por dólares.
  6. Mendigar dólares en la calle o por Internet.
  7. Fingir con un sujeto al otro lado del globo que eres una chica sexy y necesitas dólares para ir a visitarlo.
  8. Vender un riñón. No practicas deporte, de todas formas. 
  9. Pedirle prestado a tu tía millonaria.
  10. Hackear un banco internacional. Bueno no, eso es ilegal.

Y así, en realidad, cualquier cosa que se te ocurra para conseguir esos dólares. Hay un montón de opciones. Lo mismo sucede con las criptomonedas: son dinero. Puedes comprarlas en una casa de cambio con el dinero que ya tienes o intentar conseguirlas por otros medios. ¿Tal vez empezando un blog y aceptando donaciones en criptomonedas? ¿Sabes que también regalan unos cuantos centavos de criptomonedas en unas páginas o apps llamadas grifos? Lee sobre ellos aquí.

¿Quieres escoger la opción más obvia de las casas de cambio porque eres aburrido y quieres conservar tu riñón, pero no sabes dónde están esos locales o cómo es la cosa? Pincha aquí. ¿O tal vez quieres vender tus servicios —tus servicios, no tu cuerpo, ejm— a cambio de criptomonedas? Vamos para acá.

¿Cómo uso criptomonedas?

Bueno, aquí es donde hacemos una pequeña y no muy grave confesión: para usar criptomonedas sí necesitarás más cosas que las criptomonedas en sí, pero te prometemos que no es para tanto. Los ingredientes son pocos, y ni siquiera tienen que ser tuyos. Puedes pedirlos prestados (no muy recomendable que se diga), si es que no los tienes, aunque algo nos dice que sí que los tienes.

  1. Un dispositivo “inteligente” (PC, teléfono, tablet…)
  2. Internet
  3. Sentido común

Como mencionamos en la definición que ya deberías haber leído, las criptomonedas no son físicas, así que sólo pueden ser usadas digitalmente. Es decir, a través de una pantalla. Pero vamos, así es más práctico. Igual seguro que llevas tu teléfono con datos a todas partes.

Ok, digamos que ya tienes los ingredientes (¿no encuentras tu sexy sentido común? Pincha aquí, nosotros lo encontramos), ¿cuál es el siguiente paso? Educarse. Antes de usar criptomonedas, tendrás que educarte mucho y muy bien al respecto, porque la verdad esto es para personas independientes que pueden vivir sin tener que hacer click a la opción de “Olvidé mi contraseña”. No existe esa opción con las criptomonedas porque nadie las controla (en su mayoría), así que es importante aprender primero. Termina de leer nuestra Criptopedia, la hicimos con amor.

En cualquier caso, lo segundo que necesitarás es una cartera (monedero, billetera, wallet) digital; las cuales pueden ser apps, páginas web o pequeños dispositivos de hardware. Lee sobre ellas aquí.

¿Me cobran por usar criptomonedas?

AJÁ, esa es una buena pregunta, considerando que PayPal y compañía se chupan hasta tu alma. La respuesta fácil es (apartando lo que compres o adquieras, por supuesto) no te cobran demasiado. Suele ser mucho menos de un dólar por transacción realizada. Claro que esto depende de la criptomoneda que vayas a usar y de las circunstancias de la red en ese momento (si la cadena está congestionada o no, si hay mucha gente o poca transfiriendo, si hubo alguna cuestión técnica…), pero ese es el promedio. Y no importa si vas a transferir el equivalente un dólar o a un millón de dólares, esa comisión pequeña suele mantenerse igual sin importar la cantidad que se esté manejando ni a dónde se envíe.

“Pero antes leí que las criptomonedas no son de una empresa ni de un gobierno ni de un banco, entonces, aunque sea muy pequeña, ¿a dónde van esas comisiones por transacción?” Bueno, son para premiar a las hadas de las criptomonedas que hacen que estas se creen y funcionen: los mineros.

No, no los que tienen cascos y picos y sacan diamantes de las cuevas; sino usuarios de esa misma criptomoneda que voluntariamente ponen recursos propios (desde su computador hasta equipo especializado) para crear esa matemática complicada de que hablamos antes (criptografía). Y esa matemática complicada es la que hace nuevas criptomonedas y valida todas las transacciones. O sea, los mineros son —en parte— los que hacen funcionar todo cool, porque alguien tiene que hacerlo y ese alguien merece recibir alguna recompensa por su esfuerzo.

Se les dice “mineros” porque practican la Minería de Criptomonedas: usan software y hardware para crear criptomonedas y validar las transacciones. Tú también podrías ser minero y recibir comisiones.

 

¿Qué datos/documentos/requisitos necesito para usar criptomonedas?

JAJAJA, ninguno. Ni siquiera tienes que marcar la casilla sosa de “Soy mayor de edad” o rellenar el Captcha. Bueno, vale, no en la mayoría de los casos. En ningún caso si vas a usar exclusivamente criptomonedas, cuando vas a cambiar por dinero tradicional (dólares, euros, pesos, etc.) es que los distintos intermediarios —casas de cambio/bolsa— podrían exigirte algún documento o dato personal, pero esto es según a qué servicio recurras. Si realizas todas tus transacciones de persona a persona, sin una empresa o tercero de por medio, es mucho más probable que nadie te esté exigiendo nada más que los fondos acordados.

Ahora, para abrir una cartera y manejarla no necesitas nada más que tu dispositivo, Internet y sentido común, como mencionamos antes. Por su parte, si tanto lo quieres saber, las casas de cambio suelen exigir algún documento de identificación, número telefónico, correo electrónico y, dependiendo de la cantidad que pongas sobre su mesa, dirección verificable con alguna factura, fotografía y/o cuentas bancarias. Asimismo, es probable que debas aceptar sus términos, condiciones y comisiones. Asegúrate de leerlo todo muy bien —incluso la letra pequeña— antes de usar el servicio.

¿Cuántas criptomonedas puedo comprar?

¿Cuánto dinero tienes para comprarlas? No hay un mínimo para la compra ni la venta de criptomonedas. Dependiendo de la criptomoneda en cuestión, en teoría, hay algunos máximos de compra —porque las criptomonedas tienen existencias limitadas, por así decirlo—, pero sinceramente dudamos que quieras comprar el 90% de las que están en circulación.

Hablando del mínimo de compra, es común creer que no se puede comprar menos de una sola criptomoneda. “¡Oh no, una sola de estas criptomonedas cuesta 1.000 dólares y no tengo tanto!” No te preocupes. La mayoría de las criptomonedas, en especial las destinadas a ser métodos de pago, son bastante divisibles. Puedes comprar muchísimo menos de una completa. De hecho, en algunos casos, puedes hasta vivir un mes o varios con muchísimo menos de una completa. Si tienes un solo dólar para comprar un pedacito, está bien. Si tienes un millón de dólares para comprar un montón a la vez, también está bien —y no es que aconsejemos hacerlo, pero eso aumentaría el precio general de esa criptomoneda, ejm—.

También podemos ponerlo de forma más visual, utilizando como ejemplo a nuestro querido Bitcoin (BTC). Digamos que 1 BTC vale 10.000 dólares. No puedes comprar diez mil dólares porque ajá. Lo que tienes son diez dólares. Así que a cambio de eso puedes conseguir 0.001 BTC… que valen 10 dólares. Y ya está.

Claro que llegando de nuevo al tema de las empresas intermediarias —como las casas de cambio—, es bastante probable que ellas sí tengan mínimos y máximos de compra. Estos suelen variar entre diez y miles de dólares, de acuerdo a tu “nivel de verificación” (con documentos) y/o reputación.

¿Cuántas criptomonedas hay, cuáles son las mejores?

Como quizás ya sabes, la primera de todas fue Bitcoin, que surgió en enero de 2009. A partir de allí se ha ido creando toda una avalancha de criptomonedas alternativas (altcoins) que prometen funciones adicionales a la primera de todas ellas. Entre esas funciones se cuentan contratos inteligentes (¿No sabes qué son? Yo tampoco… nah, mentira, pulsa aquí), servicios empresariales, precios más estables, privacidad, Internet de las Cosas y vamos, un largo etcétera. Incluso hay criptomonedas paródicas, como la JesusCoin, porque cualquiera lo suficientemente habilidoso para copiar y pegar código computacional puede crear su propia moneda (¿crees que puedes hacerlo y quieres saber dónde está el código a copypastear? Por aquí).

Debido a eso último, medir con exactitud su cantidad es una tarea bastante difícil. Ahora, si revisamos la popular página CoinMarketCap, que lista las criptomonedas que están siendo comerciadas en alguna o varias casas de cambio alrededor del globo, tenemos a la fecha —enero de 2020— un bello total de 5.035 criptomonedas diferentes.

¿Cómo saber cuáles son “las mejores” entre tanta cantidad? Mira… CoinMarketCap y páginas similares las ordenan por capitalización, o sea, por cuántas unidades tiene y mueve cada una. Las primeras cinco para octubre de 2019 son Bitcoin (un bello método de pago), Ethereum (ofrece contratos inteligentes), Ripple (pagos internacionales), Tether (estabilidad en el precio) y Bitcoin Cash (el gemelo malvado de Bitcoin).

¿Implica eso que son las mejores? No necesariamente. La capitalización puede bajar o subir dependiendo de las circunstancias, aunque es una buena pista de la “salud” de una criptomoneda. Otros factores a tener en cuenta son sus fundamentos técnicos (documentación), su propuesta, los problemas que puede o no resolver, si su modelo funciona, su uso real y hasta la fe personal. Cada usuario es libre de decidir cuáles son las mejores.

¿Quién controla las criptomonedas, a quién acudo en caso de problemas?

Creo que ya lo mencionamos antes, ¿no? Nadie controla a la mayoría de las criptomonedas. Decimos “la mayoría” porque algunas, de hecho, son controladas por entes centralizados, como casas de cambio, empresas y hasta gobiernos. Pero hablemos del primer caso para empezar.

Si la criptomoneda que estás usando es descentralizada, la verdad es no hay nadie a quién reclamar ni a quién decirle que olvidaste tu contraseña o se quedaron atascados tus fondos. La ventaja de esto es que tampoco habrá nadie que te reclame, te cuestione o te limite de usar tus propios fondos. Y tampoco te preocupes demasiado: el sistema de las criptomonedas fue cuidadosamente diseñado para llevar a buen puerto el 99.9% de las transacciones. Si te preguntas por el mínimo porcentaje restante y piensas que tú tienes mala suerte, la verdad es que puedes ayudar dando una comisión justa a la red para confirmar tu transacción. Tampoco hay que pasarse de tacaño, suele ser mucho menos de un dólar.

Ahora, ante la aparición de alguna falla general, los desarrolladores (programadores) de esa criptomoneda se apresurarán a arreglarlo; pero no, ellos definitivamente no son “servicio al cliente”, sino que la mayoría son voluntarios. No hay formulario de contacto con ellos, lo siento. Aunque siempre puedes acudir a los foros, blogs o páginas similares (míralos por aquí) en busca de la ayuda de otros usuarios más experimentados si tienes algún problema o duda.

En el segundo caso, si la criptomoneda que usas no es descentralizada, es posible que puedas acudir a la compañía o ente que la emitió para hacer preguntas o reportar problemas. Depende de cada organismo emisor. Claro que recuerda: también ellos te pueden cuestionar, reclamar, pedir requisitos y limitar el uso de tus fondos. Esa es la gran desventaja de la centralización.

¿De dónde salen las criptomonedas entonces?

Ok, hemos mencionado que la mayoría de las criptomonedas no son controladas por una entidad central —son descentralizadas—, así que, ¿quién las crea y cómo? Pues los mencionamos en las comisiones: las hadas de las criptomonedas, los mineros. Usuarios que voluntariamente ponen recursos propios (desde su computador hasta equipo especializado) para crear esa matemática complicada de que hablamos antes (criptografía), la cual hace nuevas criptomonedas y valida todas las transacciones con ellas.

Para ser algo más específicos, las criptomonedas no es que salgan de los computadores de esos usuarios, sino que ellos ayudan a emitirlas aportando poder a la red sobre la que se crean y registran las monedas en su blockchain (cadena de bloques). De ahí es donde realmente salen las criptomonedas, donde realmente están almacenadas. Y para ponerlo fácil por ahora, la blockchain es como una nube digital hecha de matemática. Piensa en algo como Google Drive o Excel, pero con muchísima más seguridad, donde es imposible copiar y pegar los archivos o datos que están dentro. Es algo así. 

¿Y cómo se crean? Al proceso lo llamamos Minería. Básicamente, estos usuarios usan sus equipos para resolver acertijos matemáticos muy largos y complejos que sólo una computadora podría resolver. Por cada “acertijo” resuelto, el mismo sistema premia a los mineros con nuevas criptomonedas. Y sí, cualquiera con el equipo puede hacer esto. 

Aunque tenemos que acotar que no todas las criptomonedas usan el mismo procedimiento para crearse. Pueden tener “acertijos” diferentes, en ocasiones es más fácil, otras, es más difícil; a veces se requiere comprar máquinas especializadas de miles de dólares y otras sólo se necesita una PC de toda la vida. Unas veces las oportunidades de resolver ese acertijo para los usuarios son igualitarias, otras veces, quienes tienen más criptomonedas en su poder reciben más. Todo depende de cómo funcione el sistema de la moneda en cuestión.

Es común también que ni siquiera sean “minadas” por los usuarios, sino que su totalidad sea emitida desde el principio por cierto individuo o entidad, y luego sea distribuida o vendida bajo cierto criterio. De nuevo, todo depende de la moneda.

¿Puedo crear criptomonedas desde mi casa?

En teoría, sí que puedes crear criptomonedas desde casa. No necesitas ninguna clase de documento o permiso de nadie; si quieres empezar a crearlas, sólo necesitarás saber cómo, poseer el equipo, configurarlo y ya está. De hecho, la seguridad de la blockchain (mira lo que es eso aquí), la plataforma que sostiene a las criptomonedas, aumenta con cada usuario que quiera unirse para construirla y cuidarla. Algo que puedes hacer automáticamente mientras creas nuevas monedas.

El equipo que necesitarás dependerá de qué criptomoneda quieras “minar” o producir. En el caso de Bitcoin, las máquinas especializadas ASIC (¿qué cosa?) son las más efectivas para minar, y cada una tiene un costo que puede superar los mil dólares. Quienes las compran las consideran una inversión, pues cada diez minutos —aproximadamente— se emite una recompensa de 12.5 BTC (más de 100.000 dólares en octubre de 2019) que se reparte entre los mineros.

En cuanto a otras criptomonedas, la recompensa varía y los equipos también. No todas requieren de máquinas ASIC, pero quizás sí que necesites un buen CPU o GPU (tarjeta de vídeo), o no ganarás mucho que se diga. Claro que también podrías unirte sólo porque te entusiasma el proyecto y quieres ayudar a mantenerlo. 

Y otra cosita. En especial en lo que se refiere a máquinas ASIC, es muy probable que tengas que hacer adecuaciones eléctricas en donde vayas minar, pues estas consumen una gran cantidad de energía —sí, tu factura de la luz va a aumentar bastante—. 

¿Cuál es la diferencia entre criptomonedas, tokens, monedas coloreadas, altcoins, criptoactivos…?

Para empezar, hay que dejar en claro que todos estos términos aluden a monedas digitales construidas con criptografía, más o menos como Bitcoin. Así que… ¿cuál es la diferencia? ¿O son sinónimos, acaso? Hmm sí y no. Veamos.

Con criptomonedas estamos refiriéndonos a monedas criptográficas que cuentan con su propia cadena de bloques (¿qué es eso?), sus propias reglas únicas y su propio sistema de gobernanza. Son independientes de otras monedas o plataformas, tal como Bitcoin o Ethereum.

Los tokens, en cambio, dependen de la blockchain de otra moneda para existir, así que se rigen por sus reglas. Son como monedas creadas dentro del sistema de otra moneda y es usual que se diseñen con distintas aplicaciones integradas. Dentro de Ethereum, por ejemplo, se ha creado una gran cantidad de tokens, como OmiseGo. Sin embargo, su criptomoneda “oficial”, con la que funciona su blockchain, es el ether.

Por su parte, las monedas coloreadas (colored coins) suelen usarse en específico dentro de la cadena de bloques de Bitcoin, aunque puedan hacerse en otras cadenas. Recuerdan a los tokens, sí, pero en realidad se puede decir que, a diferencia de los tokens, estas son sólo “bitcoins pintados o coloreados”. Es decir que se puede tomar cierta cantidad de satoshis —la unidad mínima de BTC— y añadir datos a su protocolo original para marcar las transacciones como “especiales” y representar algo o a alguien. Esos datos añadidos se pueden borrar después para usar los BTC normalmente de nuevo.

Las altcoins aluden a cualquier criptomoneda alternativa a Bitcoin, y los criptoactivos suelen englobar tanto criptomonedas como tokens.

¿Cuáles son las criptomonedas más comunes, las que todos conocen?

Como ya vimos en otra pregunta, hay demasiadas criptomonedas en existencia. Sin embargo, el usuario promedio conoce siempre ese puñado de las “más populares” y sus distintas características. Aquí te decimos rapidito cuáles son esas criptomonedas más comunes, para qué sirven y quién las hizo. Para un resumen más detallado sobre su funcionamiento, vete hacia este lugar

Bitcoin (BTC): ¡la más popular de todas! Su principal uso es ser una reserva de valor y un método de pago rápido, barato e internacional. La creó en 2009 un tal Satoshi Nakamoto (aún no sabemos quién es, aunque tenemos sospechosos).

Ethereum (ETH): es la segunda más popular. Su oferta estrella son los contratos inteligentes, o sea, algoritmos especiales que sirven para construir distintas apps y otras muchas cosas. Bueno, la criptomoneda como tal se llama ether (ETH) y el sistema completo Ethereum, pero ya entiendes. Lo creó en 2015 cierto grupo de gente y sobre todo Vitalik Buterin, un muchacho de Canadá, mientras tú estabas viendo TV, seguro.

Logo-Ethereum-Classic

Ethereum Classic (ETC): bah, es lo mismo que Ethereum y de hecho salió de ahí, pero digamos que la comunidad tuvo un problema sísmico en 2016, hubo una guerra civil y Ethereum se dividió en dos. Sí, como Corea. Para saber todo el cuento, pincha por aquí.

Litecoin (LTC): la verdad es que esta es idéntica a Bitcoin y también sirve como método de pago. La diferencia yace en su código, pues sus unidades resultan mucho más fáciles de producir, por así decirlo. La creó un ex-empleado de Google, Charlie Lee, en 2011.

Monero (XMR): ofrece transacciones privadas, es decir, que no pueden ser ligadas a los usuarios de ninguna manera. Fue lanzada en 2016 por un grupo anónimo de desarrolladores y su líder actual de desarrollo es el conocido como FluffyPony (Ricardo Spagni). Sí, se hace llamar “pony esponjoso”, qué le vamos a hacer.

Dash (DASH): velocidad y privacidad son las promesas de esta criptomoneda, creada en en 2014 por Evan Duffield. Al principio se llamaba XCoin y luego se llamó Darkcoin. Al parecer no se ponían de acuerdo.

Zcash (ZEC): también ofrece transacciones privadas, como Monero, pero con un mecanismo diferente. Fue creada por Zooko Wilcox y su Electric Coin Company en 2016.

Ripple (XRP): su oferta es un sistema de pagos internacionales especialmente dirigido a bancos. La verdad es medio centralizada, la maneja una compañía y todo, y no se puede minar. Fue creada en 2013 por Jed McCaleb, Arthur Britto, David Schwartz y Ryan Fugger.

Stellar (XLM): este es Ripple pero descentralizado, para qué engañarnos. Fue fundada en 2014 por Jed McCaleb (el mismo creador de Ripple) y Joyce Kim.

EOS.IO (EOS): competencia centralizada de Ethereum con mecanismos diferentes y una cantidad ridícula de inversión inicial. Fue lanzada en 2018 por Daniel Larimer y Brendan Blumer.

Tether (USDT): fue diseñada para mantener su precio al equivalente de un dólar. Lanzada en 2014 por la compañía Tether Limited, es bastante centralizada y ha estado rodeada de mucha controversia.

Bitcoin Cash (BCH): es el gemelo malvado de Bitcoin. Ciertas personas todavía los confunden. Lo creó un equipo de asiáticos liderados por la casa de cambio ViaBTC en 2017.

IOTA (MIOTA): está enfocada hacia el Internet de las Cosas (IOT), es decir, objetos conectados a Internet, y funciona sobre algo que se parece a una blockchain pero probablemente no lo es. Fue creada en 2015 por David Sønstebø, Sergey Ivancheglo, Dominik Schiener y Serguei Popov.

Siacoin (SC): su misión es almacenar datos, como Google Drive pero con blockchain. Fue lanzada en 2015 por la compañía Nebulous Inc., aunque sí es descentralizada.

Steemit (STEEM y SBD): Steemit es una red social descentralizada, al estilo Reddit pero construida sobre una blockchain (así que nunca podrás cambiar tu ridículo nombre de usuario). Esta tiene dos monedas internas que se usan como recompensa a sus usuarios: el Steem (STEEM) y el Steem Dollar (SBD).  Fue lanzada en 2016 por Ned Scott y Dan Larimer, el mismo de EOS.

Lisk (LSK): se especializa en cadenas laterales (¿quéeee cosa?) para empresas y usa un tipo particular de PoS (What?). Max Kordek y Oliver Beddows la lanzaron en 2016.

Basic Attention Token (BAT): es el token de Brave, un navegador web enfocado en la privacidad. Se usa para que los creadores de contenido (como los youtubers), puedan recibir propinas. Fue lanzado en 2016 por Brendan Eich, Marshall Rose y Brave Software.

Decred (DCR): básicamente, se centra en tomar las opiniones de sus usuarios para funcionar como método de pago. Fue lanzada en 2016 por la Compañía 0, liderada por Jake Yocom-Piatt.

NEM (XEM): puede servir como método de pago, pero su principal oferta son sus aplicaciones internas para crear tokens, cuentas multifirma (¿qué es eso?), un sistema de reputación y otras cosillas. Se lanzó en 2015 como idea de varios usuarios de Bitcointalk, incluyendo a quien inició el post, el denominado UtopianFuture.

Dai (DAI): tal como Tether, está diseñada para mantener su precio en equivalencia igualitaria con el dólar. Sin embargo, clama ser descentralizada y se fundó sobre la blockchain de Ethereum en 2017 por la MakerDAO Foundation, liderada a su vez por Rune Christensen.

Dogecoin (DOGE): no todo es seriedad por aquí, también hay “criptomonedas memes” y Dogecoin es la más famosa de ellas. Billy Markus y Jackson Palmer empezaron la broma en 2013, aunque sus actuales 268 millones de dólares en capitalización no son una broma.

 

Artículo por Isabel Pérez