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Los mensajes se enviaron al único lugar donde saben que el receptor puede verlos: la propia red.
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“El BTC que robaste es una habitación cerrada con números pintados en las paredes”, dijo un usuario.
Las víctimas del reciente ciberataque a los usuarios de la wallet de bitcoin (BTC) Coldcard utilizaron el campo OP_RETURN de la red Bitcoin para comunicarse directamente con el ciberdelincuente.
A través de este registro permanente en la cadena, los afectados han transmitido ofertas de negociación, solicitudes desesperadas y duras advertencias sobre las consecuencias de intentar blanquear los BTC robados.
Dado que la arquitectura del libro contable de Bitcoin es pública y transparente, los remitentes identificaron las direcciones bajo control del atacante como el único canal certero para garantizar la entrega de sus palabras. No fue a través de redes sociales, mucho menos mediante foros. Fue en el único lugar donde saben que el hacker puede ver realmente los mensajes: la red.
Al explorar Mempool.space, más precisamente en la dirección bc1qq85v2c926eg6pgxhwp6q7lf6cnsz80qs3fcu9r —identificada por Galaxy Research como una de las siete en donde permanecen los BTC robados—, se hallan mensajes desgarradores que, incluso, llaman a la alerta ante la afectación a la salud mental de las víctimas.

Uno de los mensajes más destacados resalta en una transacción realizada este jueves 6 de agosto por el orden de 5.590 sats. En él, se denota un sentimiento filosófico y ampliamente crítico que pone en duda los objetivos reales del hacker, al saberse vigilado por toda la comunidad.
«La riqueza real puede mostrarse, invertirse, heredarse, explicarse, disfrutarse y convertirse en el tiempo. La tuya debe filtrarse con precaución hasta que cada placer lleve consigo cálculo y toda comodidad deje un regusto de riesgo», señala el mensaje.
Este afectado fue enfático al señalarle al ladrón que una fortuna, como la robada por él y que asciende a los 2.000 bitcoin, «no puede sobrevivir» si no puede estar a la luz del día. A su juicio, el hacker está encerrado en una «habitación con llave con números pintados en las paredes». Para él, está claro que el delincuente no podrá tener la libertad de usar los fondos robados tal como lo quisiera.
Puedes mover esos números, dividirlos, ocultarlos, observarlos y decirte a ti mismo que esto es poder, pero el poder no requiere que su dueño ensaye explicaciones, racione la confianza y mida cada conexión humana por el daño que podría causar. Cuanto mayor es el valor, más pequeño se vuelve tu mundo permitido a tu alrededor. Ese es el intercambio que hiciste. Cambiaste la libertad por la custodia. (…) Te convertirás en un cuidador de algo que no puedes poseer abiertamente, protegiéndolo hasta que la edad elimine los usos que pensabas que te daría. El robo no fue el principio de tu libertad. Fue la última decisión libre que tomaste.
Mensaje en la red Bitcoin al hacker de Coldcard.
Los afectados se burlan del hacker de Coldcard
Otro de los mensajes, identificado en una transacción por el orden de 8.070 sats realizada también este jueves, fue más duro.
“Puedes cambiar direcciones, fragmentar saldos, cruzar jurisdicciones, intercambiar activos, inventar capas y esperar años, pero ninguna de esas acciones altera el primer hecho ni destruye el camino ya escrito. Simplemente aportan material. Cada movimiento se convierte en otra marca temporal, otra relación, otro punto en el que registros separados pueden llegar a tocarse», señaló la misiva.
En este mensaje, la víctima prácticamente se burló de lo que hizo el hacker, pues todos sus movimientos están seguidos por la comunidad, firmas de análisis forenses y fuerzas del orden que ya saben que hubo una persona que se atrevió a robar miles de BTC que estaban bajo autocustodia. Tal como ha ocurrido en casos de hackeos anteriores.
Tú debes mantenerte en la razón siempre, en cada transferencia, cada conversión, cada persona, cada máquina y cada año que te queda (…) Quizá nadie te identifique, pero esa posibilidad no cambia nada esencial, porque la vida que elegiste no contiene ningún momento en el que la seguridad pueda establecerse como un hecho. (…) No robaste el dinero y desapareciste más allá del evento. Te pusiste dentro de pruebas que aún no conocen tu nombre, y luego diste tiempo para el resto de tu vida para descubrirlo.
Mensaje en la red Bitcoin contra el hacker de Coldcard.
Siguiendo el listado de mensajes contra el hacker, se halla el de la transacción de 2.260 sats realizada miércoles 5 de agosto. Estas palabras fueron más directas, precisas y punzocortantes, evidenciando la confianza de los afectados al reconocer que el hacker, por más que quiera, está entre la espada y la pared.
«Los bitcoin que robaste no son un tesoro. Son una habitación en la que ahora debes vivir, sin ventanas, sin aire, llena de espejos que solo muestran el instante en que te volviste más barato que tu propio talento», señaló esta víctima en su mensaje. «Cada moneda es un segundo preservado de esa rendición, cada dirección otra vitrina alrededor del espécimen de tu codicia, cada transferencia una aguja que te clava más firmemente en la tabla», añadió.
«Puedes moverlo hasta que te duelan los dedos, romperlo, enviarlo a través de diez mil venas electrónicas, pero el movimiento no es escapatoria. Una mancha no se limpia porque se extiende», recalcó.

La sombra de la muerte acompaña al ladrón de Coldcard
Los mensajes de muerte y amenazas contra el ladrón también se hicieron presentes en la red Bitcoin, en una clara muestra de desespero y arrebato ante una situación que descolocó a la industria de Bitcoin.
Una persona que envió 448 sats al ladrón mediante la transacción del pasado 4 de agosto, dijo textualmente:
Ahora sé quién eres. E iré allí y te clavaré un cuchillo en los ojos en directo para que todo el mundo lo vea. No vas a sufrir solo un minuto. Te haré parapléjico, te dejaré sufrir durante semanas y morir de hambre mientras celebramos. Tú mismo te has hecho esta cama.
Mensaje en la red Bitcoin contra el hacker de Coldcard.
En otra transacción, realizada el 5 de agosto presumiblemente por el mismo emisor, añadió:
«Mi último mensaje para ti: mañana —este 6 de agosto— será tu último día en esta tierra. Te lo mereces por lo que hiciste. Nos vemos pronto. Querrás que te mate y termine con tus miserias y no lo haré».

Más allá de los mensajes amenazantes, otros fueron demostración clara de desespero y frustración.
Es el caso de la transacción por el orden de 1.150 sats realizada el pasado 3 de agosto, cuyo mensaje es una auténtica alarma para la sociedad. Esta persona amenaza con atentar contra su propia vida si el hacker no le devuelve sus fondos.
«Me suicidaré esta noche si no me devuelves lo que llevo 12 años trabajando, mis 6,4 BTC. Adiós mundo», dijo, sin más.
Otros, en súplica, solicitan al ladrón que devuelva, al menos, algo de lo robado. Se evidenció en la transacción también del 3 de agosto realizada por 770 sats. El mensaje fue puntual: «me has robado, por favor devuélveme algo».
En sintonía, en la transacción del 31 de julio por 511 sats, la solicitud al ladrón fue más precisa: «devuélveme el 80% de mis 5 BTC».
Hay quienes quieren ayudar al hacker a lavar los bitcoin robados
No todos los mensajes enviados al ladrón de Coldcard fueron de amenazas y súplicas.
Otros demostraron intención de ayudar al hacker a lavar los fondos. En distintas transacciones, una persona ofreció al hacker una oferta: convertir los BTC robados a monero (XMR), una de las criptomonedas más privadas y de difícil trazabilidad del ecosistema.
Es el caso de la transacción del 3 de agosto realizada por 1.199 sats. En ella, ofrecieron la conversión de los fondos XMR por el 7% y sin tiempos de espera.
Es más, facilitaron un usuario de Telegram para que el hacker se comunicara directamente en caso de aceptar la oferta.
Otros fueron más arriesgados y ofrecieron blanquear los BTC robados mediante operaciones en plataformas centralizadas. Incluso, se muestran dispuestos a atravesar el protocolo de identificación conoce-tu-cliente (KYC, en inglés) y realizar el intercambio.
Eso sí, quedándose con el 10% de todo lo blanqueado. También facilitaron un usuario de Telegram para que el hacker se ponga en contacto.

La comunidad se expresa libre y directamente contra el ladrón
Los mensajes enviados mediante OP_RETURN al ladrón de Coldcard evidencian que la comunidad de usuarios e inversores tienen un alto nivel de conciencia de lo que Bitcoin es capaz de hacer.
No se limitan a solo expresarse en redes sociales o interponer denuncias ante las autoridades. Van más allá: se dirigen directamente contra el agresor, aun sin saber quién es o de dónde es.
Esto pone de manifiesto que la comunidad está siguiendo continuamente todo lo que se haga con las monedas sustraídas. Se trata, esencialmente, de una movida unísona que revela cómo el error de hackear una herramienta bitcoiner puede convertirse en un aluvión de mensajes que, en el peor de los casos, pueden entenderse como una auténtica sentencia de muerte.









