-
Vitalik Buterin cuestionó este año los resultados de la estrategia centrada en rollups.
-
Las pruebas ZK podrían permitir mover activos entre redes sin usar puentes.
Joseph Lubin, cofundador de Ethereum y director ejecutivo de Consensys, afirmó que la red podría convertirse en un protocolo completamente basado en pruebas de conocimiento cero (Zero Knowledge o ZK) en un plazo de entre tres y cinco años. La declaración fue realizada durante una entrevista publicada el 10 de junio de 2026 por The Block, en la que defendió la evolución de la hoja de ruta de escalabilidad de Ethereum.
Según Lubin, los avances en pruebas ZK y las mejoras en la red principal están fortaleciendo el modelo centrado en rollups que Ethereum ha seguido durante los últimos años. El ejecutivo señaló que la incorporación de tecnologías como el proyecto Lean Ethereum, una propuesta para simplificar y escalar la red principal, y la expansión de los sistemas de verificación criptográfica podrían transformar gradualmente la arquitectura de la red.
“Ethereum podría convertirse en un protocolo completamente basado en pruebas de conocimiento cero”, indicó Lubin, quien considera que esta transición no solo reforzaría la seguridad y eficiencia de la capa base (L1), sino que también mejoraría la interacción con las redes de segunda capa (L2).
Vale destacar que la propuesta llega en un momento de revisión interna para Ethereum. Durante los últimos meses, varios de sus principales líderes han reevaluado la denominada hoja de ruta centrada en rollups, diseñada originalmente para resolver los problemas de escalabilidad mediante un ecosistema de cadenas semiinterconectadas que liquidan sus transacciones en la red principal.
Entre las voces críticas se encuentra Vitalik Buterin, creador de Ethereum, quien a comienzos de este año señaló que la visión original no se había materializado completamente y que muchas soluciones de segunda capa se habían convertido, en el mejor de los casos, en “fragmentos con marca” («branded shards»), tal como reportó CriptoNoticias. A partir de esa revisión, la Fundación Ethereum volvió a priorizar mejoras directas en la capa base para hacerla más rápida, económica y competitiva frente a otras redes.
Pese a esas críticas, Lubin sostiene que las L2 siguen siendo una pieza fundamental del ecosistema. En su opinión, estas redes han servido como entornos de experimentación para tecnologías complejas que posteriormente pueden trasladarse a Ethereum. Como ejemplo, destacó los avances en pruebas ZK en tiempo real que ya desarrollan proyectos como Linea y Gnosis.
El directivo explicó que estas tecnologías podrían permitir la ejecución de transacciones de manera sincronizada entre distintas redes compatibles con Ethereum. En ese escenario, los usuarios podrían mover activos entre ecosistemas sin necesidad de utilizar puentes, una de las principales fuentes de riesgo y fricción dentro del sector. Además, la liquidez actualmente dispersa entre múltiples redes podría integrarse en un entorno más unificado.
Siempre supimos que las pruebas de conocimiento cero iban a ser importantes en nuestro ecosistema. Pensábamos que primero tendrían relevancia en las redes de segunda capa. Y teníamos razón.
Joseph Lubin.
Lubin también vinculó esta evolución con la visión de Ethereum como una infraestructura capaz de soportar una demanda prácticamente ilimitada. Según explicó, la fragmentación inicial generada por los rollups fue una decisión deliberada para permitir que distintas soluciones exploraran enfoques tecnológicos diversos antes de converger en estándares más eficientes.
Por ahora, la discusión refleja uno de los principales desafíos que enfrenta Ethereum en la actualidad: aumentar su capacidad sin sacrificar descentralización ni seguridad. Iniciativas como Lean Ethereum apuntan a superar las 10.000 transacciones por segundo en la red principal, mientras que el desarrollo de pruebas ZK busca resolver simultáneamente problemas de escalabilidad, interoperabilidad y privacidad.
Si esta estrategia se concreta durante los próximos años, Ethereum podría avanzar hacia un modelo en el que la separación entre la capa base y las redes de segunda capa resulte prácticamente invisible para los usuarios. Más que una mejora técnica, el objetivo sería reducir la fragmentación que ha acompañado el crecimiento del ecosistema y ofrecer una experiencia unificada en un entorno cada vez más orientado a la adopción institucional y al procesamiento masivo de transacciones.








