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Los movimientos no confirman una venta, pero suelen interpretarse como un paso previo.
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Las direcciones gubernamentales aún conservan unos USD 20.650 millones en criptomonedas.
Las wallets controladas por el gobierno de Estados Unidos registraron entre el 13 y 14 de julio de 2026 una serie de movimientos de bitcoin (BTC) y ether (ETH) provenientes de incautaciones judiciales hacia Coinbase Prime, la división institucional del exchange Coinbase. En total, las transferencias alcanzaron un total de 308,04 millones de dólares.
Los datos provistos por la firma de análisis on-chain Arkham Intelligence muestran transferencias que incluyeron 3.800,5 BTC (unos 235 millones de dólares) y 30.007 ETH (53 millones de dólares), todos provenientes de distintos procesos de confiscación judicial.
Además, las wallets del gobierno movieron otros 140,214 BTC (unos 8,8 millones de dólares) entre una dirección de Coinbase Prime y una billetera fría de Coinbase, en lo que aparenta ser una reorganización interna de fondos y no una nueva transferencia desde las billeteras gubernamentales.
Los 2.875 BTC vinculados a Ryan Farace, conocido en internet como xanaxman y condenado por operar un esquema ilegal de venta de medicamentos en la darknet, pasaron primero por una nueva dirección antes de llegar a Coinbase Prime. Los otros 925,5 BTC provenientes del desaparecido exchange BTC-e siguieron un patrón similar.

El ETH, en cambio, fue transferido directamente desde una wallet asociada a Brian Krewson, un ex empleado de Oracle involucrado en un esquema de lavado de dinero por 54 millones de dólares. Además, el 14 de julio, una wallet vinculada al gobierno estadounidense realizó un depósito de 5.939 ETH, valorados en unos 11,15 millones de dólares, en Coinbase Prime.
¿Mover fondos a Coinbase significa que serán vendidos?
Las transferencias llamaron la atención porque ocurrieron pese a la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump en marzo de 2025, que creó la Reserva Estratégica de Bitcoin de Estados Unidos y estableció que los BTC confiscados destinados a esa reserva no debían venderse, tal como ha informado CriptoNoticias.
Sin embargo, el envío a Coinbase Prime no constituye por sí mismo una prueba de venta. Es que Coinbase Prime no solo opera como plataforma de compraventa para clientes institucionales, sino que también ofrece servicios de custodia, administración de activos y financiamiento. Por ese motivo, el traslado de criptomonedas hacia una dirección del exchange puede responder a tareas operativas y no necesariamente a una liquidación inmediata.
Aun así, este tipo de movimientos suele ser seguido de cerca por el mercado, ya que históricamente muchas ventas institucionales comienzan con depósitos en exchanges.
Las transferencias generaron interpretaciones divididas entre analistas del mercado. El inversionista y analista financiero Ted Pillows compartió la principal inquietud con una pregunta en la red social X: «El Gobierno de EE. UU. acaba de depositar USD 288 millones en BTC y ETH en Coinbase. ¿Lo venderán todo?»
Alex Bayarchyk, fundador de la firma de inversión especializada en bitcoin The Bitcoin Way, pidió cautela al interpretar las transferencias: «Un depósito en Coinbase eleva la probabilidad de una venta, pero no es prueba de una. La siguiente señal es si estos activos se mueven a billeteras orientadas al mercado o permanecen bajo la custodia de Coinbase Prime».
El Gobierno mantiene una de las mayores reservas de BTC del mercado
Más allá de este movimiento, el volumen transferido representa una pequeña fracción de las tenencias del gobierno estadounidense.
Según los datos de Arkham, las wallets oficiales todavía conservan aproximadamente 20.650 millones de dólares en activos digitales, incluidos 324.552 BTC, 28.394 unidades de la criptomoneda nativa de Ethereum y 145,5 millones de USDT.
Por ahora, las transferencias registradas el 13 de julio no confirman que el gobierno haya comenzado a vender parte de sus reservas.
Los próximos movimientos de esas direcciones y el destino final de los fondos en Coinbase Prime serán los elementos que permitirán determinar si se trató únicamente de una reorganización operativa o del primer paso hacia una eventual liquidación de los activos incautados.








