-
Para el funcionario, tokenizar algo no tiene sentido si no se puede confirmar qué hay detrás.
-
A juicio del directivo, la tokenización “definirá el próximo capítulo de las finanzas”.
La tokenización de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés), se proyecta como la infraestructura fundamental para el movimiento de valor a nivel global, siempre que se priorice una regulación rigurosa por sobre la innovación tecnológica aislada.
Así lo afirmó Juan Carlos Reyes, presidente de la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD) de El Salvador, quien defendió la necesidad de implementar una supervisión estricta sobre estos bienes digitales.
Según el funcionario, el marco jurídico salvadoreño, desarrollado inicialmente a partir de la adopción de bitcoin (BTC) en 2021, constituye el modelo idóneo para la evolución segura de los mercados financieros internacionales en donde resalten los RWA.
Reyes explicó, vía LinkedIn, que el éxito y la fiabilidad histórica de los mercados de capitales tradicionales no dependían de la tecnología empleada, sino de los marcos normativos establecidos.
«Durante décadas, las barreras de entrada mantuvieron a los actores malintencionados fuera de los mercados de capitales: licencias, requisitos de divulgación, normas de custodia, auditorías», señaló el funcionario en sus declaraciones. Esa fricción operativa era, según sus palabras, «la infraestructura de confianza que permitía a desconocidos realizar transacciones a gran escala con desconocidos».
De acuerdo con el regulador, la tokenización de activos «está a punto de hacer lo mismo con cualquier instrumento financiero en el mundo». A su juicio, estos activos «ofrecen una forma limpia, transparente y verificable de llevar activos del mundo real a la cadena», destacándolos además como una propiedad rastreable que cuenta con cumplimiento programable y liquidación instantánea.
Sin embargo, Reyes enfatizó que la experiencia en la construcción del marco normativo salvadoreño demuestra que «la parte difícil no es la tecnología. Es saber qué debería — y qué no debería — ser tokenizado».
En este sentido, dijo que la CNAD enfoca su supervisión en activos tangibles cuya existencia física pueda ser confirmada de manera fehaciente por la autoridad de control.
El funcionario afirmó que «tokenizar algo no tiene sentido si el regulador (o el mercado) no puede confirmar qué hay detrás del token» y destacó que «la protección al consumidor y evitar el doble gasto del activo subyacente son limitaciones de diseño innegociables para nosotros, no una ocurrencia tardía».
El origen de este modelo se remonta a la evolución del ecosistema local tras la legalización de bitcoin hace casi cinco años. La posterior creación de la Ley de Emisión de Activos Digitales, aprobada en enero de 2023, como reportó CriptoNoticias, dotó al país del primer marco legal diseñado específicamente para regular esta materia.
«Lo que parecía un audaz experimento de bitcoin fue en realidad la cuna de algo mucho más grande: un modelo para mostrar cómo las naciones pueden permitir que activos del mundo real se muevan de forma digital, segura y verificable», explicó el presidente de la CNAD.

Wall Street y América Latina aceleran la integración de los RWA
La postura regulatoria de Juan Carlos Reyes coincide con una fase de expansión e integración institucional de la tokenización de activos del mundo real en las principales plazas financieras.
CriptoNoticias reportó esta semana que un operador de infraestructura de Wall Street, Depository Trust & Clearing Corporation (DTCC), finalizó una serie de transacciones experimentales para emitir y transferir registros digitales de acciones, fondos cotizados (ETF) y bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados, es decir, sin movilizar físicamente los títulos originales de respaldo.
Esta iniciativa conectó las finanzas tradicionales con redes descentralizadas y contó con la colaboración de cerca de 40 firmas financieras de la banca de inversión, incluyendo a JPMorgan Chase, Goldman Sachs, Vanguard y BlackRock.
Paralelamente, el crecimiento en el volumen de liquidez de estos instrumentos tokenizados evidencia el interés del mercado institucional. El fondo tokenizado BUIDL, gestionado por BlackRock, superó los 900 millones de dólares en activos bajo gestión dentro de la red Avalanche, de acuerdo con los registros provistos por la firma de análisis RWA.xyz.
Este incremento elevó el valor total del producto a aproximadamente 2.870 millones de dólares distribuidos en diversas plataformas de contratos inteligentes, tales como Ethereum y Solana, manteniendo un rendimiento anualizado cercano al 3,40%.
Por su parte, el desarrollo de este ecosistema en América Latina resalta la democratización en el acceso a instrumentos de inversión tradicionales. Francesco, cofundador y jefe de investigación de Castle Labs, señaló a este medio que una de las ventajas primordiales de representar digitalmente estos bienes es la accesibilidad para poblaciones que enfrentan exclusión en los circuitos bancarios convencionales.
A su juicio, la digitalización permite que los usuarios minoristas de economías emergentes obtengan exposición a mercados antes inaccesibles, como el accionario estadounidense.
El avance de los RWA, cuyo valor distribuido es de 34.790 millones de dólares hasta la fecha, plantea un debate conceptual profundo respecto a la naturaleza de la confianza dentro del entorno de los activos digitales.
Es preciso recordar que la filosofía original que dio origen al protocolo de Bitcoin promueve la descentralización absoluta, la eliminación de intermediarios y la premisa de que el código informático es la máxima autoridad. No obstante, las implementaciones de El Salvador y las pruebas efectuadas por consorcios como el DTCC sugieren que el manejo seguro de bienes tradicionales requiere de una fricción regulatoria controlada por instituciones estatales.
De manera que, mientras algunos sectores consideran que la supervisión gubernamental introduce una centralización contraria a los principios nativos de la tecnología, las autoridades regulatorias sostienen que el desarrollo futuro de este segmento del ecosistema de criptomonedas dependerá de las reglas claras.
Como concluyó el propio Juan Carlos Reyes, parece resultar imperativo establecer de forma correcta las barreras de seguridad, y no solo enfocarse en la tecnología, puesto que este balance «definirá el próximo capítulo de las finanzas globales».








