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Solo 244 empresas cuentan con licencia MiCA frente a más de 3.000 registros previos.
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Obtener una licencia MiCA puede costar cientos de miles de euros al año.
La industria de las criptomonedas en Europa afronta esta semana uno de sus cambios regulatorios más importantes. Con el fin del período transitorio de MiCA el próximo 1 de julio, cientos de proveedores de servicios de activos digitales perderán el derecho a operar bajo sus antiguos registros nacionales, un proceso que, según estimaciones del sector, dejará fuera del mercado a hasta el 80% de las empresas que existían antes de la nueva normativa.
La fecha límite llega después de dos años de implementación gradual del reglamento europeo. Mientras más de 3.000 proveedores de servicios de activos virtuales (VASP) operaban bajo distintos registros nacionales en 2024, a finales de junio de 2026 solo alrededor de 244 empresas habían obtenido una licencia MiCA para ofrecer servicios en el Espacio Económico Europeo.
La Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) advirtió que los proveedores no autorizados deberán implementar planes de cierre ordenado, proteger los activos de los clientes y facilitar la migración hacia plataformas reguladas o wallets de autocustodia. El organismo también dejó claro que no habrá prórrogas para las compañías que no obtuvieron autorización.
El impacto inmediato recaerá sobre los usuarios. Alex Fazel, director de alianzas de la plataforma de patrimonio en criptomonedas SwissBorg, estimó que más de 10 millones de personas podrían verse obligadas a buscar un nuevo proveedor de servicios, una vez que las plataformas sin licencia suspendan operaciones. «Cuando una plataforma se retira, los usuarios absorben el impacto, como un inquilino desalojado sin previo aviso», afirmó Fazel en declaraciones a CoinDesk.
Menos empresas, mayores costos y un mercado más concentrado
MiCA comenzó a aplicarse parcialmente en junio de 2024 con las normas para las stablecoins y completó su entrada en vigor a finales de ese mismo año. Sin embargo, las empresas que ya contaban con registros nacionales recibieron un período de transición que está próximo a terminar. Tal como reportó CriptoNoticias, la licencia MiCA permite operar en los 27 países de la Unión Europea, además de Noruega, Islandia y Liechtenstein. Pero acceder a ese mercado único supone costos que muchas empresas pequeñas no han podido asumir.
Erald Ghoos, director ejecutivo de OKX Europa, aseguró en el podcast de Bitcoin.com que la consolidación será profunda. «Estimo que el 80% de los actores de las criptomonedas no sobrevivirá después de MiCA», afirmó. Según el ejecutivo, el problema no se limita a la licencia CASP, sino que también incluye otras exigencias regulatorias relacionadas con pagos y stablecoins.
En ese sentido, los costos explican parte de esa situación. Patrick Gruhn, fundador de Perpetuals.com, señaló que, aunque los requisitos de capital pueden oscilar entre 50.000 y 150.000 euros según la actividad, los gastos de cumplimiento pueden alcanzar 700.000 euros durante el primer año de operación para una empresa pequeña, además de costos legales y procesos de autorización que pueden extenderse entre 12 y 24 meses.
La situación preocupa especialmente en Polonia, uno de los mayores mercados del continente. Mateusz Kara, director ejecutivo de Morphic Financial Group, aseguró que MiCA podría «borrar las criptomonedas polacas», debido a que miles de empresas registradas en ese país no cuentan con licencias aprobadas.
Por otro lado, Mike Belshe, director ejecutivo de BitGo, calificó la situación como un «retroceso» para la industria europea y advirtió que los usuarios serán los principales afectados de una transición que deja autorizada a apenas una fracción de los operadores que existían antes de MiCA.
No obstante, las principales plataformas que ya obtuvieron licencias MiCA respaldan el nuevo marco regulatorio. Empresas como Kraken y Coinbase sostienen que la regulación aporta mayor seguridad jurídica, protección para los clientes y un entorno más atractivo para la inversión institucional. Algunas de ellas, como Coinbase, incluso han lanzado campañas para captar usuarios de plataformas que abandonan el mercado europeo.
Binance, en cambio, se vio obligada a suspender temporalmente sus operaciones en varios países de la Unión Europea, como explicó CriptoNoticias, ya que el exchange no logró ganar la batalla ante el nuevo orden legal del bloque.
Por ahora, en las próximas semanas el mercado europeo de las criptomonedas será considerablemente más pequeño, pero también más regulado. Los usuarios dispondrán de menos opciones, mientras que las empresas autorizadas podrán operar en todo el Espacio Económico Europeo mediante un único permiso. El resultado será una industria más concentrada y con mayores barreras de entrada, una transformación que puede convertir a Europa en uno de los mercados de activos digitales más regulados del mundo, aunque a costa de reducir la diversidad empresarial que caracterizó al sector durante la última década.








