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El propietario mantiene una ganancia cercana a diez veces tras siete años sin mover sus bitcoin.
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La transferencia no tuvo como destino un exchange, lo que reduce las señales de una venta inmediata.
Una ballena de bitcoin (BTC) volvió a registrar actividad en la red el 12 de julio de 2026, tras mantener una de sus wallets inactiva durante siete años. La dirección identificada como «356my» transfirió 2.931 BTC, valorados en aproximadamente 188 millones de dólares al momento de la transferencia, hacia una nueva dirección de autocustodia.
El movimiento ocurrió cuando bitcoin cotizaba entre 62.000 y 64.000 dólares, muy por encima de los cerca de 6.500 dólares que valía la última vez que esos fondos se movieron, lo que representa una revalorización cercana a diez veces.
La transferencia fue detectada por plataformas de análisis como Arkham Intelligence. Los registros muestran que los BTC pasaron de una dirección envuelta de SegWit (P2SH) a una nueva dirección con formato Bech32 (SegWit nativa), sin pasar por ningún exchange.
Este detalle es clave porque, hasta el momento, no existen indicios de una venta. Los movimientos entre wallets privadas suelen responder a mejoras de seguridad, migraciones hacia formatos más modernos o reorganizaciones patrimoniales, más que a una intención inmediata de liquidar los activos.
En un contexto de exchanges y ETF, el mercado sigue atento a las ballenas
La reactivación de esta wallet coincide con un contexto en el que los grandes tenedores concentran buena parte de los depósitos de BTC que llegan a los exchanges. Según CryptoQuant, el indicador Exchange Whale Ratio se mantiene cerca de 0,99 durante 2026, lo que refleja que la mayor parte de las entradas de BTC a estas plataformas proviene de grandes inversores, una métrica que históricamente se ha asociado con una mayor probabilidad de ventas.

No obstante, este caso difiere de ese patrón, ya que los fondos permanecen en una dirección privada. Además, el movimiento no provocó una reacción negativa significativa en el precio de bitcoin, que continuó negociándose en el rango de 62.000 a 64.000 dólares tras conocerse la transferencia.
El episodio también se produce en un momento donde el mercado que sigue de cerca los flujos de los ETF de bitcoin en Estados Unidos. Como reportó CriptoNoticias, aunque estos fondos registraron entradas netas cercanas a 197 millones de dólares durante la semana previa, junio cerró con salidas acumuladas por 4.510 millones de dólares, el peor resultado mensual desde su lanzamiento.
Vale resaltar que los llamados «despertares» de wallets inactivas desde hace años no son un fenómeno inusual en Bitcoin. En numerosas ocasiones han despertado especulación sobre posibles ventas, pero la mayoría termina correspondiendo a cambios de custodia o actualizaciones de seguridad sin consecuencias relevantes para el mercado.
La atención estará ahora en los próximos movimientos de estos 2.931 BTC. Si permanecen en autocustodia, el episodio reforzará la idea de que los grandes tenedores siguen priorizando la conservación de sus activos a largo plazo. En cambio, un eventual traslado hacia exchanges podría alimentar las expectativas de una mayor oferta disponible para la venta.
En un entorno donde la información en la cadena permite seguir estos movimientos en tiempo real, el comportamiento de las ballenas continúa siendo uno de los indicadores más observados para anticipar cambios en el sentimiento del mercado.








