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El BIS describe a las stablecoins como un refugio de valor.
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Los controles gubernamentales al flujo de capitales pierden fuerza frente a las stablecoins.
El Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés) publicó un estudio el 21 de julio de 2026 que analiza el impacto de las stablecoins en las economías emergentes y alerta sobre los riesgos que algunas de ellas representan.
Un informe —elaborado por los economistas Boris Hofmann, Aaron Mehrotra y Jan Paulick con datos de más de 130 economías— compara la fuga de capitales tradicional con el uso de estas criptomonedas, argumentando que estos activos circulan parcialmente «fuera del perímetro regulatorio».
El principal peligro señalado por la institución radica en las dificultades para ejercer la autoridad financiera nacional. El organismo enfatiza que «la falta de fricción en los flujos digitales genera tensiones duraderas para el control de la política monetaria en los países en desarrollo».
Al circular al margen del perímetro bancario, este flujo permite mover fondos sin los límites de los controles cambiarios estatales, lo que reduce la capacidad de respuesta de las autoridades de «para estabilizar las economías locales en momentos de crisis», según el BIS.
A diferencia del dinero guardado en cuentas bancarias comunes, la migración hacia las stablecoins genera —según la visión del BIS— el riesgo de un desplazamiento permanente de la moneda local.
El estudio advierte que «la dolarización impulsada por este tipo de criptomonedas presenta una alta persistencia temporal». Cuando los ciudadanos adoptan estas herramientas para protegerse durante un período de inestabilidad, la tenencia del activo digital «se consolida y resulta muy difícil de revertir en la economía local».
¿Por qué surge la adopción de stablecoins?
Esta adopción de las stablecoins responde al intento de familias y empresas por proteger sus ahorros frente a la inflación y la pérdida de valor de las monedas locales. Como alternativa para resguardar el patrimonio en mercados volátiles, los autores del informe destacan que «las stablecoins ofrecen un acceso fácil a la liquidez en dólares estadounidenses».
El fenómeno cobra fuerza en contextos de devaluación e inestabilidad financiera. Según el documento, «la dolarización de depósitos y los flujos recientes de stablecoins están asociados a impulsores macrofinancieros similares, incluyendo la magnitud del traspaso del tipo de cambio y las crisis soberanas o bancarias».
En términos prácticos, el traspaso del tipo de cambio describe cómo la devaluación de una moneda fíat se traslada a los precios de bienes y servicios, generando inflación. Ante estos episodios o turbulencias financieras, la pérdida de confianza empuja a familias y empresas a resguardar su liquidez en divisas.
Las devaluaciones aceleran el refugio en dólares
Mientras las autoridades alertan y buscan formas de controlar los flujos de las divisas, el mercado global de stablecoins no se detiene: en el último año, su capitalización subió un 18,39%, pasando de 261.000 a 309.000 millones de dólares. Este impulso ha sido favorecido por marcos normativos como la Ley Genius en Estados Unidos.

Para los ciudadanos que viven en países con economías emergentes la brecha fiscalizadora que menciona el BIS anticiparía que las stablecoins mantendrán su atractivo como refugio de valor, mientras los organismos internacionales aceleran el debate para someter estos activos digitales a nuevos marcos de supervisión financiera.








