-
Los centros de datos consumieron 485 TWh de electricidad en 2025.
-
La minería de Bitcoin consume cerca de 138 TWh anuales según estimaciones recientes.
La demanda eléctrica de los centros de datos se duplicará hasta alcanzar unos 950 TWh en 2030, impulsada principalmente por la expansión de la inteligencia artificial. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) proyectó en abril de 2026 que este consumo llegará a representar cerca del 3% de la electricidad mundial, un volumen comparable con el consumo actual de Japón.
Los centros de datos consumieron unos 485 TWh de electricidad en 2025, un aumento de 17% frente al año anterior. Los destinados a inteligencia artificial crecieron todavía más rápido, con un incremento de 50% durante el mismo periodo. La IEA prevé que su consumo se triplique entre 2025 y 2030.
Asimismo, los servidores acelerados, utilizados para procesar cargas de inteligencia artificial, crecerán cerca de 30% anual y explicarán casi la mitad del aumento neto de la demanda eléctrica de los centros de datos.
El crecimiento estará concentrado principalmente en Estados Unidos y China, que actualmente representan 45% y 25% del consumo mundial de los centros de datos, respectivamente. Ambos países concentrarán cerca de 80% del aumento previsto hasta 2030. En Estados Unidos, estas instalaciones explicarán casi la mitad del crecimiento de la demanda eléctrica durante la década.
La comparación con Bitcoin surge al cruzar estas cifras con las estimaciones del Centro de Finanzas Alternativas de Cambridge (CCAF), que publica el Índice de Consumo Eléctrico de Bitcoin (CBECI). Su estimación más reciente sitúa el consumo anualizado de la minería en torno a 138 TWh, con valores que han oscilado aproximadamente entre 140 y 190 TWh según el momento y el modelo. Frente a los 485 TWh de los centros de datos en 2025, los centros de datos ya consumen tres veces más electricidad que la minería de Bitcoin.
En este escenario, ambos sectores también compiten por electricidad de bajo costo, conexiones a la red y emplazamientos con infraestructura disponible. Como reportó CriptoNoticias, esta coincidencia ya está provocando cambios en la industria minera: algunos operadores de Bitcoin están reconvirtiendo o alquilando parte de sus instalaciones para alojar cargas de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento, debido al valor que pueden obtener por la capacidad eléctrica disponible.
La diferencia de escala plantea un nuevo escenario para el debate energético. La minería de Bitcoin continúa concentrando una demanda eléctrica relevante, pero el crecimiento de los centros de datos está llevando esa discusión hacia una infraestructura tecnológica mucho mayor, cuya demanda eléctrica aumenta a un ritmo muy superior al del consumo eléctrico mundial.










