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Vita Wallet, Belo, Lemon y otras fintechs ofrecen servicios de cuentas globales en euros.
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El objetivo es eliminar los costos de intermediación y los tiempos de espera.
La entrada en vigencia provisional del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) está reconfigurando el flujo comercial bilateral, abriendo las puertas del mercado europeo para las exportaciones de servicios y productos de la región.
Ante este nuevo escenario, que abarca cerca del 20% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, las empresas locales demandan herramientas financieras para recibir cobros directamente en euros, integrando estas operaciones con la tecnología de bitcoin (BTC), las stablecoins y otras criptomonedas.
El dinamismo comercial ha impulsado a diversas plataformas de origen latinoamericano a desplegar rieles de pago que permitan a comercios de países como Chile, Colombia, México y Argentina operar con credenciales bancarias locales de la Eurozona. El objetivo es eliminar los costos de intermediación, los tiempos de espera y la burocracia que ha caracterizado a la banca corresponsal tradicional.
Justo allí, la infraestructura de las fintechs de criptomonedas ha avanzado en servicios para recibir fondos mediante la conversión directa a activos digitales, lo que mitiga la devaluación local y agiliza la tesorería de los exportadores.
Una de las firmas de origen regional que ha avanzado en este terreno es la plataforma chilena Vita Wallet, la cual implementó un producto diseñado para la recepción de pagos en la moneda europea.
Según un reporte de FinteChile, la herramienta proporciona a los comercios de la región datos bancarios locales dentro del sistema de la Eurozona, lo que permite realizar cobros a clientes en Europa de forma digital. Los fondos recibidos pueden ser gestionados de forma interna, bien convirtiéndolos en criptomonedas o en la moneda local de cada país.
En términos operativos, la plataforma aplica una estructura de costos que varía entre el 0,4% y el 4% integrado en la cotización cambiaria, con topes mensuales estándar que van desde los 5.000 dólares para personas hasta los 40.000 dólares para cuentas corporativas.
Otras alternativas en América Latina también buscan capitalizar este corredor comercial. La aplicación de origen colombiano Littio ofrece cuentas globales con un número IBAN propio que permite canalizar recursos desde la Eurozona y resguardar el capital mediante stablecoins.
La plataforma maneja una tarifa fija de 2,99 euros por transferencia para montos menores a 4.999 euros, mientras que para transacciones que igualen o superen los 5.000 euros en un lapso de 24 horas se aplica una comisión del 0,6% sobre el valor total.
En cuanto a restricciones operativas, el monto mínimo por movimiento es de 10 euros y, bajo sus políticas actuales de seguridad, el canal europeo está habilitado principalmente para recibir flujos provenientes de cuentas bancarias propias del usuario, restringiendo de momento los depósitos directos de terceros.
Asimismo, la plataforma de origen argentino Lemon expandió sus opciones de transferencias internacionales para procesar capitales provenientes de cuentas europeas, facilitando el intercambio de los fondos por monedas digitales. La solución aplica una comisión del 1,5% sobre el total de la transacción y automatiza la conversión directamente a la moneda estable USDC a partir de un depósito mínimo de 5 euros.
Para usuarios minoristas, la herramienta permite operar con flexibilidad hasta un límite de 4.000 dólares mensuales procedentes de terceros sin requerir documentación adicional de origen de fondos.
Además de estas soluciones, otras fintech de origen latinoamericano también han avanzado en cobros desde Europa. La plataforma chilena Global66 ofrece cuentas globales con número internacional de cuenta bancaria (IBAN) europeo que permiten recibir transferencias de la Zona Única de Pagos en Euros (SEPA) como locales.
Esta firma estructura su oferta con 0% de comisión directa por recepción, trasladando el costo operativo a un spread cambiario promedio cercano al 1,02% respecto a la tasa media del mercado, con un límite transaccional de hasta 500.000 dólares bajo supervisión de cumplimiento para montos mayores.
De igual forma, la argentina Belo habilita la recepción directa de transferencias en euros a través de la red SEPA, con opciones para convertir los fondos a stablecoins o moneda local.
Orientada principalmente al segmento de profesionales independientes y empresas, esta pasarela cobra una tasa del 0,5% por recepción (con un cobro mínimo de 1 euro) y un costo de configuración anual de 3 dólares, limitando el ingreso de capitales estrictamente a cuentas propias del usuario o provenientes de personas jurídicas.
Otra alternativa es Fiwind, también de Argentina, que proporciona cuentas internacionales en dólares con capacidad para recibir pagos del exterior y gestionarlos mediante criptoactivos.
A diferencia de los canales directos en euros, esta plataforma canaliza los recursos internacionales hacia una cuenta corriente estadounidense cobrando una comisión del 0,5% en dólares, sirviendo como puente alternativo para los clientes europeos que operen mediante transferencias internacionales hacia el sistema norteamericano.

Reducción de costos e intermediación entre UE y Latinoamérica
En general, el acuerdo comercial de libre comercio entre la UE y el Mercosur, firmado en enero de 2026 y entrado en vigencia el 1 de mayo pasado, beneficia a las plataformas de activos digitales de Latinoamérica al abrir un corredor comercial que reduce los costos de intermediación y elimina la burocracia bancaria tradicional para las empresas exportadoras de la región.
Mediante la implementación de infraestructuras digitales transfronterizas que proveen credenciales de cobro locales en la Eurozona, las fintechs de criptomonedas ofrecen a los comercios regionales la recepción de pagos en euros y su conversión automatizada. En la práctica, dicho flujo comercial incrementa la liquidez y la adopción de la tecnología de Bitcoin en el sector corporativo transfronterizo.
A pesar de los beneficios logísticos que ofrece la apertura comercial derivada del acuerdo, el despliegue de estas herramientas de activos digitales enfrenta un panorama regulatorio complejo a ambos lados del Atlántico.
La plena aplicación del Reglamento sobre el Mercado de Criptoactivos (MiCA) en la Unión Europea —a entrar en vigencia el 1 de junio, como ha informado CriptoNoticias—, impone una estricta supervisión sobre las reservas de liquidez, licencias de operación y controles de cumplimiento normativo para los proveedores de servicios que interactúan con representaciones digitales de valor.
La sostenibilidad de este puente comercial dependerá de la capacidad de las firmas tecnológicas de la región para navegar el entorno de cumplimiento normativo en el exterior.
A medida que el acuerdo de libre comercio incremente el volumen de transacciones, la combinación entre la seguridad del protocolo de Bitcoin y la eficiencia de los rieles digitales fronterizos podría perfilarse como un pilar fundamental para el crecimiento de los exportadores latinoamericanos en el mercado común europeo.








