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Roubini llamó "fraude" y "burbuja" a Bitcoin durante años.
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El economista argumenta su giro en que su token está respaldado por activos reales.
Nouriel Roubini, el economista que durante años descalificó el uso de Bitcoin y las criptomonedas, participó de la redacción del whitepaper de USAFi, un token digital emitido por Atlas Capital Team Inc., empresa de la que es cofundador y Economista Jefe, según un comunicado de la compañía publicado el 23 de junio.
El giro tiene historia. En 2018, Roubini sostenía que las criptomonedas eran «un fraude» y señalaba que la tecnología «blockchain» era «la más sobrepromocionada» de la historia, como lo reportó CriptoNoticias. El economista declaró ante el Senado de Estados Unidos que las criptomonedas eran «la madre de todas las burbujas».
Sus críticas, recurrentes en los años siguientes en conferencias, columnas y audiencias legislativas (2021, 2025), lo convirtieron en el escéptico de referencia del ecosistema durante casi una década.
Ahora, conforme al comunicado de Atlas, Roubini justifica su cambio de postura argumentando que el token USAFi es distinto de los activos que criticó porque está respaldado por activos reales. «Durante años argumenté que la mayoría de los activos digitales no ofrecían protección porque no tenían activos reales detrás. Lo que Atlas construyó es diferente», declaró en el texto difundido por la empresa.
USAFi es un token ERC-20 (el estándar técnico de Ethereum) colateralizado por el Atlas America Fund, un ETF (fondo de inversión que cotiza en bolsa) registrado en la SEC y custodiado en Bank of New York Mellon.
Según Atlas, el fondo combina bonos del Tesoro de EE. UU., oro, commodities alimentarios, defensa, ciberseguridad y sectores vinculados a la inteligencia artificial (IA), aunque el comunicado no detalla la ponderación de cada componente. El lanzamiento está planificado para el tercer trimestre de 2026 bajo regulación de VARA, la autoridad de activos virtuales de Dubái, sin fecha exacta ni cronograma de pasos intermedios.
De Bitcoin a la tokenización
El instrumento que Roubini ahora respalda es descendiente directo de la tecnología que durante años desestimó. La tokenización de activos reales, proceso por el cual derechos sobre un activo financiero o físico tradicional (como un fondo de inversión, un inmueble o una materia prima) se representan mediante un token en una red de criptoactivos, no existiría sin los principios que Bitcoin estableció primero: registros descentralizados, transferencia sin intermediarios en cualquier instante y verificación sin necesidad de un tercero de confianza. Son fenómenos distintos, pero la tokenización es una extensión aplicada de esa arquitectura original.
Ese mercado, que Bitcoin contribuyó a hacer posible, creció hasta los USD 32.000 millones en activos bajo gestión al 23 de junio de 2026, frente a los USD 22.000 millones registrados en enero de este año (un aumento del 45,5%) y los USD 6.000 millones de enero de 2025 (+433% en 18 meses).

El caso Roubini no es el primero. En 2017, Larry Fink, CEO de BlackRock, calificó a Bitcoin como «un índice de lavado de dinero». Tres años después declaró que lo consideraba «algo real» con potencial para convertirse en un mercado global, y en 2024 su firma lanzó el IBIT, el ETF de Bitcoin al contado más grande del mundo y a mediados de junio de 2026 un nuevo instrumento basado en Bitcoin, llamado BITA.
En ese contexto, el caso Roubini no es una rareza: es la versión más llamativa de un patrón que el sector repite, en el que quienes más tiempo resistieron la tecnología terminan participando desde adentro, aunque sin que eso resuelva las contradicciones que los separaron de ella.









