domingo, diciembre 15, 2019

Criptobolsas: casas de cambio y trading de bitcoin y otras criptomonedas

Existen numerosas formas de intercambiar tus criptomonedas por otros activos, pero quizás la más común sea mediante las llamadas casas de cambio de criptomonedas, a las que podemos nombrar, en un sentido más extenso, como “criptobolsas”.

Las criptobolsas son compañías o plataformas en línea dedicadas al comercio e intercambio de monedas digitales por otros activos, sean estos otras criptomonedas, tokens o dinero fiduciario de casi cualquier país.

Entre las criptobolsas hay varios tipos, cada uno adecuado para distintos tipos de usuario. A su vez, cada una de estas criptobolsas (compañía y/o plataforma) presenta características particulares propias y tasas de cambio diferentes para cada criptomoneda en oferta y para cada uno de sus servicios.

Tipos de criptobolsas

Las posibles formas de comercio con criptomonedas son numerosas, así que, en concordancia, las criptobolsas que han surgido en el ecosistema se han adaptado de distintas formas a esa realidad. En ese sentido, podemos dividir los tipos de criptobolsas considerando su grado de intermediación o su oferta de servicios.

Por grado de intermediación

La intermediación implica que hay una “tercera parte confiable” entre ambos extremos de una operación. Esa tercera parte confiable puede ser una organización o una compañía.

Por supuesto, aquí puede argumentarse que las criptomonedas fueron creadas precisamente para eliminar a los intermediarios (como los bancos); sin embargo, mientras éstas deban ser cambiadas por moneda local, siempre habrá un cierto grado de intermediación al respecto.

Criptobolsas centralizadas (CEX)

Se tratan de empresas de distinto tamaño que se encargan de la custodia e intercambio de los fondos de sus clientes. Para ello, utilizan sus propios fondos y cuentan con una plataforma en línea e incluso con oficinas físicas en ciertas regiones. Este tipo de criptobolsa funciona de manera muy similar a las casas de cambio de dinero fiduciario que podemos hallar en aeropuertos, por ejemplo.

Coinbase es una de las grandes CEX. Fuente: Cuenta oficial de Twitter

De cara al usuario, funcionan de forma sencilla, con pocos pasos:

  1. Te registras en su página web oficial. Durante ese registro, la gran mayoría solicita algún documento de identificación, como un carnet de conducir o cédula de ciudadanía. Otras incluso pueden pedir algún comprobante actualizado de tu dirección de residencia (como haría cualquier banco).
  2. Envías fondos (en dinero fiduciario o en criptomonedas, dependiendo de los servicios ofertados) a la cuenta proporcionada por la plataforma.
  3. Escoges la criptomoneda que quieres comprar o vender. Es usual que aparezcan enlaces al estilo “Comprar bitcoins”, por ejemplo. El método de pago aparece después.
  4. Configuras y envías tu orden, es decir, la cantidad que quieres negociar. Se te enviarán los fondos directamente desde la empresa. Este proceso no debería tardar demasiado.

Esto es todo lo que ve el cliente, aparte de los posibles servicios adicionales de la casa de cambio. Sin embargo, es necesario comprender qué hay “tras bambalinas”, pues eso nos habla realmente de porqué son centralizadas estas plataformas y porqué, sobre todo, eso las hace tan vulnerables a los hackeos.

¿Cómo se roban fondos de una casa de cambio centralizada?

Como mencionamos antes, estas compañías se encargan no sólo del intercambio, sino también de la custodia de los fondos de sus clientes. Es decir, son ellos los que almacenan los fondos en sus propias cuentas bancarias o carteras digitales. Una vez el cliente envía a la casa su moneda local o sus criptomonedas, estas se mezclan con las de todos los demás clientes, fuera de su alcance sin la intermediación de la compañía.

El balance que aparece en su cuenta en la plataforma es sólo una representación de su depósito, una entrada en una base de datos manejada por la empresa en cuestión. Ese número en tu cuenta de la casa de cambio depende sólo de ellos y su base de datos, porque, en realidad, los fondos no están allí. Están combinados con muchos otros en la cuenta bancaria o la cartera de la empresa.

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Hasta que no reclames esos fondos en un retiro, no volverán a pertenecerte, como sí podrían hacerlo de estar en una cartera personal donde sólo tú conoces la llave privada. Las criptobolsas centralizadas no son carteras debido a eso: ellos son los que tienen las llaves para acceder a esos fondos, no los clientes.

En todo este proceso, no son esas llaves las que pueden ser robadas por los hackers. Se ha proclamado a la blockchain como casi imposible de hackear, y esto es cierto. En realidad, el objetivo de los hackers es esa base de datos con los balances de los clientes: esta no es ni de lejos tan segura como la blockchain, así que muchos ciberdelincuentes han logrado acceder a esas bases y cambiar las cifras a su favor. Una vez cambiadas, retiran los fondos de la casa de cambio a sus carteras personales y desaparecen.

Una de las peores ocasiones en que esto sucedió fue en 2018 con la casa de cambio Coincheck, de donde los hackers lograron llevarse más de 500 millones de dólares en criptomonedas. Sin embargo, hay compañías que cuentan con medidas de seguridad superiores y ofrecen garantía de los fondos a sus clientes, incluso en caso de robo.

Criptobolsas descentralizadas (DEX)

Podemos llamar criptobolsas “descentralizadas” a aquellas en las que los usuarios tienen contacto entre sí y son ellos los que llevan a cabo la operación, sin recurrir a los fondos de una compañía.

Más descriptivamente, se trata de páginas web donde los usuarios que buscan comprar o vender criptomonedas (en muchas ocasiones, involucrando dinero fiduciario) pueden ponerse en contacto directamente unos con otros para completar las transacciones con una capa extra de seguridad; por ejemplo, depositando primero los fondos a la casa de cambio antes de liberarlos al comprador, tras confirmar el pago.

Casa de cambio LocalBitcoins
LocalBitcoins es una de las DEX más populares. Fuente: página oficial.

En ellas no existe un precio fijado para los activos, sino que cada comprador y vendedor debe establecerlo por su cuenta cuando crea su orden; o escogerlo cuando decide tomar una orden existente. Suelen incluir un chat para cada intercambio, de modo que los involucrados puedan comunicarse para llegar un mutuo acuerdo.

Veamos cómo suelen funcionar de cara al usuario, en primer lugar:

  1. Se solicita registrarse o, directamente, conectar la cartera que se quiere usar. En el segundo caso, el usuario ya debe contar con una cartera donde almacenar sus fondos; mientras que el primero permite crear una nueva. No suelen solicitar documentos para el registro.
  2. Las DEX no son tan parecidas entre ellas como pueden serlo las CEX, pero las funciones de intercambio más básicas son fáciles de encontrar en la interfaz. Los depósitos, retiros, la cartera personal y los precios promedio pueden ser visibles a simple vista.
  3. Dependiendo de la liquidez de la casa de cambio, se puede encontrar y completar rápidamente o no una orden conveniente ofrecida por algún otro usuario.

Ahora bien, en cuanto a la custodia de los fondos, si profundizamos más allá de lo que el usuario puede ver, notaremos que su descentralización no es completa: siempre hay cierto grado de intermediación.

¿Por qué no son del todo “descentralizadas”?

En primer lugar, podemos mencionar el caso específico de las DEX que recurren al código en lugar de a los intermediarios directos. Es decir, quien media entre los usuarios es un software preprogramado. Más específicamente, se utilizan contratos inteligentes para completar las transacciones.

Cuando el usuario envía sus fondos a la orden de compra o de venta, en realidad los está poniendo en un contrato inteligente que se encarga de completar esa orden e intercambiar los fondos. Ese contrato, hecho de código, es el intermediario aquí. Y sí, puede contar como intermediario.

No se tratan, por supuesto, de compañías que pueden decidir no entregarte tus fondos, pero es posible que fallen. Se han visto numerosos fallos en la programación de contratos inteligentes que han costado millones en pérdidas. Un ejemplo fueron los fondos congelados en la cartera de Parity en 2017, o el que permitió que un hacker robara alrededor de 60 millones de dólares en ETH al proyecto DAO de Slock.it en 2016.

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En ese sentido, al usar una DEX, no se trata de confiar en una empresa, sino en los desarrolladores de ese código que posibilita que no haya intermediarios directos. Por tanto, seguiría existiendo cierto grado de dependencia.

Ahora bien, también pueden entrar en juego plataformas donde las transacciones son directamente entre los usuarios, aunque no existan contratos inteligentes de por medio. Es muy probable que estas plataformas sean manejadas, a su vez, por compañías que cobran las comisiones correspondientes e inclusive ofrecen soporte al usuario, aunque los fondos intercambiados no provengan de ellas. En tal caso, dicha compañía también podría considerarse intermediaria.

Por oferta de servicios

Así como pueden ser centralizadas o no, las criptobolsas también pueden dividirse en distintas clases dada su oferta de servicios: no todas tienen las mismas características y tampoco completan los intercambios del mismo modo.

Casas de cambio

Puede afirmarse que estas son los exchange más “tradicionales”. Su principal (y a veces única) función es intercambiar un activo por otro. Para ello, la empresa cuenta con sus propios fondos, que negocia a un precio particular (generalmente, valor promedio más un pequeño porcentaje) con el cliente. Es decir, en este caso, los clientes no negocian entre ellos, sino que compran o venden activos directamente a la compañía encargada a través de su plataforma en línea o, en ocasiones, en sus oficinas.

Estas, por supuesto, son criptobolsas centralizadas y suelen trabajar con moneda fiduciaria. Los precios del servicio varían, pero pueden ser un tanto más elevados en comparación con otras alternativas.

Casas de bolsa (Plataformas de trading)

Estas páginas reúnen las órdenes de compra y de venta de los usuarios en un solo lugar y, según la oferta y la demanda, determinan un precio para cada activo. Los fondos pueden provenir de los usuarios o directamente de la compañía. Pueden trabajar con criptomonedas y moneda fiduciaria o sólo con criptomonedas. La compañía encargada toma una comisión por depósitos, retiros y/o transacciones realizadas.

Libro de órdenes para el par LTC/BTC en la criptobolsa Poloniex. Fuente: página de Margin Trading en Poloniex.

Es necesario mencionar que esas órdenes de compraventa se reúnen en el llamado “libro de órdenes”, especificando la cantidad que se desea comprar o vender y la tasa de cada emisor. El usuario puede ajustarse a una de estas órdenes existentes o crear una nueva. A su vez, dentro de este libro se encuentran los “pares de comercio”, los cuales ordenan en pares los activos disponibles para intercambiar unos por otros. Por ejemplo, un par muy usual es BTC/USD: si lo escoges, tu intención es comprar bitcoins utilizando dólares. Al revés, USD/BTC, estarías vendiendo esos bitcoins a cambio de dólares.

Las casas de bolsa, además del clásico intercambio, ofrecen otras opciones muy utilizadas dentro del criptomundo como método de inversión. El Margin Trading (apalancamiento) y las Posiciones en corto y en largo son dos de ellas.

¿Qué es el Margin Trading?

Básicamente, el Margin Trading sucede cuando la casa de cambio te presta fondos adicionales a los que ya tienes depositados en tu cuenta, para que puedas comprar órdenes más grandes; operación también conocida como apalancamiento. Así, en caso de que el activo que compraste suba de precio, tanto tú como la casa de cambio podrían obtener ganancias. En caso contrario, este préstamo suele incluir intereses y la casa de bolsa o el prestamista pueden liquidar tu posición inicial, es decir, tomar los fondos que originalmente depositaste.

Por ejemplo, digamos que quieres invertir 4.000 dólares en BTC, pero sólo tienes depositados 2.000. La casa de cambio puede prestarte los 2.000 que te faltan a cambio de una comisión o un acuerdo de intereses, para que inviertas los 4.000 en una orden de compra. Si en lo próximo el BTC sube, digamos, un 50%, tu inversión pasaría a convertirse en 6.000 dólares. Pagarías los 2.000 que debes a la casa de cambio, recuperarías tus 2.000 iniciales y ganarías, además, otros 2.000.

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Ahora bien, puede darse el escenario contrario: el BTC baja un 50%. En ese caso, la casa de cambio o el prestamista tomaría los 2.000 que quedan en tu cuenta para protegerse, y tú te quedarías sin nada. Así que el Margin Trading puede considerarse casi una apuesta.

Este método es bastante utilizado en los mercados de valores tradicionales, aunque allí está fuertemente regulado para impedir ciertas prácticas maliciosas. Por el contrario, en el criptomundo, esas mismas prácticas caen en zona gris en cuanto a legalidad.

En esta línea, si las casas de cambio pueden compararse a los locales tradicionales en aeropuertos; las plataformas de trading pueden ser las bolsas financieras del criptomundo.

¿Qué son las posiciones en corto y en largo?

Las llamadas “posiciones”, tanto en corto (short) como en largo (long), se tratan de operaciones de compraventa de criptoactivos a largo o a corto plazo. En long sería una operación de compra, mientras que en short sería una operación de venta.

Básicamente, la principal intención de las posiciones en largo es comprar barato y vender después más caro que el precio inicial para obtener un porcentaje de beneficio de esa venta. Así, podemos imaginar que un comerciante (trader) hizo una compra de 1 BTC a cambio de 5.000 dólares para una posición en long, pues cree que el precio del BTC va a subir en lo próximo. Existe una toma de ganancias en los 5.700 dólares, así que, de aparecer ese precio para el BTC en el mercado, se vende la posición para obtener las ganancias correspondientes.

Por su parte, las posiciones en corto hacen uso del método contrario: se vende a un precio alto, pues se espera que en lo próximo el valor de la criptomoneda disminuya. Mientras que en long el trader se beneficia de la subida, en short se beneficia de una caída: cuando esta se produce, se vuelve a recomprar a un precio más bajo una mayor cantidad de la misma criptomoneda con lo anteriormente ganado gracias a la oportuna venta.

Esa táctica puede combinarse bien con el Margin Trading: así, por ejemplo, un trader podría pedir prestada cierta cantidad a la casa de cambio en alguna criptomoneda cuyo precio piense que va a caer pronto. El trader vendería lo comprado de inmediato y esperaría a la caída para recuperar la inversión, pagar a la casa de cambio y recoger ganancias.

Otros servicios

Muchas criptobolsas no se limitan sólo a sus funciones primordiales, sino que ofrecen servicios adicionales para el interés de sus clientes o usuarios. Quizás el primero que pueden llegar a ofrecer son blogs o páginas informativas acerca de los criptoactivos, las blockchains y el criptomundo en general. Estas iniciativas ayudan a educar a usuarios inexpertos, pero también a profundizar más dentro de la tecnología que rige las transacciones con este tipo de activos. Varias compañías incluso llevan a cabo sus propias investigaciones y análisis al respecto.

Los productos para comerciantes también son comunes: a través de varias criptobolsas centralizadas es posible, para pequeños y grandes comerciantes o empresas, aceptar criptomonedas como método de pago, contando además con el soporte pertinente. Las CEX también ofrecen la ventaja del soporte, que puede ser 24/7, a todos sus clientes.

El desarrollo de carteras personales independientes de la cuenta en la casa de cambio, como apps móviles o para escritorio, también puede incluirse entre las características extra. Asimismo, son usuales los servicios de custodia de activos, especialmente para grandes tenedores o inversionistas. Estos servicios implican almacenamiento fuera de línea, en carteras frías, a su vez, resguardadas en bóvedas. También pueden ofrecer seguros en caso de robo y reportes de estado.

Un servicio más reciente son las llamadas Initial Exchange Offering (IEO), muy similares a las Ofertas Iniciales de Moneda (ICO).

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¿Qué son las IEO?

Antes de mencionar de forma directa de qué se trata una IEO, vale la pena recordar qué es una ICO: un mecanismo de financiamiento mediante el cual los administradores de un determinado proyecto (usualmente ligado al criptomundo) emiten un criptoactivo para su venta masiva. Los fondos recaudados de esa venta estarían destinados al desarrollo del proyecto en cuestión.

Entre 2017 y 2018 hubo una fiebre masiva de ICO, la cual, por desgracia, trajo consigo una gran cantidad de proyectos fraudulentos, pues este mecanismo permite el anonimato de los administradores y, en muchos casos, no está regulado por la ley. A raíz de esto nacen las IEO: son ICO realizadas dentro de una determinada criptobolsa y bajo la supervisión de esta. De esa forma, una ICO puede conseguir más credibilidad e incluso un marketing superior; mientras que los potenciales compradores pueden confiar en el “sello de calidad” que otorga la criptobolsa a ese proyecto en específico.

Los fondos en una IEO son resguardados por la misma casa de cambio, todas las partes deben identificarse con propiedad y, si bien el público posible se limita a los usuarios de esa plataforma, puede decirse que las IEO son un intento de realizar ICO de manera más segura para los involucrados.


¿Por qué todas las criptobolsas tienen precios diferentes?

En el caso de las monedas fíat, el precio de cada activo está muy ligado a los gobiernos, ya que además de contemplar los intercambios que se dan con divisas de otros países, también se contemplan los mercados de bonos emitidos por los gobiernos y las reservas en determinada moneda fíat que un gobierno mantiene para determinar el precio de, digamos, un dólar respecto a un euro. No sucede lo mismo en el mundo de las criptomonedas, por el sencillo hecho de que ningún gobierno las emite. Son monedas digitales descentralizadas, así que su valor depende sólo de la oferta y la demanda que tengan alrededor del globo.

No hay cosa tal como un “precio justo” para Bitcoin o para cualquier otra criptomoneda descentralizada. Todo depende del volumen de compras y ventas y las circunstancias del mercado en ese momento en particular. Sitios web como CoinMarketCap sólo se dedican a promediar los precios de un determinado criptoactivo en las criptobolsas más importantes, pero ni siquiera la cifra obtenida puede considerarse el precio más “válido”.

Sitios como CoinMarketCap sólo promedian los distintos precios en las casas de cambio más importantes. Fuente: Home CoinMarketCap

El precio en cada criptobolsa, entonces, depende de la oferta y demanda establecida por sus usuarios. Visto de otra forma, el precio depende de la cantidad de operaciones de compra y venta que suceden respecto a un par de comercio específico (por ejemplo, BTC/ETH) en un momento dado. Así, mientras más “grande” sea la casa de cambio, mientras más usuarios tenga en su haber, mejor será el precio de cada activo.

Un poco de historia y regulaciones

Las primeras criptobolsas, nacidas en 2010, estaban por completo libres de regulaciones y ni siquiera solicitaban documentos para el registro. Esto dio gran libertad a los usuarios de criptomonedas, pero también, de forma inevitable, llevó al abuso de esa libertad.

Numerosos cibercriminales aprovecharon para lavar dinero a través de estas casas de cambio no reguladas y, por otro lado, esas instituciones no eran lo suficientemente confiables para los usuarios. Si así lo decidían, los administradores podían desaparecer con el dinero de todos los clientes (cosa que ha sucedido en varias oportunidades) y eran incapaces de responder en caso de robo.

Un hito oscuro sobre esa situación sucedió en 2014 con la que era, por entonces, la casa de cambio de bitcoins con mayor volumen a nivel global: Mt. Gox. A principios de febrero de ese año, Mt. Gox congeló arbitrariamente todos los retiros y para el final de ese mismo mes firmó la bancarrota tras admitir un robo de 473 millones de dólares en bitcoins a su plataforma. Su administrador, Mark Karpelès, fue incapaz de responder a los usuarios, así que sólo cerró la casa de cambio. Esto le costó múltiples demandas, pero, aún a 2019, muchos continúan luchando por recuperar sus fondos.

Los hackeos a criptobolsas centralizadas y las estafas de salida no se detuvieron allí, sino que apenas estaban empezando. Sólo hasta marzo de 2018, habían sido robados desde casas de cambio unos 980.000 bitcoins, equivalentes a unos 15 mil millones de dólares a esa fecha.

Consecuencias

Debido a todo lo descrito, las regulaciones empezaron a aparecer en distintos países para proteger a los consumidores. Actualmente, muchos territorios han desarrollado marcos regulatorios para las criptomonedas y su comercio, el cual aún recae sobre todo en las grandes criptobolsas centralizadas.

Aunque varían de país en país, esas regulaciones suelen incluir licencias por parte de autoridades oficiales para las criptobolsas que deseen operar con clientes de una determinada región, sin importar si la empresa está basada allí o no. A su vez, los requisitos para otorgar esas licencias varían, pero incluyen condiciones como identificar a los clientes (KYC), poseer fondos suficientes como garantía en caso de robo y, por supuesto, desarrollar una infraestructura adecuada y segura para los clientes.

Entre los países que han decidido expedir estas licencias (obligatorias para operar legalmente) o solicitan el registro de las casas de cambio en determinadas autoridades financieras, se cuentan Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Corea del Sur, México y Suiza. Otros países, como Bangladesh, Colombia y China, han prohibido del todo la operación de estas compañías y plataformas en sus territorios; mientras que todavía muchos más, como India, se mantienen en una zona gris al respecto.

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Factores a considerar para escoger una casa de cambio

A marzo de 2019, hay 243 criptobolsas registradas sólo en CoinMarketCap (que ni siquiera incluye a las plataformas P2P), realizando transacciones con 2.112 criptomonedas distintas. ¿Cómo se puede elegir la casa de cambio adecuada de acuerdo a las necesidades personales, en medio de tanta cantidad? Hay ciertos factores que deberían considerarse antes de escoger una. Aquí mencionaremos los más importantes.

Localización (y verificación)

En teoría, la plataforma de una casa de cambio podría utilizarse desde cualquier lugar del planeta que cuente con Internet, pero aquí la legalidad puede resultar limitante. Muchas criptobolsas centralizadas deben someterse a las regulaciones del territorio donde están registradas, y además también deben respetar las leyes de los territorios donde tengan usuarios, sin importar si están en otro país o continente. Así, por ejemplo, una compañía puede estar registrada en algún lugar de Europa, pero si planea operar con usuarios estadounidenses deberá respetar las leyes sobre criptomonedas de ese país.

Debido a esto, muchas casas de cambio se limitan a operar en sus propios países o prohíben de forma explícita a usuarios de determinadas regiones hacer uso de sus servicios. Para ello, solicitan documentos con el fin de verificar la identidad y tienen una lista de países/territorios admitidos.

Activos disponibles

Los criptoactivos y monedas locales que podrían intercambiarse son demasiados, así que ninguna casa de cambio dispone de todos ellos, sólo de cierta cantidad. Antes de escoger la casa de cambio, se debe pensar en qué activos se desea comprar o vender. Esto reduce de forma drástica las opciones.

No todas las monedas locales están disponibles para intercambiar por criptoactivos, aunque es usual que exista cierta oferta de casas de cambio nacionales dedicadas en específico al par BTC/Moneda local, si las criptomonedas no se han prohibido en ese territorio. Las monedas fíat más utilizadas para este intercambio son el yen, el dólar y el euro.

Por otro lado, suele haber siempre una mayor oferta en criptoactivos, en especial entre las plataformas de trading. En caso de querer acceder a un activo no muy popular sin tener antes criptomonedas, lo mejor sería comprar primero alguna más común (como el BTC) y luego intercambiarla en alguna DEX.

Cada casa de cambio cuenta con una lista de activos disponibles, incluyendo precios y tarifas.

Métodos de pago

Las criptobolsas que trabajan con moneda fiduciaria (porque no todas lo hacen), ofrecen varios métodos de pago, dependiendo del país: tarjeta de débito o crédito, transferencia bancaria, efectivo, servicios de pago en línea como Skrill, Netteller, Moneygram o PayPal e incluso, en ocasiones, tarjetas de regalo. Todos estos métodos tienen distintas comisiones establecidas, unas más altas que otras.

Por lo general, las transferencias internacionales, las tarjetas de crédito y PayPal suelen ser los métodos más costosos. La razón para ello es que son propensos al fraude: las transacciones mediante estos métodos, a diferencia de al usar criptomonedas, son reversibles o pueden provenir de algún robo.

Dependiendo del método que se tenga disponible para negociar, debería buscarse la casa de cambio que lo admita al menor precio. También es importante fijarse si se admite pagar con cuentas de determinados bancos.

Grado de conocimiento del criptomundo

No todas las criptobolsas son aptas para todo tipo de usuarios. Los nuevos clientes, que apenas están incursionando en el criptomundo, deberían acudir en primer lugar a una casa de cambio centralizada: el intercambio allí es intuitivo y sencillo, se admite moneda fiduciaria y se ofrece información y atención. A cambio de esto se sacrifica la independencia financiera, pero es una buena forma de comenzar mientras se aprende a usar otros.

Por otro lado, los usuarios más avanzados deberían buscar las criptobolsas con mayor número de características y mejores precios.

Funcionalidades

¿Qué esperas hacer en la casa de cambio? ¿Un intercambio rápido, Margin Trading, almacenamiento de fondos? Según la función que quieras llevar a la práctica deberías centrar tu búsqueda. Algunos exchange pueden ser casas de cambio, casas de bolsa y hasta ofrecer custodia al mismo tiempo, por ejemplo, pero quizás no ofrezcan opciones tan avanzadas como los que se especializan en uno u otro método por separado.

Las funcionalidades que ofrece cada criptobolsa suelen aparecer enumeradas en la parte superior o inferior de sus páginas oficiales, o bien en la sección de preguntas frecuentes (FAQ). Asimismo, numerosos sitios web externos y vlogs ofrecen tutoriales que enseñan cómo utilizar cada característica ofertada.

Comisiones

En todas las criptobolsas, sin excepción, se debe pagar siempre un monto adicional por servicios y/o transacciones. Ese monto es determinado por cada empresa o plataforma y suele diferir uno de otro según sea el servicio (depósitos, retiros, transacciones, préstamos, custodia, etc.). Además de esas comisiones, se deben pagar las pertinentes por cada transacción a los mineros o mantenedores de la red de cada criptomoneda; aunque éstas suelen ser mucho menores.

Cabe resaltar que no siempre una mayor comisión implica un mejor servicio, ni al contrario. Es necesario considerar todos los factores antes de escoger, no sólo la cantidad de las comisiones. Así, por ejemplo, una casa de cambio puede ofrecer comisiones muy bajas, pero el precio en sí de las criptomonedas en su mercado puede ser poco conveniente; o puede tratarse de una plataforma de dudosa reputación. En cambio, las comisiones en otra casa de buena reputación pueden ser muy altas, pero quizás existe una alternativa más modesta con menores comisiones e iguales funcionalidades.

En todo caso, antes de utilizar cualquier casa de cambio, es necesario revisar la sección donde están publicados sus servicios junto a las respectivas tarifas y comisiones. Estas suelen variar entre 0.5 y 5% por servicio.

Página de comisiones en Bitso. Fuente: Bitso

Liquidez

La liquidez significa que un activo puede ser fácilmente convertido en otro con poca variación en su precio de compraventa. Esto se logra mediante la participación de compradores y vendedores: mientras más cantidad exista, mayor liquidez tendrá ese activo. Por tanto, su precio será más conveniente para todas las partes.

Si no existe liquidez en una casa de cambio, incluso si hay un precio fijado para cada criptomoneda, tampoco habrá nadie o casi nadie que compre o venda. El precio fijado no variará y, por tanto, no sería conveniente utilizarla. La regla suele ser que mientras más grande sea la casa de cambio, mayor liquidez tendrá; por tanto, ofrecerá intercambios más veloces a precios más convenientes.

Esta es una característica que debería buscarse en toda casa de cambio, pero siempre existe en distintos niveles. Es posible que las casas más “líquidas” no oferten el criptoactivo que buscas, así que tendrías que buscarlo en otras.

Seguridad y garantías

Las DEX, por lo general, suelen ser mucho más seguras debido a su propio funcionamiento interno; pero esto no implica que las CEX no puedan ser seguras también. Por supuesto, son más vulnerables a hackeos, aunque muchas no lo han sido hasta la fecha debido a que han desarrollado infraestructuras muy seguras que están en constante mantenimiento.

El modo de almacenamiento de los fondos, en el caso de las CEX, también es un factor a considerar en cuanto a la seguridad: siempre son preferibles las casas que lo hacen en frío (en carteras desconectadas de Internet), que aquellas con carteras “calientes” (conectadas a la red). Esta información suele estar los blogs corporativos o en las FAQ de la empresa.

Asimismo, es importante averiguar sobre las garantías que ofrece una CEX en particular en caso de robo o hackeo. Aquellas que están reguladas y cuentan con una licencia o autorización por parte de algún organismo oficial están obligadas a responder por tus fondos, siempre que sea su responsabilidad la pérdida.

Reputación

Antes de utilizar cualquier casa de cambio, debería investigarse sobre su reputación. Con una simple búsqueda en Google es posible encontrar varias reseñas y comentarios de personas que ya han utilizado determinada plataforma o acudido a cierta compañía. No sólo debería revisarse una sola de esas reseñas, por cierto, sino al menos tres de distintos autores.

Una reseña puede estar manipulada o ser parcial, pues algunas compañías pagan por publicidad u ofrecen un beneficio por referidos. Por eso es necesario revisar varias críticas de distintas fuentes. Sólo así es posible averiguar si la casa de cambio ha sufrido incidentes negativos previos, si presenta buena liquidez o si ofrece garantías. Un buen sitio para ver reseñas auténticas es BitcoinTalk.

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Criptobolsas populares

A continuación, sólo como ejemplo y sin recomendar a ninguna compañía o plataforma en específico, mencionaremos, por tipo, algunas de las criptobolsas más populares en el mundo occidental.

Casas de cambio

Coinbase: ofrece Bitcoin, Ethereum, Litecoin y Bitcoin Cash para Singapur, Australia, Europa, Estados Unidos y Canadá. Entre sus métodos de pago, dependiendo de la región, se incluyen transferencias bancarias, PayPal y tarjetas de crédito y débito.

ShapeShift: ofrece más de 50 criptoactivos, incluyendo Bitcoin, Ethereum, Litecoin, Dash, Civic y Bitcoin Cash. Sólo es posible utilizarlo con criptomonedas, pues no maneja dinero fiduciario. La compañía está basada en Suiza, pero opera a nivel internacional.

Buda: originalmente SurBTC, trabaja con Bitcoin, Ethereum, Litecoin y Bitcoin Cash contra las monedas locales de Argentina, Chile, Colombia y Perú. Utiliza transferencias bancarias. También es casa de bolsa.

Casas de bolsa

Coinbase Pro: anteriormente GDAX, oferta 38 pares entre criptomonedas y fíat para comerciar. Entre las monedas disponibles están Bitcoin, Litecoin, Bitcoin Cash, Ripple y Zcash, contra euro, dólar y libra. Es centralizada.

Kraken: también casa de cambio, en el trading trabaja con Bitcoin, Ethereum, Tether, Monero, Ethereum Classic y Augur. Las monedas fiduciarias que maneja son el dólar, el euro, el yen y el dólar canadiense. Es centralizada.

EtherDelta: funciona exclusivamente para el trading de tokens ERC-20, basados en Ethereum. Tiene disponibles más de 241 tokens para el comercio y cada nuevo token basado en Ethereum es añadido durante su primera semana. Es descentralizada.

Bitso: aparte de pesos mexicanos, opera con Bitcoin, Ethereum, Ripple, Litecoin, Bitcoin Cash, TrueUSD, Decentraland, Golem y Basic Attention Token. Entre sus métodos de pago figuran las transferencias bancarias (de bancos mexicanos) y tarjetas de débito. Es centralizada.

Criptobolsas descentralizadas (DEX)

LocalBitcoins: esta es probablemente la plataforma P2P más popular en todo el globo. Funciona en casi todos los países, aunque sólo se cambian monedas locales por Bitcoin y ninguna otra criptomoneda. Entre sus numerosos métodos de pago disponibles, sin embargo, se incluyen Litecoin y Ripple, además de transferencias bancarias, efectivo, tarjetas de crédito, tarjetas de regalo, PayPal, Payoneer, Paxum, WebMoney, WeChat y Western Union.

Localethereum: muy similar a LocalBitcoins, pero en versión para Ethereum, difieren sobre todo en que esta plataforma utiliza contratos inteligentes para completar las transacciones. También funciona en casi todos los países y ofrece numerosos métodos de pago, aunque en ninguna otra criptomoneda.

Bisq: originalmente Bitsquare, trabaja con una app de código abierto disponible para Windows, Mac, Ubuntu, Fedora y Linux. Entre las criptomonedas que oferta están Bitcoin, Zcash, Litecoin, Ethereum y Dogecoin, mientras que también ofrece la posibilidad de manejar dólar, euro, yen y muchas otras monedas locales. No solicita verificación de identidad.

Las presentadas son sólo algunas de las opciones disponibles. Cada usuario debe considerar sus necesidades, preferencias y conocimientos personales, así como investigar antes de escoger una casa de cambio adecuada a sus exigencias.


 

Artículo por Isabel Pérez

Imagen destacada por mohamed_hassan / Pixabay