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El analista Ali Martínez identifica un banderín alcista que podría anticipar una ruptura de XRP.
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El Senado votará si abre el debate de la Ley CLARITY, lo que requiere un mínimo de 60 votos.
XRP, la criptomoneda de Ripple Labs, ha vuelto a acercarse a una zona que durante buena parte de 2026 le generó problemas: los 1,50 dólares. El nivel no es relevante por tratarse de una cifra redonda, sino porque el precio intentó superarlo en distintas oportunidades durante el año y, cuando lo consiguió, tuvo dificultades para mantenerse por encima.
El gráfico de velas en temporalidad diaria lo muestra con claridad. Desde febrero, XRP tuvo dificultades en esa franja a comienzos de ese mes, a fines de marzo, entre fines de abril y comienzos de mayo y, recientemente, a fines de agosto, cuando volvió a superar los 1,50 dólares antes de retroceder.
Por eso, la prueba pasa por romper esa zona y convertirla en soporte. Si XRP lo consigue, dejaría atrás una barrera que viene frenando al precio desde hace meses y abriría espacio para una continuidad del movimiento.
Esta vez, además, llega a esa resistencia con un catalizador propio que no estuvo presente en los intentos anteriores: la votación de la Ley CLARITY en Estados Unidos, una iniciativa que puede modificar las expectativas sobre el tratamiento regulatorio del activo.
La Ley CLARITY toca uno de los principales problemas de XRP
El Senado estadounidense decidirá el 15 de septiembre si habilita el debate formal de la Digital Asset Market Clarity Act,un proyecto que pretende establecer criterios más definidos para determinar qué activos digitales quedan bajo supervisión de la Comisión de Bolsa y Valores (SEC) y cuáles pueden considerarse commodities digitales bajo la Comisión de Negociación de Futuros de Productos Básicos (CFTC).
Para XRP, esa discusión tiene un peso particular. Ripple mantuvo durante años una disputa judicial con la SEC alrededor del tratamiento regulatorio de determinadas ventas de XRP, lo que convirtió a la incertidumbre jurídica en uno de los factores que más condicionaron al activo en Estados Unidos.
Uno de los puntos sensibles es la descentralización. XRP funciona sobre una red pública, pero Ripple todavía controla una parte importante de la oferta mediante sistemas de escrow, lo que mantiene abierto el debate sobre cuánto poder conserva la empresa sobre el activo.
Ahí está el verdadero potencial de CLARITY como catalizador: no necesita garantizar una clasificación favorable para modificar las expectativas, porque una definición más precisa sobre qué reglas se aplicarán a XRP ya reduciría parte de la incertidumbre que lo acompañó durante años.
Si el proyecto avanza y el mercado interpreta que XRP tiene una vía más clara hacia un tratamiento como commodity digital, la expectativa puede jugar a favor del precio. Si, en cambio, el debate vuelve a poner el foco sobre la centralización o incorpora requisitos difíciles de cumplir, la reacción podría ser distinta.
Como ha reportado CriptoNoticias, la Ley CLARITY llega al Senado con resistencia política. Una coalición bipartidista de 18 fiscales generales pidió frenar el proyecto en su redacción actual, al considerar que podría limitar las facultades de los estados para perseguir fraudes y proteger a los inversionistas.
El Senado necesita 60 votos para abrir formalmente el debate, por lo que el avance todavía no está garantizado. Para XRP, eso obliga a moderar las expectativas: CLARITY puede actuar como catalizador, pero su resultado regulatorio sigue abierto.
El precio empieza a anticipar la prueba
Mientras se acerca la votación, el gráfico de corto plazo también muestra una estructura que merece atención. El analista Ali Martínez identifica un banderín alcista, una figura de análisis técnico que aparece después de un avance, cuando el precio entra en una fase de compresión antes de intentar retomar la dirección previa. En este caso, XRP viene moviéndose entre una directriz descendente y una zona de soporte cercana a 1,30 dólares.
Martínez considera que un cierre diario sostenido por encima de 1,38 dólares confirmaría inicialmente la ruptura y podría abrir el camino hacia 1,60 dólares.
Su escenario técnico encaja con la resistencia que XRP tiene por delante, aunque conviene separar ambas referencias. Superar 1,38 dólares puede confirmar la salida de la estructura de corto plazo, pero los 1,50 dólares siguen siendo una prueba más exigente porque allí el precio ya encontró dificultades varias veces durante 2026.
Si XRP atraviesa primero la directriz bajista y luego consigue consolidarse sobre 1,50 dólares, la lectura ganaría solidez. De lo contrario, si no cruza ese umbral, el precio podría testear el nivel de 1,40 dólares y, si ese soporte cede, acercarse nuevamente a 1,30 dólares.
Los ETF acompañan, pero no mueven la aguja como en bitcoin
Estos productos financieros basados en la criptomoneda agregan otro elemento favorable, aunque su escala todavía obliga a ponerlos en contexto. El gráfico mensual de SoSoValue muestra que, después de las fuertes entradas iniciales de noviembre y diciembre de 2025, los flujos se moderaron durante los primeros meses de 2026, con marzo como único mes en rojo.
Desde abril volvieron a predominar las entradas, aunque por ahora su volumen sigue siendo reducido frente al tamaño del mercado de XRP y no alcanza para convertirse en un motor decisivo del precio.
En agosto, estos productos registraron aproximadamente 159 millones de dólares en entradas netas, una cifra que confirma que existe demanda dentro de los canales regulados. Sin embargo, durante ese mismo mes los ETF de bitcoin captaron 3.520 millones de dólares, más de 20 veces ese monto.
La comparación explica por qué el buen desempeño de los ETF de XRP todavía no tiene sobre el precio el mismo peso que pueden alcanzar los fondos de bitcoin. En XRP, esos flujos sirven como respaldo de demanda y muestran continuidad en el interés institucional, pero su tamaño sigue siendo demasiado pequeño para impulsar una ruptura por encima de los 1,50 dólares.
Por eso, la prueba central continúa estando en el precio y en la regulación. XRP necesita hacer algo que durante agosto no consiguió: superar los 1,50 dólares y permanecer allí. La Ley CLARITY puede darle un catalizador propio para intentarlo, pero será la capacidad del mercado para sostener esa ruptura la que determine si esta vez el movimiento es diferente.












