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Los ETF de bitcoin tuvieron una sangría de ocho semanas que evaporó USD 7.000 millones.
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Las acciones tokenizadas multiplicaron por 30 su volumen respecto a julio de 2025.
El mercado de activos digitales registra una migración de liquidez desde los fondos cotizados en bolsa (ETF) de bitcoin (BTC) y ether (ETH) hacia las acciones tokenizadas.
Se trata de una relación cada vez más evidente: mientras los ETF acumulan salidas netas por más de 2.300 millones de dólares en las últimas cuatro semanas, el mercado de acciones tokenizadas ha registrado un crecimiento sustancial en el mismo período. El volumen mensual de comercio de estos productos aumentó un 280% durante junio de 2026, alcanzando un récord histórico de 3.400 millones de dólares.
Este desplazamiento refleja que parte del capital institucional está optando por invertir en representaciones digitales de acciones tradicionales, las cuales combinan la eficiencia de las blockchains con la familiaridad y la regulación de las acciones tradicionales.
El contraste es notorio aun cuando los ETF lograron detener una racha de ocho semanas consecutivas de pérdidas, al recibir 281 millones de dólares la semana pasada.
Esta entrada representa la primera semana con balances positivos para los ETF desde mayo de 2026. Los instrumentos financieros basados en bitcoin captaron 197 millones de dólares, mientras los productos vinculados a ether atrajeron 84 millones de dólares, como se aprecia en el siguiente gráfico.

Todo este movimiento con los ETF interrumpió una tendencia de retiros masivos que acumuló salidas de 7.000 millones de dólares en los últimos dos meses.
No obstante, a pesar del repunte, el balance anual de estos productos cotizados en bolsa muestra señales de desaceleración.
Las entradas netas acumuladas de los últimos 12 meses cayeron a 1.000 millones de dólares. Una cantidad que contrasta con los 10.000 millones de dólares registrados a finales de abril de 2026. La cifra se encuentra lejos del máximo histórico de 12.000 millones de dólares alcanzado en octubre de 2025.
Hacia comienzos de julio de 2026 los retiros semanales alcanzaron picos máximos de 2.000 millones de dólares. Una estabilización en el flujo de capital que sugiere un cese temporal de la capitulación.
Tal comportamiento se puede interpretar como un regreso del interés de compra en los niveles de precios vigentes. Sin embargo, las acciones tokenizadas tienen actualmente un mejor desempeño.
Las acciones tokenizadas multiplican su volumen comercial
Frente al estancamiento de los ETF, el comercio de acciones tokenizadas se consolidó como el sector de mayor crecimiento en el ecosistema de las criptomonedas.
La liquidez de este segmento mantuvo una tendencia estable y baja durante el segundo semestre de 2025. En ese periodo, los volúmenes mensuales oscilaron entre 88 millones y 174 millones de dólares. El cambio de tendencia comenzó formalmente en enero de 2026.
El volumen mensual de negociación ascendió a 227 millones de dólares a principios de año y llegó a 895 millones de dólares en mayo. Este incremento de casi cuatro veces en cinco meses precedió al salto histórico registrado en junio. En esa fecha, el volumen mensual creció hasta los 3.400 millones de dólares, lo que representa multiplicar por 30 las métricas de julio de 2025, como se aprecia en el siguiente gráfico.

Este acontecimiento coincidió con el debut en la bolsa de valores Nasdaq de la empresa aeroespacial SpaceX el 12 de junio de 2026. La oferta pública inicial de la compañía fundada por Elon Musk recaudó 75.000 millones de dólares en los mercados bursátiles tradicionales.
El suceso estimuló de manera inmediata el volumen negociado en los mercados derivados de activos digitales. Un ejemplo de ello fue el contrato perpetuo de SpaceX, identificado bajo las siglas SPCX, que se posicionó rápidamente como el tercer activo más negociado en la plataforma de futuros de Binance.
Tal como reportó CriptoNoticias, este tipo de contratos financieros permite especular sobre el precio futuro de un activo sin una fecha de vencimiento establecida. El interés comercial minorista e institucional impulsó la liquidez en estos instrumentos digitales.
De esta forma, la diferencia fundamental entre ambos sectores radica en la infraestructura operativa de los activos.
Los fondos cotizados tradicionales actúan como vehículos de inversión pasivos y cerrados que limitan las opciones de los usuarios. En contraste, las acciones tokenizadas operan de manera nativa dentro de los protocolos de las finanzas descentralizadas. Esta característica técnica facilita la interacción directa con múltiples contratos inteligentes autónomos.
Todo parece indicar que los inversores buscan funciones adicionales más allá de la simple exposición al movimiento de los precios de las empresas.
El diseño de las acciones tokenizadas permite utilizarlas como colaterales o garantías para solicitar préstamos en plataformas automatizadas. También facilitan la participación en estrategias complejas de rendimiento y la integración directa en redes descentralizadas.
Tal dinamismo atrae firmas institucionales que buscan optimizar la eficiencia operativa y capital minorista interesado en la flexibilidad operativa continua.
En general, todo apunta a que el capital institucional no está abandonando los activos digitales, sino rotando hacia vehículos que ofrecen mayor claridad regulatoria y rendimientos estables.








