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Bitcoin cayó 17,8% en dólares, superando el ritmo de devaluación del bolívar.
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El alza inflacionaria en Venezuela ya estaba prevista por la inercia del primer semestre del 2026.
Los usuarios que mantuvieron sus tenencias en bitcoin (BTC), medidas en bolívares durante junio de 2026, registraron una pérdida del 6,4% en el valor de su capital medido en moneda nacional.
Este resultado se produjo debido a que el desplome de la moneda digital en los mercados internacionales, que alcanzó un 17,8% al descender desde la zona de los 73.000 dólares hasta los 60.000 dólares, avanzó con mayor fuerza que el ritmo de devaluación del bolívar, impidiendo que el saldo mensual cerrara en terreno positivo dentro del ámbito local.
Al inicio de junio, con una cotización internacional de 73.000 dólares y un tipo de cambio oficial que promediaba los 550 bolívares por dólar, el precio de un bitcoin se ubicaba en 40.150.000 bolívares.
Mientras que, al cierre del sexto mes del 2026, la caída del activo digital al terreno de los 60.000 dólares, combinada con un dólar oficial que se situó en 626 bolívares —lo que representó un incremento del 13,8% en el tipo de cambio— fijó el valor de la moneda digital en 37.560.000 bolívares, consolidando una variación neta negativa del 6,5% en términos nominales.
Es preciso aclarar que la pérdida de valor de bitcoin en torno al 6,5% en bolívares aplica únicamente al comprador de corto plazo. Es decir, a quien adquirió el activo a inicios de junio de 2026 a USD 73.000 y midió su patrimonio al cierre de ese mismo mes.
No es el caso de los holders que acumularon BTC meses o años atrás a precios más bajos, ya que la devaluación y la inflación acumuladas en Venezuela juegan a su favor al transformarse a moneda local.

Esta contracción en el valor de bitcoin en Venezuela está directamente vinculada con la aceleración de la inflación interna, la cual registró una variación mensual del 13,8% en junio, de acuerdo con los datos oficiales del Banco Central de Venezuela.
La emisión monetaria genera distorsiones macroeconómicas en Venezuela
Economistas locales, como Hermes Pérez, señalan que la persistente emisión excesiva de dinero base, por parte del ente monetario para financiar el gasto público, es la causa principal de estas distorsiones macroeconómicas, lo que ha elevado la inflación anualizada a un 544,1%, según sus cálculos.
Efectivamente, los datos del BCV confirman que la liquidez monetaria en circulación se expandió un 134% en seis meses y 575% en términos interanuales, generando un excedente de bolívares frente a una oferta de bienes que no crece a la misma velocidad.

Por su parte, el economista Aarón Olmos aclaró, en contacto con CriptoNoticias, que el registro inflacionario del 13,8% de junio responde a la dinámica económica distorsionada del primer semestre y no es atribuible al evento sísmico ocurrido el pasado 24 de junio.
Sin embargo, ambos especialistas advierten sobre una compleja situación fiscal para la segunda mitad de 2026 debido a los costos asociados a la catástrofe natural.
Olmos señaló que atender la emergencia exigirá un desembolso estimado de 17.000 millones de dólares, una cifra cercana a la totalidad del presupuesto nacional —de 19.900 millones de dólares— lo que podría forzar al Estado a incrementar la emisión de dinero sin respaldo para cubrir los daños.
A pesar de la caída nominal del 6,5% en bolívares, los datos históricos demuestran que poseer la moneda digital mitigó, de forma parcial, el impacto de la pérdida de poder adquisitivo si se compara con los ahorros mantenidos estrictamente en bolívares.
El escenario de junio evidencia que, si bien bitcoin experimenta períodos de corrección en el mercado internacional que impactan su valor nominal en economías emergentes como la venezolana, funciona de manera relativa como un mecanismo de contención ante la pérdida continua del poder adquisitivo.
La velocidad de la devaluación interna frente al dólar amortiguó la mayor parte del retroceso del 17,8% global, reafirmando el papel de BTC como herramienta de resguardo patrimonial de cara a un panorama macroeconómico que apunta a tornarse más complejo en los próximos meses.









