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Allí, hay una comunidad que en lugar de esperar, se pone a construir.
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El dólar digital que mueven sin permiso cuesta un 40% más que el billete físico que no pueden sacar.
El peso cubano sufrió una devaluación drástica tras las reformas económicas aplicadas por el gobierno a partir de 2021. Durante décadas, la tasa oficial se mantuvo en 25 pesos por dólar, pero la inflación posterior llevó el tipo de cambio informal a superar los 600 pesos por moneda estadounidense.
En aquel momento el salario rondaba los 20 dólares al mes. Hoy la moneda de 25 pesos no sirve ni para empezar», explicó Forte11, cofundador del proyecto educativo Cuba Bitcoin, durante su conversación con Iván Gómez en el podcast Separando el Dinero y el Estado de CriptoNoticias.
Entre un proceso inflacionario que pulverizó los ahorros, un embargo comercial de más de seis décadas y apagones eléctricos de 20 horas continuas, la supervivencia cotidiana en la isla se transformó en un ejercicio constante de ingeniería financiera.
Sin embargo, frente al aislamiento internacional y la falta de liquidez, la población no esperó respuestas oficiales. Construyeron sus propias herramientas desde abajo: la SNET, el «paquete de la semana», un bot en Telegram y hasta vales impresos en papel con códigos QR durante los apagones.
Bitcoin es la primera propiedad privada absoluta que ningún gobierno te puede decomisar.
Forte11.
Pero para entender el salto al dinero digital en un país sin bancos internacionales, hay que mirar primero la forma en que los cubanos aprendieron a conectar sus casas sin tener acceso a internet.
Mucho antes de que el gobierno cubano comercializara el acceso a internet en parques públicos hacia el año 2015, la población ya había inventado sus propios métodos para hacer circular la información. Entre esas soluciones destacó la SNET (Street Network), una red comunitaria e independiente construida de forma empírica por los propios ciudadanos.
Mientras la SNET conectaba a los vecinos dentro de La Habana, la información que llegaba desde el exterior circulaba por otra vía igual de ingeniosa, el «paquete de la semana». Se trataba de un circuito informal donde repartidores viajaban en autobús por toda la isla cargando discos duros repletos de series, noticias y películas descargadas previamente de internet por personas con acceso en instituciones estatales.
Esta gigantesca intranet casera funcionaba mediante cables de red cruzados entre balcones y antenas Wi-Fi artesanales instaladas en los techos de La Habana.
Allí no había transferencias de dinero, sino servidores locales para compartir videojuegos y contenidos audiovisuales. Sin embargo, la experiencia dejó una lección en la población al demostrar que la infraestructura no necesita permiso estatal para funcionar.
Cuando las autoridades identificaron a los administradores principales, la SNET fue desmantelada, pero el principio de organización comunitaria ya estaba instalado.
La doble tenaza: entre las sanciones del embargo y el cierre de exchanges
Durante la entrevista, Gómez abordó las barreras financieras que separan a la isla del resto del mundo. La aplicación del embargo estadounidense impide que los ciudadanos accedan a instrumentos básicos como tarjetas Visa, Mastercard o cuentas de PayPal. Pero el problema se profundizó con las plataformas de activos digitales.
A partir del año 2022, la mayoría de los intercambios centralizados comenzaron a retirar el acceso a los usuarios con residencia o nacionalidad cubana.
O perdías privacidad en grupos donde tenías que confiar a ciegas, o directamente entregabas todos tus datos para que luego te congelaran los fondos.
Forte11.

¿Y cómo resolvieron la falta de plataformas oficiales? La respuesta no vino de un gran mercado corporativo, sino de una herramienta en Telegram. Era un bot de código abierto para intercambios entre personas mediante la red Lightning, con el que los usuarios encontraron la forma de mover valor sin pasar por intermediarios ni entregar documentos de identidad.
De esa experiencia de aprendizaje compartido nació, a finales de 2022, la comunidad educativa Cuba Bitcoin.
Dólares en la pantalla versus efectivo en la calle
Del diálogo surgió una comparación inevitable con otros países de la región: la migración masiva hacia las monedas estables vinculadas al dólar, como USDT. Forte11 no esquivó la realidad del mercado informal cubano.
Las stablecoins son las estrellas de rock del ecosistema en la isla porque la gente busca protegerse de la inflación del peso.
Forte11.
Pese a esta limitación, la necesidad económica terminó imponiendo sus propias cifras. En el mercado informal de La Habana, el «dólar cripto» cotiza con una prima de entre 30% y 45% por encima del billete físico en efectivo.
La explicación es práctica. Aunque las stablecoins sí corren riesgo de incautación digital, ya que los emisores pueden congelar los fondos o las autoridades pueden decomisar el teléfono, la ventaja principal es que evitan el riesgo físico de llevar billetes en efectivo que pueden ser confiscados en los controles aduaneros.
Sin embargo, toda esta estrategia digital colapsó ante un obstáculo puramente físico, los apagones de hasta 20 horas continuas que impiden encender cualquier dispositivo para realizar una transacción.
Transacciones sin luz: el protocolo que imprime dinero en efectivo en códigos QR
El mayor reto operativo en la isla no es el código informático, sino los cortes de energía eléctrica que paralizan las redes de comunicación durante 20 horas al día.
¿Cómo se transfiere valor digital cuando no hay señal telefónica ni electricidad para encender un enrutador? La comunidad comenzó a implementar soluciones basadas en Cashu, un protocolo de eCash que permite gestionar saldos representados en satoshis.
El sistema opera mediante la emisión de vales digitales codificados. Un usuario puede generar una nota de valor e imprimir el código QR correspondiente sobre un trozo de papel físico.
Ese billete de papel circula de mano en mano para comprar alimentos o pagar servicios en medio de un apagón generalizado.
El comerciante recibe el papel y solo requiere escanear el código una vez que la red eléctrica o la señal móvil vuelven a estar operativas para liquidar el saldo. Es la transformación de un activo distribuido en efectivo comunitario de bajo costo.

La respuesta oficial y la estrategia de la organización descentralizada
El gobierno cubano aprobó resoluciones para regular la actividad con activos digitales, pero condicionando su uso a plataformas bajo custodia estatal. Ante esta presión regulatoria, la estrategia de la comunidad se enfocó en evitar las estructuras tradicionales de mando.
Cuba Bitcoin no tiene un líder central. Somos varios educadores distribuidos.
Forte11.
Esta organización horizontal busca eliminar los puntos clave de falla o la presencia de directivas expuestas a medidas administrativas. El conocimiento sobre custodia individual, manejo de nodos y privacidad se transmite en talleres de persona a persona.
De la red casera al efectivo de papel con código QR, la historia de la isla demuestra que la tecnología financiera no siempre nace en sofisticados centros de innovación bancaria, sino en los márgenes de la necesidad.
La experiencia narrada expone cómo una sociedad privada de servicios bancarios básicos es capaz de reescribir las reglas del dinero. Si un protocolo distribuido logra operar mediante vales impresos en medio de apagones masivos y bajo un estricto control estatal, el caso cubano deja de ser una curiosidad local para convertirse en la prueba definitiva de la resistencia del dinero digital.








