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La incertidumbre del mercado radica en si la FED iniciará un ciclo continuo de ajuste monetario.
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El freno parlamentario de la Ley Clarity también ejerció presión bajista previa sobre el mercado.
El verdadero riesgo para bitcoin (BTC) no habría sido el incremento de tasas ejecutado ayer 16 de septiembre de 2026 por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), sino la incertidumbre de si el organismo aplicará nuevos aumentos en 2026. Aunque el Banco Central subió su rango objetivo de 3,50%-3,75% a 3,75%-4,00% —su primera alza desde julio de 2023—, el mercado ya había incorporado ese movimiento en los precios.
Para la firma de análisis y métricas sociales Santiment, este ajuste no define el rumbo actual del activo. En un reciente informe, la plataforma sostiene que “para el mercado de bitcoin y las criptomonedas, la subida en sí podría no ser lo más relevante”.
La empresa indica que el factor determinante consiste en evaluar si la medida constituye “un ajuste aislado o el inicio de otro ciclo sostenido de endurecimiento”. Esa diferencia “podría tener un impacto mucho mayor sobre bitcoin, las altcoins, las acciones, los bonos y el dólar hasta finales de 2026”.
Según Santiment, los participantes del mercado ya habían previsto el evento económico y adaptaron sus valoraciones antes del anuncio oficial. La firma explica que “cuando un evento está casi por completo descontado, confirmarlo no tiene por qué desatar otra gran oleada de ventas”.
Las métricas sociales de la plataforma reflejan que las menciones sobre el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) “se dispararon” previamente. Esta dominancia social aumentó mientras el precio de bitcoin retrocedía hacia la zona de 75.000 dólares, indica.

La debilidad del activo comenzó a registrarse antes del anuncio de las tasas. El 15 de septiembre, bitcoin cotizaba cerca de 75.900 dólares tras el bloqueo de la Ley Clarity en el Senado estadounidense, como reportó CriptoNoticias. Esta era una iniciativa diseñada para brindar un marco normativo definitivo a los activos digitales.
Por ello, Santiment concluye que “resulta más difícil atribuir la reacción inmediata posterior al FOMC únicamente a los tipos de interés”. Los registros muestran que la moneda digital acumulaba doce días de caídas previas a la votación parlamentaria.
Un entorno de tasas elevadas perjudica a bitcoin porque incrementa la rentabilidad de instrumentos tradicionales. “Los tipos más altos hacen más atractivos el efectivo y la deuda pública”, señala la firma, lo que reduce la inclinación a asumir riesgos financieros.
Las proyecciones del organismo oficial muestran que 16 de sus 18 integrantes anticipan al menos otra subida en 2026 hasta el rango de 4,00%-4,25%, indica Santiment. La firma califica esta postura de “halcón” (término que describe políticas monetarias restrictivas para combatir la inflación), aunque dentro de los márgenes esperados.
El freno legislativo afectó en mayor medida a las altcoins, término aplicado a todas las monedas digitales distintas a bitcoin. Santiment señala que tokens como XRP y XLM, cuyas cotizaciones dependían fuertemente del optimismo en torno a un marco legal favorable en Estados Unidos, recibieron «el golpe de política más nítido». Tras confirmarse la falta de acuerdo en el Senado, XRP registró una caída cercana al 10% en la misma jornada.








