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Depots necesita dos cambios en Bitcoin que hoy no están activos en la red.
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El diseño reconoce fallas: el usuario podría tardar en recuperar sus fondos si algo sale mal.
Una nueva propuesta busca que «miles de millones» de personas puedan usar Lightning Network, la red de segunda capa (L2) de Bitcoin, a través de canales de pago directos entre dos usuarios, sin necesitar guardar dinero de más ante la posibilidad de un robo.
Actualmente, para usar Lightning de forma totalmente autocustodiada, no alcanza con tener bitcoin (BTC) dentro de un canal: hace falta, además, otro monto de BTC guardado aparte, en una dirección propia, listo para pagar la comisión de una transacción en la red principal de Bitcoin si la contraparte decide cerrar el canal de mala fe.
Alguien que abre un canal con apenas unos pocos miles de satoshis (al tiempo de esta nota, 1.000 sats equivalen a USD 0,78) igual necesita tener BTC disponibles fuera del canal (saldo on-chain), ya que en momentos de congestión de la red, esa comisión puede costar más que el propio saldo guardado ahí adentro.
Depots es el nombre de la propuesta que busca que ese dinero extra deje de ser necesario. La firma un desarrollador que usa el seudónimo JohnLaw, y la publicó este 15 de septiembre en Delving Bitcoin, el foro de discusión de propuestas técnicas de Bitcoin.
Sin ese dinero, la promesa de autocustodia se rompe: si el otro lado del canal actúa de mala fe y fuerza un cierre, quien no puede pagar la entrada a la cadena de bloques pierde la disputa, tenga razón o no, y termina dependiendo de un tercero para no perder sus fondos. Ese golpe recae más fuerte sobre quien tiene menos capital, un perfil habitual en buena parte de Latinoamérica.
Ninguna propuesta previa eliminó este requisito, sostiene JohnLaw. Según su análisis, el protocolo Ark y otras fábricas de canales (esquemas donde varios usuarios comparten una misma transacción en la cadena de bloques para abrir muchos canales a la vez) redujeron cuánto hay que usar la cadena de bloques, pero conservaron el mismo punto ciego: siguen entregando al usuario transacciones que, en algún momento, podrían necesitar salir a la red principal.
| Protocolo | ¿Elimina el requisito de fondos para una salida de emergencia? | Cómo maneja el problema |
|---|---|---|
| Lightning tradicional | No | El usuario necesita bitcoin propio para pagar el cierre forzado de su canal. |
| Ark y fábricas de canales | No | Reduce cuántas veces hace falta ir a la cadena de bloques, pero no elimina la necesidad de tener fondos si hace falta. |
| Depots | Sí, en teoría | Un canal elegido al azar paga lo suficiente como para cubrir la comisión, así el usuario nunca necesita fondos propios de reserva. |
Solo unos pocos canales cargan con el respaldo de todos
El diseño de Depots, explicado en el documento técnico, evita que cada canal individual necesite BTC de respaldo. Un operador de nodo deposita bitcoin en una sola salida de la cadena de bloques y, con ese respaldo, vende miles o millones de canales a distintos usuarios.
Cada canal se compra con un pago normal desde la wallet del usuario, y tiene una probabilidad mínima, fijada de antemano, de ser uno de los pocos canales elegidos al azar para llevarse a la cadena de bloques. Es decir, declarar la apertura dentro de Bitcoin.
A esos pocos canales elegidos, el sistema les asigna un valor mucho más alto que el que pagó el usuario por ellos: lo suficiente para cubrir la comisión de emergencia sin que nadie haya tenido que ahorrar nada aparte.
El resto de los canales, la inmensa mayoría, nunca necesita salir a la cadena de bloques: el usuario simplemente sigue moviendo los BTC fuera de ella, o lo transfiere a otro depósito, antes de que venza el plazo acordado.
La trampa le cuesta más caro al que la intenta
Lightning ya castiga a quien intenta hacer trampa: si alguien cierra un canal usando un estado de cuentas viejo y favorable para sí mismo, la otra parte puede reclamar todo el saldo del canal como penalización. Pero cobrar ese castigo exige, otra vez, poder pagar una comisión en la cadena de bloques: el mismo problema del que parte todo este artículo.
La diferencia en Depots es que ese castigo no depende de que la víctima pueda ir a la cadena de bloques: está incorporado en el propio valor del canal, elegido al azar, que ya alcanza para cubrir esa comisión sin que nadie tenga que adelantar nada.
Ese castigo económico, más que una garantía criptográfica absoluta, es lo que sostiene la seguridad de Depots. En el ejemplo que usa el propio autor, un usuario que intente hacer trampa debe esperar perder al menos un 30% de lo que pierde el operador, mientras que el operador debe perder al menos un 5% de lo que pierden los usuarios.
El documento también calcula que, con esos parámetros, hasta el 92% de los fondos puede asignarse a los usuarios, y el resto queda como colchón para pagar esas eventuales penalizaciones.
El propio diseño admite otros límites: la devolución de fondos puede demorar, y no todo el capital depositado se asigna a los usuarios, lo que implica cierta ineficiencia de capital. En el mismo hilo de discusión, otros desarrolladores plantearon una duda que el documento no responde del todo: qué pasa si alguien pierde el teléfono antes de que venza el depósito.
Nada de esto puede activarse todavía. Depots depende de dos cambios al protocolo de Bitcoin, conocidos bajo las siglas CTV y CSFS (funciones que permitirían programar de antemano cómo se gastará un bitcoin), que no están vigentes en la red hoy y forman parte de un debate sobre convenios (covenants, en inglés) que lleva años sin resolverse entre desarrolladores.
Una autocustodia distinta, no una garantía absoluta
Depots no elimina la necesidad de confiar en algo: la traslada. En lugar de pedirle al usuario que ahorre bitcoin de más para defenderse solo, le pide que confíe en que el diseño económico haga que a nadie le convenga intentar robarle.
Incluso si se activan CTV y CSFS, queda una pregunta sin responder: si los proveedores de wallets adoptarán este modelo, o si la industria seguirá resolviendo el mismo problema con exchanges de custodia, como ocurre hoy.
Ese cambio de fondo importa más que la cifra de 10.000 millones de usuarios que menciona el documento, calculada bajo un ejemplo puntual de parámetros. Lo que Depots deja claro es que la autocustodia masiva en Bitcoin no se logrará eliminando la confianza, sino decidiendo con más cuidado en qué, o en quién, se deposita.








