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El mercado no parece tomar en cuenta qué pasa en la capa de desarrollo de Bitcoin.
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BIP-110 no solo fracasó como implementación. Tampoco tuvo impacto en el precio.
Bitcoin está viviendo un momento fascinante. Y va más allá de la cantidad de cosas que han venido ocurriendo, tanto dentro como fuera de la propia red: tiene que ver con la reacción de bitcoin como activo.
No es lo mismo decir Bitcoin con mayúscula (protocolo, red, sistema y todo lo que esto conlleva) que hablar de bitcoin en minúscula (BTC). El segundo caso vamos a relacionarlo con el activo, el que se aprecia o deprecia dependiendo de múltiples factores (más regularmente exógenos que endógenos).
Durante semanas, buena parte de la comunidad estuvo enfrascada en una discusión que, para quienes estamos dentro, no es precisamente menor. Desarrolladores, mineros, operadores de nodos y usuarios discutieron sobre qué debería permitirse dentro de los bloques, cuánto espacio debería destinarse a datos que no representan valor monetario y, en el fondo, qué clase de red queremos que sea Bitcoin.
La discusión llegó al punto en que una parte de los participantes decidió ejecutar reglas diferentes, con la BIP-110. Una nueva «guerra del tamaño de bloques», podríamos decir para los que saben la historia. Para los que no, simplemente digamos: hay quienes creen que el propio mercado de comisiones debe dirimir qué información entra con prioridad y cuál no en los bloques de bitcoin. Otros, creen que su uso debe estar limitado a transacciones monetarias.
Independientemente del lado en que se esté, una verdad es irrefutable vistos los resultados de la disputa: la implementación de la propuesta para censurar transacciones consideradas como «spam» falló.
Y, mientras todo eso ocurría, el mercado siguió con su vida.

No hay sorpresas en este comportamiento
Para quienes tenemos años reportando sobre Bitcoin, no hay sorpresas en este comportamiento del mercado. Como publicamos este mismo lunes, al mercado no le han importado realmente las disputas técnicas, las posibilidades o incluso las bifurcaciones consumadas en la cadena de Bitcoin.
Podríamos decir que no hay «un» Bitcoin. Son dos. Y no me refiero al sinfín de copias mal hechas o de promesas de ser un mejor Bitcoin que Bitcoin que existen desde hace años. No hablo de Bitcoin Cash, o Bitcoin SV, la del falso Satoshi. No me refiero a nada nuevo, a nada distinto. Es el mismo Bitcoin de siempre. Solo que hay dos versiones conviviendo en el imaginario colectivo: está el Bitcoin sistema y está el bitcoin activo.
Uno está llamado a transformar por completo cómo vemos el dinero, cómo entendemos el valor monetario, y hasta cómo nos relacionamos en términos de confianza. Mientras que el otro ha sido percibido, en el mejor de los casos, como una fuente de seguridad financiera con un valor de intercambio que siempre (en el largo plazo y con base en ciclos) subirá respecto al dinero fíat.
Digo «en el mejor de los casos» porque esa es la teoría. En la práctica también hay mucha gente (no sé si pueda negar que sean mayoría) que entró a bitcoin esperando enriquecerse de la noche a la mañana. Que lo ven como «dinero fácil». No todo el mundo que compra bitcoin está comprando la tesis de Bitcoin.
A este segundo grupo, lo que pase o deje de pasar en la capa tecnológica de Bitcoin le es indiferente. O al menos así parece. Me gustaría decir que eso sería así «mientras no les afecte», pero el ataque a Coldcard tampoco parece haber movido nada en términos de mercado.

Conviviendo con los dos Bitcoin: simbiosis necesaria
En principio, este aparente divorcio no representa en absoluto un problema para Bitcoin o BTC. Lo que sí parece demostrar es que no todas las partes entienden que uno necesita del otro de forma inevitable.
El mercado necesita que Bitcoin funcione. Necesita que la red siga procesando transacciones, que las monedas sigan siendo transferibles, que la escasez siga siendo creíble y que las reglas fundamentales que sostienen el sistema continúen siendo confiables.
Un ETF puede comprar bitcoin sin saber qué está pasando con BIP-110, pero necesita que exista una red sobre la cual esos bitcoin puedan moverse. Un trader puede no haber leído una sola línea sobre el conflicto entre desarrolladores, pero necesita que aquello que está comprando siga teniendo las propiedades que le atribuye su valor.
Entonces, ¿por qué puede ignorar todo esto? Creo que porque el mercado está comprando una expectativa. La gente, incluso sin tener plena consciencia, está apostando a que, independientemente de las discusiones, de los conflictos entre desarrolladores, de las guerras internas, de los errores de las empresas o incluso de determinados problemas de seguridad, Bitcoin seguirá funcionando.
Esa es una apuesta bastante poderosa. Pero también es una apuesta que puede salir mal, como cualquier otra.
Porque mientras más grande se vuelve bitcoin como activo financiero, más fácil parece que quienes participan en su mercado den por sentado aquello que permite que el activo exista. Pero también más intereses se ven involucrados. Y eso se traduce en mayores posibilidades de cambios drásticos en el protocolo, si bien siempre dependerán del consenso.
¿Podría llegar una propuesta que cambie todo para bitcoin, que rompa con ciertas partes de su naturaleza y encuentre consenso por la vía de unos incentivos difíciles de rechazar? Todo es posible.
¿BTC sin Bitcoin?
Quizá estamos viendo a BTC «independizarse» de Bitcoin como proyecto. No completamente, porque no puede hacerlo. Pero sí lo suficiente como para que una parte de quienes compran BTC pueda permanecer indiferente ante eventos fundamentales. Una cosa es la ideología. Y otra muy distinta, negocio.
Y aquí aparece una pregunta que no tengo del todo resuelta: ¿cuánto necesita entender de Bitcoin alguien para tener bitcoin? Hemos dicho por mucho tiempo que la gente no necesita entender a Bitcoin para usarlo, así como no necesita entender el funcionamiento de Internet para pasar (como pasan) todo el día scrolleando.
Pero hay ciertas cosas que debemos saber todos. Porque un fracaso tecnológico, claramente, acabaría con el valor de mercado de forma irreparable. La desconexión que hace el mercado entre ambas capas es el dato más resaltante, me parece. Y no todos están haciendo esa lectura.
Está bien que cuando compres bitcoin no estés comprando su tesis. Pero sin ella, Bitcoin no es Bitcoin. ¿Y qué nos queda de Bitcoin sin ser Bitcoin? El tiempo ya nos lo ha demostrado más de una vez: nos queda una shitcoin.
Descargo de responsabilidad: Los puntos de vista y opiniones expresadas en este artículo pertenecen a su autor y no necesariamente reflejan aquellas de CriptoNoticias. La opinión del autor es a título informativo y en ninguna circunstancia constituye una recomendación de inversión ni asesoría financiera.









