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El ministro señaló que la idea es que USDT circule como “una moneda más” en la economía boliviana.
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Consideró que esta medida debe ser analizada ya que Bolivia está en la lista gris del GAFI.
El gobierno de Bolivia se encuentra evaluando técnicamente la integración de la stablecoin (USDT) en su sistema de pagos nacional. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, informó que el objetivo de la medida es permitir que este activo digital circule de manera formal en la economía del país, otorgándole un reconocimiento y una función similar a la del dólar norteamericano o al del boliviano.
Durante una declaración ofrecida el viernes 10 de julio, Espinoza explicó que el país suramericano actualmente cuenta solo con el levantamiento de la prohibición de estos instrumentos financieros, pero todavía carece de una normativa clara y profunda, por lo que el objetivo es encaminar el uso de este activo a un nivel más formal.
«Nosotros estamos trabajando y evaluando técnicamente la posibilidad de incluir USDT al sistema de pagos bolivianos, que circule como una moneda más, como el dólar, como el boliviano», señaló Espinoza.
Que una stablecoin como USDT entre al sistema de pagos de Bolivia significa que los ciudadanos y empresas ahora pueden usar este «dólar digital» de forma legal, directa y masiva para transacciones cotidianas, sin depender exclusivamente del dinero en efectivo o del sistema bancario tradicional.
Esto facilita el comercio internacional, protege los ahorros frente a la escasez local de divisas físicas y reduce los costos de envío de remesas, integrando la economía boliviana al mercado financiero digital global.
Hay que tomar en cuenta que en Bolivia el uso de USDT comenzó a esparcirse de manera notable desde el 2024, cuando el país comenzó a enfrentar dificultades para acceder a divisas. CriptoNoticias documentó este escenario con la utilización de estos activos para la compra de combustible.
Se requiere un marco regulatorio riguroso
No obstante, el titular de la cartera económica advirtió que la incorporación formal de USDT en el sistema de pagos de Bolivia requiere de un marco regulatorio riguroso, debido a que la nación permanece en la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Tal condición no es menor, porque obliga a la administración actual a extremar los controles regulatorios para evitar que las transacciones con este activo digital sean utilizadas para el lavado de dinero o el encubrimiento de actividades ilícitas.
Lo anterior pone de relieve una controversia, ya que Bolivia es un país escaso de regulaciones para el sector de las criptomonedas y está evaluando la incorporación de una stablecoin en sus sistemas de pago.
Dicha evaluación técnica, vale decir, representa una profundización de la apertura regulatoria ya comentada y que comenzó exactamente en junio de 2024, cuando se eliminó la prohibición total sobre el uso de bitcoin y las monedas digitales en el país.
Tras la asunción del presidente Rodrigo Paz Pereira en noviembre de 2025, el ministro Espinoza ratificó la intención del nuevo gobierno de integrar plenamente los activos digitales al sistema bancario formal, abriendo la puerta para que las entidades financieras ofrezcan cuentas de ahorro, tarjetas de crédito y préstamos basados en estas tecnologías.
El avance de la adopción institucional en la nación ya cuenta con antecedentes directos en el sector público. El pasado 29 de abril de 2026, el estatal Banco Unión anunció la incorporación de USDT dentro de su billetera electrónica Yasta. No es el único, el Banco FIE anunció ese mismo mes el lanzamiento de la Cuenta Cripto, habilitada para la compra y venta de USDT desde la aplicación móvil, como reportó este medio.
Más allá, ya desde 2025 la banca de Bolivia selló acuerdos para el uso regulado de USDT y dicho activo digital ya se ha utilizado como unidad de cuenta en distintos comercios y locales de ese país.
Con este desarrollo normativo, las autoridades de Bolivia parecen estar encaminadas a canalizar y regularizar un flujo financiero que ya opera de forma cotidiana entre los ciudadanos de la mano de la stablecoin más valuadad del mercado.
Eso sí, el desafío inmediato radica en consolidar las ventajas operativas de este activo digital para mitigar la escasez de divisas tradicionales, logrando al mismo tiempo un equilibrio que cumpla con los estándares internacionales de supervisión financiera exigidos por los organismos globales.









