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Según Turtlecute, Dashjr usó privilegios administrativos para impulsar sus propias ideas en Bitcoin.
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"No se trata de un genio incomprendido", sostiene Turtlecute sobre Dashjr.
Tras la reciente destitución de Luke Dashjr como editor de Propuestas de Mejora de Bitcoin (BIP), diversas voces del ecosistema han comenzado a analizar el impacto de su salida.
Entre ellas destaca la del educador e investigador conocido como Turtlecute, quien aseguró que la remoción del desarrollador llegó una década tarde, tras años de imponer sus decisiones por encima del consenso general.
El despido de Dashjr se concretó luego de que Mark Erhardt, alias «Murch», presentara una moción formal el pasado 9 de agosto de 2026. La petición se fundamentó en irregularidades procedimentales y en el respaldo activo de Dashjr a la polémica bifurcación BIP-110.
Tal como reportó CriptoNoticias,dicha propuesta fracasó tras dividir la red en el bloque 961.632 y lograr minar apenas cuatro bloques, evidenciando una nula adopción por parte del poder de cómputo mayoritario.
En respuesta a este desenlace, Turtlecute, especialista en marketing de productos de Braiins y participante del podcast Il Priorato del Bitcoin, publicó un duro análisis en la red social X este 11 de agosto.
Según el investigador, Dashjr «nunca ha tenido el poder de decidir lo que hace Bitcoin; solo ha tenido llaves». Turtlecute sostiene que cada vez que al desarrollador se le otorgó un privilegio de acceso administrativo, «lo usó para impulsar algo que no podía ganar con argumentos».
El analista enumeró una serie de incidentes históricos para respaldar su postura. Mencionó que, al mantener el paquete de Bitcoin para Gentoo, Dashjr habilitó por defecto una lista negra de direcciones, lo que causó que los usuarios se enteraran «cuando sus transacciones dejaron de propagarse».
Asimismo, señaló que bloqueó temporalmente el despliegue de Taproot al preferir un método distinto, y que infiltró código de su proyecto personal, Bitcoin Knots, en la plataforma de traducción de Bitcoin Core, provocando que los voluntarios se encontraran «trabajando para una bifurcación a la que nunca se apuntaron».
Sobre el reciente fracaso del BIP-110, Turtlecute fue categórico respecto a los peligros a los que se expuso a los tenedores del activo digital. Relató que Dashjr aseguró que la propuesta tenía consenso y que conllevaba «cero riesgo», para luego lanzar una bifurcación que se envió «sin protección de repetición». Esto significaba que «un usuario que vendiera monedas de la bifurcación podría ver esa misma transacción firmada repetida contra sus BTC reales», obligando a otros desarrolladores a dedicar su semana a advertir a los usuarios regulares que no movieran su dinero.
Durante la última década, según Turtlecute, parte del ecosistema justificó estas acciones bajo la premisa de que la perspectiva de Dashjr era valiosa o que simplemente era «socialmente torpe y confunde su propia certeza con los hechos». Sin embargo, Turtlecute rechaza estas excusas, argumentando que Dashjr ha sido «una carga constante para la atención de quienes intentaban lanzar desarrollos».
Si bien el investigador reconoce que los editores de BIP revocaron el acceso del desarrollador utilizando un procedimiento de emergencia «que no existía hasta que lo necesitaron» —un punto que considera que el proyecto debe solucionar a futuro—, concluye que la decisión de removerlo fue innegablemente correcta.
No se trata de un genio incomprendido, concluye Turtlecute, sino de «un hombre que quemó el trabajo de otras personas cada vez que tuvo la llave para quemarlo». Su perspectiva a futuro sobre la gestión del código es clara y directa: «Nunca tuvo los argumentos. Solo tuvo el acceso. Ahora tampoco tiene eso. Hasta nunca».









