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La empresa podrá emitir directamente USD1 y administrar sus reservas en dólares.
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Legisladores cuestionaron el proceso aprobado y alertaron sobre un posible conflicto de intereses.
La Oficina de Contralor de la Moneda de Estados Unidos (OCC) otorgó este 14 de agosto una aprobación condicional a World Liberty Trust Company, una entidad vinculada al proyecto de criptomonedas de la familia Trump, para obtener una carta de fideicomiso nacional, aunque la autorización todavía requiere una aprobación definitiva.
Según el comunicado de la compañía, la licencia permitirá a World Liberty Trust custodiar activos de clientes y facilitar la liquidación de pagos. Sin embargo, no podrá recibir depósitos ni conceder préstamos como un banco comercial tradicional. Entre sus nuevas facultades estará la posibilidad de emitir directamente USD1 y administrar las reservas en dólares que respaldan esta moneda, funciones que hasta ahora estaban a cargo de BitGo.
Por otro lado, la empresa podra ampliar su oferta de servicios y atender a clientes institucionales, incluidas empresas de inversión y plataformas de intercambio. También podrá ofrecer servicios de custodia y conversión de activos, mientras opera bajo una única autorización federal en todo Estados Unidos.
World Liberty presentó la solicitud ante la OCC en enero, en un contexto de mayor apertura de la administración Trump hacia este sector. La aprobación está sujeta a varias condiciones, entre ellas mantener un capital mínimo de USD 20 millones, informar al regulador sobre cambios relevantes en su modelo de negocio y designar a un responsable cualificado para la auditoría interna. La entidad también quedará sometida a revisiones periódicas de la OCC.
La decisión adquiere una dimensión política por los vínculos entre World Liberty y personas cercanas a Trump. Zach Witkoff, hijo del enviado especial de Estados Unidos Steve Witkoff, figura como presidente propuesto de World Liberty Trust, mientras que su hermano Robert Witkoff sería uno de los directores.
La aprobación también ha generado críticas entre legisladores demócratas, que han cuestionado la transparencia del proceso y han advertido sobre un posible conflicto de intereses. Durante una audiencia en el Congreso celebrada en febrero, algunos legisladores pidieron a Jonathan Gould, jefe de la OCC y designado por Trump, que revelara íntegramente la solicitud presentada por World Liberty, algo que finalmente no ocurrió.
La OCC defendió la imparcialidad del procedimiento y sostuvo que la solicitud fue evaluada por personal de carrera, no por funcionarios políticos. El regulador también afirmó que Gould y su equipo actuaron de acuerdo con sus obligaciones legales y éticas.
La aprobación condicional abre así una nueva etapa para World Liberty, pero también mantiene sobre la mesa el debate sobre los límites entre los intereses empresariales de la familia Trump y su influencia política, así como sobre la independencia de los organismos encargados de supervisar estas actividades.








