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Nueve firmas comprometieron USD 15 millones en tres años para el desarrollo cuántico de Bitcoin.
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Coinbase y ARK Invest estiman en 35% la porción de BTC expuesta.
En las últimas semanas, distintos actores del ecosistema Bitcoin anunciaron programas de financiamiento dirigidos a la seguridad poscuántica de la red. Empresas, fondos de capital de riesgo y organizaciones sin fines de lucro coinciden en que la amenaza no es inmediata, pero sostienen que la preparación técnica debe comenzar ahora.
El movimiento más reciente ocurrió el 23 de julio, cuando nueve firmas institucionales lanzaron un consorcio dedicado a este objetivo. Días antes, Galaxy Digital había anunciado su propio programa de subvenciones. A esto se suma una ronda de inversión de una startup especializada y el trabajo continuo de organizaciones que financian a desarrolladores de Bitcoin Core.
Según el comunicado oficial de Strategy, la empresa con más BTC en reserva del mundo, el Bitcoin Security Consortium está integrado por Anchorage Digital, ARK Invest, BlackRock, Block, Blockstream, Coinbase, Fidelity Digital Assets, Galaxy y la propia Strategy. Sus miembros comprometieron de forma independiente un total agregado de USD 15 millones a lo largo de los próximos tres años.
El fondo no está mancomunado: cada miembro dirige su propia financiación a los desarrolladores, investigadores u organizaciones que elija. La coordinación diaria del grupo recae en Mike Schmidt, director ejecutivo de Brink, una organización sin fines de lucro que financia a desarrolladores de código abierto de Bitcoin, quien cumple ese rol de forma voluntaria.

Phong Le, director ejecutivo de Strategy, planteó que, como tenedores de largo plazo, la firma tiene todos los incentivos para que Bitcoin permanezca seguro por generaciones, y que financiar a quienes hacen ese trabajo es una forma natural de contribuir. Robert Mitchnick, jefe global de activos digitales de BlackRock, sostuvo que los desarrolladores de Bitcoin Core realizan un trabajo importante y que su firma, junto a las demás del grupo, pondrá a disposición financiamiento adicional significativo para las necesidades de seguridad de largo plazo de Bitcoin.
El comunicado precisa que el consorcio no desarrolla ni dirige el protocolo de Bitcoin, no toma posición sobre cambios específicos, y no habla en nombre de Bitcoin ni de sus desarrolladores, ya que su desarrollo sigue siendo obra de una comunidad global y descentralizada de contribuyentes. La firma también reconoce que las computadoras cuánticas a gran escala capaces de amenazar la criptografía de Bitcoin no existen hoy, y que estimaciones creíbles ubican esa capacidad a años de distancia.
El programa de Galaxy Digital
Dos días antes de la formación del consorcio, Galaxy Digital había anunciado su Bitcoin Quantum Readiness Initiative. Según el comunicado de la firma, el programa contempla hasta USD 5 millones en financiamiento para desarrolladores y contribuyentes que trabajan en soluciones criptográficas poscuánticas para Bitcoin, un programa de investigación y publicación a través de Galaxy Research, y la formación de un Consejo Asesor Cuántico.
Las áreas prioritarias del programa de subvenciones incluyen la implementación y revisión de propuestas de transacciones resistentes a la cuántica, el desarrollo e integración de esquemas de firma poscuánticos en Bitcoin, herramientas de migración para wallets y custodios, y auditorías formales de seguridad.
El Consejo Asesor Cuántico inaugural está integrado por Barry Sanders, profesor y director científico de Quantum City en la Universidad de Calgary; Damien Bérubé, becario del MIT Sea Grant Knauss; y Eran Tromer, profesor de Ciencias de la Computación en la Universidad de Boston. Alex Thorn, jefe de investigación de Galaxy, planteó que existe una brecha entre el mundo de la computación cuántica, que avanza rápido, y el desarrollo de Bitcoin, que recién empieza a involucrarse seriamente con la criptografía poscuántica.

Inversión privada para Bitcoin y organizaciones sin fines de lucro
Fuera del ámbito institucional, Project Eleven anunció una ronda Serie A de USD 20 millones liderada por Castle Island Ventures, con participación de Coinbase Ventures, Fin Capital, Variant, Quantonation, Nebular, Formation, Lattice Fund, Satstreet Ventures, Nascent Ventures y Balaji Srinivasan. La firma ya había recaudado una ronda semilla de USD 6 millones en junio de 2025, liderada por Variant y Quantonation. Project Eleven también colabora con la Fundación Solana y otros protocolos y ecosistemas de capa base en planificación y trabajo técnico de preparación poscuántica.

A esto se suma el trabajo de organizaciones como Brink, que financia de forma directa a desarrolladores individuales de Bitcoin Core. Según relató en su propio blog el investigador beneficiario, Brink le otorgó su primera subvención dedicada a investigación poscuántica para expandir su trabajo previo en criptografía de isogenias como reemplazo de largo plazo de la criptografía de curva elíptica de Bitcoin. El mismo investigador colabora con Blockstream Research en la elaboración de un borrador de BIP para SHRINCS, un esquema de firma basado en funciones hash pensado para proteger la capa base de Bitcoin frente a computadoras cuánticas.
El debate sobre los plazos
No existe consenso sobre cuándo podría materializarse el riesgo. En una publicación en su cuenta de X del 15 de noviembre de 2025, Adam Back, director ejecutivo de Blockstream, planteó que Bitcoin probablemente no enfrentará una amenaza cuántica criptográficamente relevante durante los próximos 20 a 40 años, y señaló que ya existen estándares de criptografía poscuántica aprobados por el NIST que la red podría adoptar con anticipación.
Coinbase, en cambio, adoptó una postura más cautelosa. Según su propio blog, su Consejo Asesor Independiente en Computación Cuántica y Blockchain —integrado por investigadores de Stanford, UT Austin, la Fundación Ethereum, Eigen Labs, la Universidad Bar-Ilan y UC Santa Bárbara— sostiene con alta confianza que ese tipo de máquina eventualmente se construirá, aunque las estimaciones de los expertos apuntan a, al menos, una década. El consejo estimó que unos 6,9 millones de BTC se encuentran en direcciones con la clave pública ya expuesta, lo que las ubica en la categoría más vulnerable ante un futuro ataque cuántico.
Un informe conjunto de ARK Invest y Unchained, llegó a una cifra similar: cerca del 35% del suministro total de Bitcoin estaría en direcciones potencialmente expuestas, aunque una parte relevante de esos fondos se presume perdida.
El total de financiamiento para proteger Bitcoin identificado
Sumando los programas de financiamiento directo divulgados públicamente por sus propios protagonistas, el monto asciende a USD 40 millones: los USD 15 millones del Bitcoin Security Consortium, los USD 5 millones del programa de Galaxy y los USD 20 millones de la ronda de Project Eleven. Esa cifra no incluye el financiamiento recurrente y no cuantificado de organizaciones como Brink, ni aclara si el aporte de Galaxy se superpone con su participación en el consorcio, un punto que ninguna de las dos partes ha precisado en sus respectivos comunicados.
El monto sigue siendo menor frente al valor en riesgo que las propias firmas involucradas han estimado: millones de bitcoines en direcciones que, según sus cálculos, quedarían expuestos ante una futura computadora cuántica capaz de romper la criptografía de curva elíptica.








