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El fin de semana, Irán atacó dos embarcaciones estadounidenses en el goldo Pérsico.
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Bitcoin se negocia en 63.000 dólares mientras aumenta la incertidumbre.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar este 13 de julio de 2026 después de que Teherán endureciera su control sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio mundial de petróleo.
Durante el fin de semana, las fuerzas iraníes cerraron el paso, dispararon contra una embarcación que navegaba por una ruta que consideraban no autorizada e inmovilizaron un segundo buque.
Según informó Reuters, la Guardia Revolucionaria iraní advirtió que podrían producirse nuevos incidentes en el sector mundial del petróleo y el gas y sostuvo que la única forma de restablecer la normalidad en el estrecho es el cese de las operaciones militares estadounidenses.
En paralelo, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que el acuerdo provisional con Washington atraviesa una fase de crisis- Aseguró que las conversaciones mantenidas recientemente en Omán se limitaron a la gestión del estrecho y reiteró que las acciones militares iraníes estuvieron dirigidas exclusivamente contra posiciones estadounidenses y no contra los países del Golfo.

La importancia del estrecho de Ormuz radica en que por ese paso marítimo circula el 20% de las exportaciones mundiales de petróleo, como ha explicado CriptoNoticias. Por ese motivo, cualquier amenaza sobre su funcionamiento suele trasladarse rápidamente al precio del crudo y, en consecuencia, a los mercados financieros.
Por ese motivo, la reacción de los mercados no tardó en llegar: el precio del petróleo sube más de un 3% este lunes ante el temor de que el conflicto interrumpa el tránsito por esta vía.

¿Por qué esto importa para bitcoin?
Para PiQ Markets, firma de análisis especializada en mercados financieros y criptomonedas, los nuevos ataques aéreos entre ambos países impulsaron un movimiento de risk-off (aversión al riesgo). Según el análisis, publicado este 13 de julio, la preocupación por una posible interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz elevó el precio del petróleo, incrementó las presiones inflacionarias y terminó afectando a BTC.
La firma añadió que ese movimiento se produjo «a pesar de las recientes señales positivas de demanda provenientes de los ETF de bitcoin y ether al contado», lo que sugiere que el contexto geopolítico terminó pesando más que los flujos institucionales.
Lo que ocurre es que un petróleo más caro puede dificultar la desaceleración de la inflación, ya que incrementa los costos de transporte, producción y energía.
Como consecuencia, la Reserva Federal (Fed) podría verse obligada a mantener tasas de interés elevadas durante más tiempo para evitar nuevas presiones inflacionarias.
Cuando las tasas permanecen altas, los bonos del Tesoro ofrecen rendimientos más atractivos y parte del capital suele salir de activos considerados de mayor riesgo, como bitcoin, para dirigirse hacia inversiones consideradas más seguras.
En este marco, bitcoin registra una caída diaria cercana al 1,5% y se negocia alrededor de los 63.000 dólares, un descenso moderado que, por ahora, no refleja un cambio radical de expectativas sobre el impacto económico que podría tener la escalada entre Estados Unidos e Irán.

Aunque la escalada entre Estados Unidos e Irán incorporó un nuevo factor de incertidumbre para los mercados, algunos analistas creen que el retroceso reciente de bitcoin estuvo explicado principalmente por otros factores macroeconómicos.
El analista Michaël van de Poppe sostuvo que la caída de bitcoin desde la zona de los 64.500 hasta los 62.600 dólares registrada entre el 11 y el 13 de julio tiene «poco que ver con todo lo que sucede en Oriente Medio» y atribuyó ese movimiento al aumento de los rendimientos de los bonos del gobierno japonés.
Cuando esos rendimientos suben, los inversionistas pueden obtener mayores retornos con activos considerados de bajo riesgo, lo que reduce el atractivo relativo de inversiones más volátiles como bitcoin. Además, el alza de los rendimientos suele endurecer las condiciones financieras globales y disminuir la liquidez disponible para los mercados.
En opinión de Van de Poppe, si los rendimientos de los bonos japoneses comienzan a descender durante las próximas semanas, parte de ese capital podría volver a buscar rendimiento en activos de riesgo, permitiendo que bitcoin vuelva a buscar la zona de sus máximos recientes, por encima de los 64.000 dólares.
La firma Fidelity Digital Assets, por su parte, mantiene una visión más cauta y considera que si bitcoin desarrolla una corrección de mayor magnitud durante este ciclo, un posible piso podría ubicarse cerca de los 56.000 dólares antes de reanudar una tendencia alcista.
En definitiva, la crisis entre Estados Unidos e Irán incorpora un nuevo factor de riesgo para bitcoin, aunque por ahora los inversionistas parecen otorgar mayor importancia a variables como las tasas de interés, la liquidez global y el comportamiento de los mercados bursátiles.
Si el conflicto termina alimentando una inflación más persistente y retrasa futuros recortes de tasas por parte de la Fed, entonces sí podría ejercer una presión más significativa sobre el precio de bitcoin.
En definitiva, el conflicto entre Estados Unidos e Irán incorpora un nuevo factor de incertidumbre para los mercados, aunque por ahora los inversionistas parecen prestar mayor atención a variables como las tasas de interés y la liquidez global.
Aun así, el desempeño de bitcoin no depende exclusivamente del contexto macroeconómico. Factores propios del ecosistema —los ciclos de halving, la demanda institucional, la acumulación por parte de las empresas de tesorería, los flujos hacia los fondos cotizados en bolsa (ETF) al contado— también seguirán siendo determinantes para su evolución en los próximos meses.








