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Aunque llegó a bajar, la disparidad cambiaria volvió a incrementar notablemente.
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La liquidez monetaria en Venezuela se ha disparado en un 160% en cuestión de 7 meses.
La cotización de la stablecoin USDT en Venezuela superó la barrera de los 900 bolívares. Siendo el activo digital con mayor peso en el país, usado como referencia del precio del dólar fuera del fijado por el Banco Central de Venezuela (BCV), su constante subida refleja la depreciación del bolívar.
En plataformas de comercio P2P como Binance, el activo se sitúa sobre los 910 bolívares, lo que amplía la distancia frente a la tasa oficial publicada por el Banco Central de Venezuela (BCV), fijada en 773,31 bolívares, y eleva la brecha cambiaria al 19,7%.
Este incremento en el precio de USDT coincide de forma directa con la expansión del dinero en circulación en el sistema financiero nacional.
De acuerdo con las estadísticas oficiales presentadas por el BCV, la liquidez monetaria en Venezuela registró un crecimiento del 159,94% en un periodo de siete meses, pasando de 939.000 millones de bolívares el 2 de enero, a más de 2,43 billones de bolívares para el 7 de agosto del año 2026.
La masiva emisión monetaria es un elemento crucial en el aumento en el precio de USDT debido a que los ciudadanos buscan salir de los bolívares para refugiarse en activos más duros.
Ante la ausencia de dólares en efectivo en la banca tradicional desde hace más de un año, la stablecoin de Tether Limited ha sustituido ampliamente ese papel, lo que ha elevado su valor en el mercado venezolano en un 63% en lo que va de año, pasando de 560 bolívares el 1 de enero a 915 bolívares el 19 de agosto.
«Es el resultado de desequilibrios en la política monetaria»
Esta dinámica de aumentos y emisiones monetarias son, esencialmente, el resultado de políticas económicas equivocadas.
Así lo sugiere el economista y profesor del IESA, Aarón Olmos, quien explica a CriptoNoticias que la brecha cambiaria es el resultado directo de desequilibrios en la política monetaria venezolana.
“El diferencial evidentemente es un costo. Diría que es el costo de la ineficiencia de la política cambiaria conectada con la monetaria”, dice Olmos. “Básicamente, esa liquidez que va creciendo todas las semanas, lejos de apagar el fuego, lo que termina haciendo es ayudar a la llama”, añade.
Para el especialista, “esto es un círculo vicioso que no se cierra nunca”. “Tenemos cada vez más bolívares y muchas personas tratan de transformarlos en otra cosa”, señala.

A esto se suma la política de intervención cambiaria que adelanta el BCV en un intento de cerrar la brecha. La misma se basa en una suerte de depreciación sistemática del bolívar frente al dólar para que este último alcance una cotización similar a la de la tasa no oficial.
Esto lo hacen mediante la colocación de divisas virtuales en la banca para su venta, cuya cotización final —que ha subido un 130% en lo que va de año— se desprende de negociaciones o subastas.
Hasta la fecha, el BCV ha colocado hasta 9.000 millones de dólares en la banca comercial que, viendo el comportamiento del mercado paralelo, han sido insuficientes para saciar la sed de divisas entre los venezolanos.
¿Se podrá cerrar la brecha cambiaria para finales de este año?
El cierre de la brecha entre el dólar oficial y el mercado paralelo responde a una dinámica de doble vía. Si bien el BCV mantuvo un incremento progresivo en la cotización oficial desde enero, esta medida por sí sola no habría sido suficiente si la tasa del USDT hubiese continuado su tendencia al alza. En ese escenario, el diferencial se habría mantenido en rangos similares.
La reducción de la brecha —que pasó de ser de un 200% a inicios de año hasta ubicarse por debajo del 20% actualmente— ocurrió porque, tras alcanzar el techo de los 900 bolívares en enero, la cotización de USDT experimentó un retroceso y una posterior estabilización, regresando a ese nivel apenas recientemente.
Fue la combinación del ajuste al alza del tipo de cambio oficial con el enfriamiento temporal en la cotización del USDT lo que permitió un alineamiento paulatino entre ambas tasas.
Sobre este punto, el economista Agustín Berríos declaró al medio local Globovisión que la reducción de la brecha cambiaria en lo que va de año es demostración de lo que él llama una “mejoría” en la situación económica venezolana.
Para el especialista, se trata de un “gran logro” al ser la brecha cambiaria “uno de los grandes problemas de la economía venezolana”.
El mercado paralelo es un marcador de los precios. Se fijan los precios tomando como referencia el mercado paralelo, y la gente recibe su salario calculado a tasa oficial. Esa brecha es en contra del consumidor, y es un es un problema severo en la economía. Lo que muchos pensamos que esa brecha debe desaparecer por completo antes que termine el año.
Agustín Berríos, economista.

Una posibilidad distante
Pero, dadas las condiciones actuales en la dinámica económica del país, esa desaparición deseada por Berríos se ve difícil de concretar.
Tal como señaló Olmos, si la estrategia es depreciar el bolívar para hacer que el dólar se parezca al tipo de cambio no oficial, «el fin de la brecha nunca va a llegar”. Y es debido a que el mercado reacciona más rápido, lo que “sigue ensanchando” el diferencial cambiario.
Además, la emisión monetaria establece un punto trascendental y de presión sobre el tipo de cambio. Sucede que una liquidez que acumula una subida superior al 160% en lo que va de año es el caldo de cultivo apropiado para la proliferación de fenómenos inflacionarios.
Así, restringir la emisión monetaria se presenta como un desafío complejo en el contexto actual. Olmos expuso:
Es difícil porque al final de cuentas es como querer apagar un incendio atizándolo con más aire. Tendrías que restringir el aire o colocar ese incendio en un entorno en el cual un elemento neutralice al otro, y lograr eso en la dinámica actual de emergencia es complicado. Veo difícil cerrar esa brecha de aquí a lo que queda del año 2026, porque el Ejecutivo va a tener que seguir insuflando más bolívares al mercado a través del gasto público, y por esa vía quien tiene bolívares busca deshacerse de ellos.
Aarón Olmos, economista venezolano.
El auge de USDT en el escenario económico venezolano no hace más que reflejar la búsqueda de certidumbre en un entorno de alta variabilidad monetaria. Está más que claro que este activo ya se integró en el día a día de los comercios y consumidores de Venezuela.
Por eso, de mantenerse la constante emisión de liquidez en bolívares y la demanda de activos refugio, es plausible que la cotización de USDT en Venezuela y la consecuente brecha cambiaria no lleguen a un verdadero fin.
En cambio, continuarán actuando como un marcador determinante en el mercado informal, condicionando la fijación de precios y la preservación del poder adquisitivo de los agentes económicos del país.










