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CEO de Tether considera que los fallos de software son hoy un riesgo más inmediato que el cuántico.
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El caso Coldcard puso el foco en los riesgos de las herramientas de autocustodia.
El CEO de Tether, Paolo Ardoino, afirmó el 14 de agosto de 2026 que la empresa está dispuesta a destinar presupuesto para apoyar los esfuerzos de seguridad desarrollados por la comunidad de Bitcoin. Sus declaraciones se producen después de la vulnerabilidad descubierta en dispositivos Coldcard, que derivó en el robo de 1.816 BTC, valorados en unos 116 millones de dólares.
Ardoino destacó el trabajo realizado durante las últimas semanas por investigadores y desarrolladores para detectar y corregir vulnerabilidades, y sostuvo que Tether quiere contribuir económicamente para que estas iniciativas continúen.
Asimismo, explicó que Bitcoin podría incorporar en el futuro un nuevo esquema de firmas resistente a la computación cuántica, permitiendo que los usuarios trasladen sus fondos a direcciones protegidas con ese mecanismo. Sin embargo, considera que, mientras esa transición no sea necesaria, la prioridad debe ser mantener segura la base de código de Bitcoin y las herramientas utilizadas diariamente para interactuar con la red.
Creo que todos deberíamos estar extremadamente agradecidos por el trabajo que estos grandes bitcoiners han realizado en las últimas semanas y, definitivamente, Tether está interesada en poner presupuesto a disposición para que esto continúe. Creo que el riesgo cuántico es definitivamente mucho menor en comparación con los errores de software, que ahora pueden encontrarse con mucha más facilidad mediante el uso de inteligencia artificial.
Paolo Ardoino.
El caso Coldcard expuso precisamente uno de esos riesgos. Como reportó CriptoNoticias, un problema en el firmware hizo que determinados dispositivos utilizaran una fuente de aleatoriedad menos segura al generar semillas de recuperación. El 30 de julio, el ataque permitió sustraer inicialmente 1.082,65 BTC de 1.196 direcciones, unos 70,2 millones de dólares en ese momento. Análisis posteriores elevaron las pérdidas asociadas al incidente a 1.816 BTC, equivalentes a unos 116 millones de dólares.

La vulnerabilidad no comprometió el protocolo de Bitcoin, sino la generación de semillas en determinados dispositivos. Esto permitió a los atacantes reconstruir claves privadas creadas bajo las condiciones afectadas y acceder posteriormente a los fondos.
Ardoino subrayó que la detección de este tipo de fallos debe abarcar tanto el código de Bitcoin como las wallets y demás herramientas utilizadas por los usuarios. “Creo que lo que ocurrió con Coinkite y Coldcard despertó a mucha gente sobre los peligros reales de este mundo”, afirmó.
Por el momento, la disposición de Tether a financiar investigaciones refleja un creciente interés por reforzar la seguridad de las distintas capas que rodean a Bitcoin. Mientras la comunidad prepara respuestas ante una eventual amenaza cuántica, incidentes como el de Coldcard muestran que la detección temprana de fallos de software seguirá siendo una prioridad inmediata para proteger los fondos de los usuarios.








