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Bitcoin está un 49% desde su máximo histórico y golpea el modelo de las tesorerías.
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K Wave cayó un 71% tras dejar bitcoin por los centros de datos para IA.
El entusiasmo de Wall Street por la inteligencia artificial (IA) está reconfigurando parte del ecosistema empresarial vinculado a los activos digitales. Prueba de ello es que al menos una docena de compañías de Digital Asset Treasury (DAT) —empresas cuya estrategia consiste en utilizar bitcoin y otras criptomonedas como principal activo de tesorería— comenzaron a reorientar sus negocios hacia la inteligencia artificial.
El objetivo es claro: reposicionarse frente al mercado y volver a atraer capital hacia sus acciones, aprovechando el entusiasmo que hoy despierta la inteligencia artificial entre los inversionistas.
Este cambio coincide con el deterioro del desempeño bursátil de este tipo de compañías. En lo que va de 2026, las acciones de las DAT estadounidenses y canadienses acumulan una caída mediana del 43%, muy por debajo del desempeño del S&P 500, del Nasdaq 100 e incluso del Russell 2000.

El deterioro no solo se refleja en el precio de las acciones. La caída de bitcoin, que ha retrocedido cerca de un 49% desde su máximo histórico de 126.000 dólares, también golpeó el valor de las reservas de muchas compañías que adoptaron estrategias de tesorería con criptoactivos.
Como consecuencia de lo anterior, varias empresas acumulan importantes pérdidas no realizadas. Es decir, pérdidas contables que surgen porque el valor de mercado de sus tenencias cayó por debajo del precio al que fueron adquiridas, aunque esos activos todavía no han sido vendidos.
Según datos del explorador Artemis, las empresas analizadas acumulan en conjunto más de 20.000 millones de dólares en pérdidas no realizadas. Strategy lidera ese indicador entre las compañías con exposición a bitcoin, seguida por Twenty One Capital y Bitcoin Standard.
El gráfico también incluye empresas con tesorerías de ether (ETH), como Bitmine Immersion y SharpLink Gaming, que mantienen una estrategia similar basada en esa criptomoneda.

Este escenario ayuda a explicar por qué algunas compañías comenzaron a replantear su estrategia de crecimiento. Con el deterioro del mercado de criptoactivos y un menor entusiasmo de los inversionistas por las empresas de tesorería, varias de ellas buscan reposicionarse en un sector que hoy concentra buena parte del capital de Wall Street: la IA.
¿Esta situación es suficiente para afirmar que el modelo DAT perdió vigencia? Todavía es demasiado pronto para responder a esa pregunta. De todas formas, no está demás señalar que si el mercado bajista si sigue prolongando, la supervivencia de la mayoría de estas compañías es incierta, tal como lo explicamos en CriptoNoticias.
Estos movimientos reflejan que algunas empresas intentan encontrar un nuevo motor de crecimiento en la IA, aunque ese cambio de narrativa aún no garantiza una recuperación del interés de los inversionistas.
¿Por qué la IA atrae ahora tanto capital?
La migración no ocurre por casualidad. Durante los últimos dos años, gigantes tecnológicos como Alphabet, Microsoft, OpenAI y Anthropic iniciaron una carrera por ampliar la infraestructura necesaria para desarrollar inteligencia artificial.
Esa competencia disparó la demanda de centros de datos, GPU, memoria y capacidad eléctrica, beneficiando a empresas como SanDisk, Dell, Intel y Micron, que figuran entre las acciones con mejor desempeño del S&P 500 en 2026.
Sin embargo, el entusiasmo tampoco está exento de riesgos. Como ha reportado CriptoNoticias, el analista Daniel Jones advirtió que el gasto en infraestructura podría estar creciendo más rápido que la capacidad de generar beneficios económicos.
Según estimaciones citadas por el autor, la inversión de los grandes proveedores tecnológicos alcanzará 673.000 millones de dólares durante 2026 y continuará aumentando en los próximos años.
Jones sostiene que el problema no radica en el potencial de la IA, sino en que las expectativas del mercado podrían haberse adelantado a los resultados reales. Incluso Alphabet, pese a presentar sólidos resultados trimestrales, sufrió una caída bursátil tras anunciar un incremento de su gasto de capital para expandir su infraestructura de inteligencia artificial.
Aun con esas advertencias, la inteligencia artificial sigue concentrando gran parte del interés de los inversionistas.
Ese cambio en las preferencias del mercado explica por qué algunas empresas vinculadas al ecosistema de los activos digitales comenzaron a incorporar la IA en su estrategia corporativa.
K Wave refleja el cambio de rumbo
Uno de los ejemplos más recientes del cambio de estrategia corporativa es K Wave Media, una empresa de entretenimiento de Corea del Sur que cotiza en el Nasdaq.
A comienzos de mayo informó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) que liquidó la totalidad de sus bitcoins y abandonó oficialmente el plan con el que aspiraba a construir una tesorería de hasta 10.000 BTC.
La empresa anunció que concentrará sus recursos en infraestructura para inteligencia artificial, especialmente centros de datos y servicios de computación con GPU.
El cambio resulta llamativo porque apenas un año antes K Wave había anunciado un plan de financiación por hasta 1.000 millones de dólares para comprar bitcoin e intentar replicar la estrategia de Strategy, empresa que desde 2020 convirtió a BTC en el principal activo de su balance.
Ahora K Wave busca aprovechar el interés que despierta la inteligencia artificial entre los inversionistas, aunque ese cambio de narrativa todavía no se traduce en una recuperación bursátil. Desde comienzos de mayo, la acción de K Wave perdió cerca del 65% de su valor, al pasar de aproximadamente 0,34 a 0,12 dólares.

¿Una rotación de capital o un cambio estructural?
Además de K Wave, hay otros casos de empresas que buscan reposicionarse aprovechando el auge de la IA. Entre ellas aparecen AlphaTON Capital —rebautizada como Alpha Compute—, Lixte Biotechnology, Applied Digital, Core Scientific, IREN, TeraWulf, Cipher Mining, Hut 8, MARA Holdings y Bitdeer Technologies, entre otras.
Aunque sus modelos de negocio son distintos, todas comparten una estrategia: utilizar su infraestructura, capacidad energética o su exposición previa a los activos digitales para ingresar al negocio de la IA y captar nuevamente el interés de los inversionistas.
«El año pasado, las DAT no podían hacer nada mal, y este año son una palabra tabú», afirmó a Bloomberg Gregory Sichenzia, socio fundador del estudio jurídico Sichenzia Ross Ference Carmel LLP. Según explicó, su firma dejó de recibir consultas para crear nuevas empresas de tesorería de criptomonedas y ahora asesora principalmente proyectos vinculados a centros de datos, inteligencia artificial y otras industrias tecnológicas.
La estrategia detrás de estos giros parece ser la siguiente: intentar reemplazar una narrativa que perdió fuerza por otra que hoy concentra la atención de Wall Street. Lo cierto es que los primeros casos analizados muestran que ese cambio, por sí solo, no garantiza recuperar la confianza de los inversionistas.
Además, hay otra cuestión para remarcar: la evidencia no permite concluir que las tesorerías corporativas de bitcoin estén desapareciendo. Estos datos muestran un cambio en las preferencias de parte del mercado y que, algunas compañías que intentaron replicar el éxito de Strategy, ahora buscan aprovechar el auge de la inteligencia artificial.
Por eso, la interrogante no es si la IA reemplazará a las criptomonedas como la narrativa favorita de algunos inversionistas, sino si esas empresas serán capaces de convertir ese giro estratégico en resultados financieros sostenibles.








