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Peter Todd comparte un glitch art satírico sobre una transacción BIP-110.
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Según Sergio Lerner, la forma en la que se busca activar BIP-110 es "una forma de extorsión".
La discusión sobre la BIP-110 se encendió en X esta semana, a pocos días de que la red llegue al bloque donde la propuesta empezaría a exigir señalización obligatoria.
Lo que se está viviendo es una comunidad que, con matices, mayormente cierra filas contra la idea de imponer un cambio de reglas en Bitcoin sin un respaldo mayoritario real.
Cuando el debate se vuelve meme
El desarrollador Peter Todd compartió una publicación de la cuenta lifofifo que documentaba una transacción compatible con BIP-110 compuesta por 110 entradas, cada una aportando una fila a una imagen generada a partir de datos on-chain.
Todd la describió como una forma involuntaria de «arte de performance subversivo».
El resultado —una pieza de glitch art con la leyenda «RIP 110»— circuló como evidencia de que la propia comunidad técnica encuentra hueco para la ironía en medio de la tensión.

«Una forma de extorsión»
Ese humor convive con una postura mucho más dura. El criptógrafo argentino Sergio Demian Lerner fue tajante: no importa la causa que se invoque para bifurcar Bitcoin, sostiene, porque la regla social de la red exige consenso amplio y castiga sin ambigüedad a quien intente saltársela. Para Lerner, fijar una fecha límite para un fork sin ese respaldo no es coordinación, sino, en sus palabras, una forma de extorsión.

En la misma línea se ubicó Adam Back, cofundador de Blockstream. Según Back, cualquier intento de forzar un cambio sin consenso debe rechazarse como cuestión de principios, porque de eso depende la inmutabilidad de Bitcoin. Y agregó que la comunidad y lo que llamó el «sistema inmunológico» del mercado se fortalecen cada vez que un intento de este tipo fracasa.
Hay que «elegir el campo de batalla adecuado»
El desarrollador Giacomo Zucco comparó los distintos tipos de intervención en Bitcoin con niveles de dificultad militar. Imponer un hard fork, explicó, es el escenario más difícil de todos (como atacar la ciudadela mejor fortificada del enemigo), y un soft fork como el que intenta BIP-110 es el segundo más arduo.
Zucco cuestionó tanto los objetivos de quienes impulsan la propuesta como su elección de terreno, al buscar imponer un cambio que requiere una mayoría económica de la que, según él, carecen.
A ese coro crítico se sumó Michael Saylor, fundador de Strategy, quien recordó que el diseño central de Bitcoin debe modificarse rara vez y solo por necesidad real, no por ambición. Saylor calificó a BIP-110 como una manifestación de lo que llamó el síndrome de «acabo de descubrir Bitcoin y vengo a arreglarlo».
Jimmy Song descarta los 2 escenarios «limpios»
Para entender mejor este debate, es necesario saber que el bloque 961.632 —esperado alrededor del 8 de agosto— marca el inicio de la señalización obligatoria para la BIP-110 y el primer punto donde las cadenas podrían divergir (es decir, producirse un fork); el bloqueo definitivo (lock-in) llegaría en el bloque 963.648, y la activación real de las restricciones de datos recién en el bloque 965.664, hacia comienzos de septiembre.
El desarrollador Jimmy Song descarta los dos escenarios «limpios» que ambos bandos dan por hecho —cero adopción minera o mayoría absoluta— y considera más probable un punto intermedio: una minoría de bloques BIP-110 conviviendo con la cadena mayoritaria.
Song calculó que, con una relación de precios de 10 a 1 entre ambas cadenas, se necesitarían cerca de 28 BTC en comisiones dentro de un bloque BIP-110 para volver económicamente racional que un minero cambie de cadena.
También advirtió que la fricción institucional —contratos de cobertura, custodios, obligaciones regulatorias— frena mucho más a los grandes mineros que a los operadores pequeños, lo que limita cuánto puede crecer la adopción de BIP-110 incluso si suben las comisiones.








