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El exchange Bitfinex señala que estos inversores latinoamericanos cuentan con una “nueva conducta”.
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Ahorristas y asignadores de capital destacan entre los perfiles de inversor en América Latina.
La adopción de bitcoin (BTC) y criptomonedas en Latinoamérica ha venido experimentando una transformación estructural. Pasando del comercio especulativo, ha comenzado a consolidarse como una herramienta de preservación de valor.
Muestra de esto es que los usuarios activos mensuales en la región registraron un crecimiento tres veces superior al de Estados Unidos, según datos del exchange Lemon, movilizando un volumen de transacciones estimado en 730.000 millones de dólares.
Justo en ese contexto de expansión acelerada, la plataforma de negociación Bitfinex realizó un análisis en el que identificó tres perfiles clave que caracterizan a los inversores de bitcoin y criptomonedas en Latinoamérica. El estudio, enviado a la redacción de CriptoNoticias, refleja una nueva conducta financiera frente a los desafíos económicos locales.
El cambio de paradigma responde a necesidades económicas reales como la inflación, los estrictos controles cambiarios y la burocracia transfronteriza. La investigación de ese exchange detalla que los inversores de bitcoin en Latinoamérica ya no ingresan a los mercados impulsados únicamente por la volatilidad.
En cambio, están llamados por la búsqueda de una infraestructura financiera independiente y soberana, que les permita encaminarse hacia la libertad financiera.
¿Cuáles son los perfiles identificados por Bitfinex?
El primer perfil identificado por Bitfinex es el del ahorrista que protege su capital. Según explican, esta conducta es especialmente visible en naciones como Argentina y Venezuela, donde las monedas locales —el peso y el bolívar— sufren devaluaciones constantes y la inflación dificulta el ahorro tradicional.
Para estos usuarios, bitcoin y ciertos activos digitales, sobre todo las stablecoins como USD Tether (USDT) y USD Coin (USDC) funcionan como un mecanismo esencial de resguardo patrimonial, llegando incluso a percibir ingresos laborales directamente en estos formatos para mitigar la pérdida de poder adquisitivo de sus monedas locales.
Al respecto, Bitfinex destaca el caso de la empresa Deel, proveedora global de soluciones de nómina, que lanzó en Argentina el acceso anticipado a su wallet de stablecoins con rendimiento. Dicha herramienta está dirigida a un mercado donde, dice el exchange, «el 85% de los contratistas prefiere cobrar en dólares estadounidenses» para proteger sus ingresos frente a la rápida depreciación del peso.
«Esta iniciativa refleja perfectamente el perfil del ahorrista cotidiano, demostrando cómo los trabajadores latinoamericanos están dejando atrás el trading especulativo para adoptar las stablecoins como una infraestructura financiera esencial para preservar su patrimonio», señala Bitfinex.
El segundo perfil del inversor de bitcoin y criptomonedas es el del responsable de tesorería corporativa. Este grupo, de acuerdo con el exchange, abarca a medianas empresas que emplean los activos digitales como reservas de liquidez transfronterizas.
Señalan así que, al utilizar monedas digitales como tesorería, las organizaciones buscan superar la denominada latencia de liquidez, derivada de los retrasos sistémicos y los elevados costos asociados al movimiento de capital a través de los sistemas bancarios tradicionales de la región.
Según Bitfinex, esta tendencia ya forma parte de la estrategia financiera de distintas empresas de la región. Citan los casos de Méliuz y OranjeBTC, que son dos empresas de tesorería de BTC de origen brasileño, cuyas reservas son de 605 BTC y 3.904 BTC, respectivamente, de acuerdo con los datos de BitcoinTreasuries.

«Para estas organizaciones, los activos digitales funcionan como una reserva de liquidez independiente y soberana que les permite proteger su poder adquisitivo, agilizar pagos internacionales entre empresas y mantener el control de su capital de trabajo sin depender de las ineficiencias del sistema bancario tradicional», destaca la empresa.
El tercer y último perfil corresponde al innovador institucional y asignador de capital. Este sector, integrado por bancos, administradores de activos y entidades soberanas, evalúa la tecnología de Bitcoin como una evolución estructural para los mercados de capitales tradicionales.
Dice Bitfinex que, a través de la tokenización de activos del mundo real (RWA) y la emisión de deuda digital bajo marcos regulatorios modernos, como la Ley de Emisión de Activos Digitales de El Salvador, las instituciones logran reducir costos de emisión de capital entre un 2% y 4%, y acortar de forma significativa los plazos de salida al mercado en 90 días. Lo anterior, apoyándose en redes especializadas, como Liquid, la cadena lateral de Bitcoin que es ampliamente utilizada en la emisión de RWA.
Hay que evaluar las métricas y perfiles con cautela
A pesar del optimismo de Bitfinex sobre el cambio de conducta de los inversores de bitcoin en Latinoamérica, analistas independientes sugieren evaluar las métricas de adopción con cautela.
Emanuel Juárez, trader argentino y analista de mercados, brinda a CriptoNoticias sus perspectivas respecto a los tres perfiles vistos por el exchange. Él es tajante al rechazar la idea de que el usuario promedio está abandonando por completo el trading especulativo. Como lo ve, lo que hay es una «ampliación de los casos de uso».
Según Juárez, ambos comportamientos coexisten en la región, aunque responden a necesidades diferentes, puesto que bitcoin continúa representando una parte relevante de los activos bajo custodia y mantiene una clara función de inversión.
Al evaluar los datos de adopción laboral, donde se reporta una marcada preferencia por el cobro de honorarios en stablecoins para eludir la depreciación monetaria, Juárez aclara que estas métricas suelen concentrarse en segmentos específicos. Para él, resulta desproporcionado creer que hay una preferencia generalizada.
Así lo destaca:
El porcentaje demuestra una adopción muy fuerte dentro del segmento de freelancers, profesionales tecnológicos y trabajadores internacionales. Pero todavía no alcanza para hablar de una adopción masiva y generalizada en toda la población.
Emanuel Juárez.
Asimismo, Juárez diferencia las dinámicas corporativas al separar el uso de stablecoins frente a la volatilidad propia de bitcoin. El analista argumenta que la adopción empresarial de monedas digitales para pagos internacionales y administración de capital de trabajo ya es una realidad en determinados sectores que buscan reducir intermediarios.

Sin embargo, precisa que «bitcoin presenta un desafío diferente, porque su volatilidad puede ser incompatible con fondos destinados a salarios, proveedores o capital de trabajo». Por ello, cataloga los casos actuales de acumulación institucional como indicadores tempranos de una tendencia y no como una práctica empresarial masiva.
Finalmente, el especialista apunta a la fragmentación regulatoria como el principal freno para la expansión de la infraestructura financiera digital en América Latina.
Juárez argumenta que «un instrumento autorizado en El Salvador no necesariamente puede distribuirse de la misma forma en Argentina, Brasil, México o Colombia».
Para el analista, el mercado regional requiere estándares compatibles sobre custodia, tratamiento fiscal y protección al inversor para lograr una verdadera interoperabilidad que permita escalar la tecnología a nivel regional.
Efectivamente, el ecosistema de las criptomonedas en Latinoamérica ya comienza a mostrar signos de maduración técnica y operativa.
Si bien el comercio de corto plazo sigue formando parte de la dinámica de los usuarios, se está viendo cómo se consolidan perfiles corporativos e institucionales que, sumados a la búsqueda de resguardo financiero individual, posicionan a bitcoin y los activos digitales como una infraestructura alternativa dispuesta a hacerle frente a los desafíos económicos de la región.
Sin embargo, la cautela es la máxima en este asunto, pues, como dice Juárez, para confirmar un cambio verdaderamente estructural habría que observar más personas y empresas de distintos sectores y países incorporando activos digitales de manera recurrente.








