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El retroceso de USD 7.700 millones en la capitalización de las stablecoins podría ser un reacomodo.
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El economista Aarón Olmos considera que podría ser un proceso de limpieza del propio mercado.
Uno de los indicadores más fiables para conocer la salud del mercado de bitcoin (BTC) y las criptomonedas son las stablecoins ancladas al dólar estadounidense. Estos vehículos han escalado al punto de integrarse en las pieles del sistema financiero global, llevando la bandera de una economía digital descentralizada.
La subida o bajada de la capitalización de este segmento ha servido para prevenir a los inversores de posibles movimientos. Esto se ha evidenciado con USD Tether (USDT) y bitcoin, pues los aumentos de emisión de las stablecoins suelen tener influencia en la cotización de BTC al tratarse de una inyección directa de liquidez.
Es por eso que la caída de la capitalización a niveles no vistos desde el colapso de Terra-Luna en 2022 no es evento menor y no puede pasar desapercibido.
En números, el valor de mercado de las stablecoins sufrió una contracción significativa: 5.000 millones de dólares en el último mes y 15.000 millones en apenas 75 días, de acuerdo con datos de la plataforma DeFiLlama para el 31 de julio de 2026. La baja equivale al 4,6% y viene desde el 17 de mayo de 2026, cuando el valor total alcanzó su techo histórico de 322.000 millones de dólares. Ahora la capitalización es de 307.000 millones.
La caída se ilustra claramente en el siguiente gráfico, con una línea que apenas se curva hacia abajo. Es normal, ya que la capitalización de mercado de stablecoins sigue siendo masiva.
Eso sí, tal caída se coronó como el mayor repliegue mensual registrado desde junio de 2022, cuando el colapso del ecosistema Terra-Luna sacudió de forma sistémica a los activos digitales. Esto añade gasolina a la preocupación de usuarios e inversores.
El ecosistema de criptomonedas sigue siendo visceral y emotivo, y esto se comprueba con apenas una mirada por redes sociales. Inversores, usuarios y hasta bots comparten una idea similar: «se viene el frío invierno para el mercado».
Aquí el ejemplo más claro:
No hay tal crisis en el mercado de criptomonedas
A pesar de este escenario, especialistas descartan que el fenómeno constituya una señal de capitulación masiva o el presagio de una falla estructural.
CriptoNoticias consultó las perspectivas de dos economistas: el argentino Sebastián Cordero y el venezolano Aarón Olmos, quienes coincidieron en que el evento responde principalmente a una dinámica de maduración financiera y reordenamiento de capitales. Comparten que el contexto macroeconómico global juega un rol decisivo.
Cordero destaca la inviabilidad de mantener capital improductivo en un entorno de altas tasas de interés e inflación en Estados Unidos. Esto, considerando que la Reserva Federal (FED) no modificó los tipos de interés en su última reunión del 29 de julio, dejando sin cambios el precio del dinero por quinta vez consecutiva.
Para él, mantener dólares que no generan rendimiento tiene un costo de oportunidad importante, por lo que resulta lógico ver inversores que quieren mantener exposición al dólar, pero no en stablecoins, ya que no buscan «mantener un activo que replica un dólar y no les paga nada».

Por su parte, Olmos añade que los recientes informes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial dan cuenta de una contracción económica global que impulsa la migración de fondos.
Una tendencia impulsada, además, por el atractivo de eventos en mercados formales como «la salida a la bolsa de SpaceX, que hizo que muchas personas liquidaran inclusive algunos fondos para poder participar».
Sin embargo, emergen matices entre ambos especialistas respecto a la naturaleza del proceso. Olmos enfatiza una lectura enfocada en la depuración interna del sector y la conducta de los participantes, argumentando:
Quizás estamos viendo un proceso de limpieza del propio mercado, donde solamente las que están cumpliendo con normativas se están poniendo en línea, además de factores asociados a finanzas conductuales como miedo o pánico para liquidar y estar en otros mercados.
Aarón Olmos, economista.

En contraste, Cordero prefiere ser cauteloso sobre a dónde fue el dinero. Aunque admite que la idea de que se invirtió en instrumentos que generan intereses coincide con los datos, aclara que no se puede asegurar que esos 5.000 millones de dólares que salieron de las stablecoins hayan ido exactamente allí.
El economista argentino desmarca a las stablecoins de la verdadera disrupción monetaria: «Una stablecoin no es una alternativa descentralizada al dólar; para mí, la alternativa monetaria descentralizada es bitcoin».
Y tiene razón. Con todo y la utilidad que puedan tener, las stablecoins podrían ser consideradas la antítesis de bitcoin. Al menos las tradicionales, que ya son parte de las altas esferas financieras globales. Pues aunque existen stablecoins descentralizadas, como DAI y USDe, su impacto real en el mercado es muy limitado al tener capitalizaciones de 4.800 y 3.870 millones de dólares, respectivamente.
En activos como USDT y USDC, la emisión está controlada por una empresa privada, cuyas decisiones son tomadas a merced de una junta directiva. Son entidades controladas y reguladas ante los gobiernos, por lo que la tecnología de sus productos no es inmutable y no prioriza la privacidad de los usuarios.
Esto ha quedado demostrado más de una vez: USDT y USDC bloqueados por sus emisores, Tether Limited y Circle Internet, siguiendo órdenes de las autoridades de EE. UU. Solo en abril de 2026 se informó que 340 millones de USDT fueron bloqueados por Tether, por presuntos delitos financieros.
Acostumbrarse al reacomodo de las stablecoins
El retroceso del mercado de stablecoins no parece ser más que eso. Lo califican Cordero y Olmos como un reacomodo. En un sector tan vinculado a factores exógenos y en donde el día a día conlleva a nuevas inversiones, apuestas y consideraciones financieras, resulta normal que haya esta clase de correcciones.
Está claro, además, que el ajuste en el valor de mercado de las stablecoins no supone un debilitamiento de su propuesta de uso, sino su mayor integración entre la economía digital y los mercados financieros tradicionales. Una muestra de ello es que, justo cuando la capitalización de stablecoins está ha bajado, el sector sigue acumulando altos niveles de uso, con volúmenes de operaciones que rondan los 1,32 billones de dólares mensuales.
Lo señalaba Martín Arrúa, el analista financiero y reportero de CriptoNoticias: aun cuando la capitalización ha mermado, las stablecoins han expandido su presencia a distintos sectores, como los pagos internacionales, productos de ahorro, tokenización de activos financieros, remesas y transacciones ejecutadas por agentes de inteligencia artificial (IA).
Por tanto, la cautela parece ser la vía. Así como poner la atención en aspectos más relevantes del sector. Para Sebastián Cordero, la clave es una sola:
Yo empezaría a preocuparme si esto se transforma en una tendencia persistente, si aparecen problemas de liquidez en los emisores o si empezamos a ver pérdidas generalizadas de la paridad contra el dólar. Eso hoy no lo estamos viendo.
Sebastián Cordero, economista.










