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Aseguran que las instituciones temen perder cuota de mercado y retención de usuarios.
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La confianza y la escalabilidad dependen de definir las competencias de los reguladores, señalan.
La adopción de bitcoin (BTC) y criptomonedas en Latinoamérica ya alcanzó un punto de inflexión decisivo en su evolución histórica. Lo que hace apenas unos años comenzó como una fase de exploración táctica y pruebas piloto por parte de bancos y entidades fintech, se transformó hoy en un pilar estratégico e indispensable.
Efectivamente, la integración de tecnologías basadas en redes distribuidas dentro del ecosistema financiero regional ya no responde a un mero interés especulativo ni a iniciativas aisladas de innovación, sino a la necesidad de modernizar la infraestructura financiera de la región para responder a las exigencias de un mercado altamente competitivo.
En la actualidad, la oferta de servicios vinculados a criptoactivos pasó de ser un valor agregado opcional para un nicho reducido a un estándar operativo fundamental.
Las instituciones financieras tradicionales, las empresas de procesamiento de pagos y las plataformas tecnológicas de la región ya parecen comprender con claridad que postergar la incorporación de estas tecnologías financieras representa un riesgo directo para su cuota de mercado y su retención de usuarios.
En este nuevo panorama, las stablecoins y la infraestructura de pagos de última generación han emergido como los motores principales de esta transformación institucional. Ello, tomando en cuenta que el 70% de los habitantes de la región quisiera recibir pagos en stablecoins.
En lugar de utilizar estos activos únicamente como una reserva de valor o cobertura frente a entornos inflacionarios, las empresas los aprovechan hoy para optimizar la gestión de tesorería, agilizar los tiempos de liquidación y habilitar transferencias internacionales de manera continua.
Aprovechan así la ausencia de barreras propias del sistema financiero tradicional, consolidando a las criptomonedas como una capa de eficiencia operativa sobrepuesta al sistema bancario convencional.
El impulso de la infraestructura en Latinoamérica
Desde la perspectiva del desarrollo de infraestructura operativa, Logan Xu, jefe para Latinoamérica de la empresa de custodia de criptomonedas Cregis, señala que la dinámica de adopción en las instituciones latinoamericanas ha cambiado de manera radical en cuanto a sus motivaciones de fondo.
«Ya estamos dejando atrás la etapa de experimentación. Hace unos años, las instituciones probaban las criptomonedas para evaluar si tenían sentido para su negocio. Hoy, muchos bancos y fintechs sienten que deben ofrecer servicios relacionados con criptoactivos porque sus competidores ya lo hacen», indica Xu en diálogo con CriptoNoticias.
A su juicio, si otras plataformas permiten invertir o realizar pagos con criptomonedas y otras no, «resulta difícil convencer a los clientes» para que permanezcan. En sus palabras, «para mantenerse competitivos, integrar estas capacidades ya es una necesidad».
El vocero de Cregis destaca el rol predominante que han tomado las stablecoins en la operativa corporativa cotidiana en las compañías latinoamericanas, así como el cambio estructural que se observa en los patrones de inversión tecnológica dentro del sector empresarial de la región.
Aproximadamente el 95% del uso que observamos está relacionado con las stablecoins. Las criptomonedas tradicionales siguen formando parte del mercado, pero las instituciones buscan infraestructura para stablecoins, ya que son las que respaldan pagos, liquidaciones y operaciones de tesorería.
Logan Xu, jefe para Latinoamérica de Cregis.
Lo señalado por el ejecutivo de Cregis se confirma en Venezuela, país en donde el uso de stablecoins a nivel minorista y empresarial registró un crecimiento notable desde el año pasado. CriptoNoticias documentó como corporaciones con más de tres décadas en el mercado, como es el caso de SEMITECH, llegaron a usar USD Tether (USDT) como mecanismo de cobertura ante la inflación.
Xu enfatiza que la evolución natural del mercado latinoamericano no apunta a la sustitución de la banca tradicional, sino a la convergencia operativa mediante soluciones integradas.
Para él, «la infraestructura de activos digitales se convertirá en una capa adicional de la infraestructura financiera moderna, ayudando a bancos, proveedores de pagos y fintechs a ofrecer servicios más eficientes sin renunciar a los estándares de gobernanza, seguridad y operación que exigen los clientes institucionales».
Consolidación del ecosistema en América Latina
Por su parte, Jerónimo Ferrer, desarrollador de negocios del exchange de criptomonedas Bitfinex para Latinoamérica, coincide con Xu en que la evolución hacia la madurez institucional valida el papel de los activos digitales como la nueva arquitectura del sistema financiero global, abriendo espacio a mayores niveles de adopción.
«A medida que más instituciones, empresas y usuarios de la región incorporan estos instrumentos para pagos, ahorro o liquidaciones, es natural que surjan nuevas propuestas con distintos enfoques», señala. A su juicio, esto es una validación de que las stablecoins «están consolidándose como infraestructura financiera global».
En cuanto a la evolución de los marcos regulatorios y la certeza jurídica para la expansión sostenida del sector de las criptomonedas en América Latina, el ejecutivo de Bitfinex subraya el impacto positivo que tiene la claridad normativa sobre la confianza de los participantes institucionales.
«Una legislación que defina con mayor claridad las competencias de los reguladores y establezca criterios transparentes para los distintos tipos de activos digitales puede aportar mayor previsibilidad para empresas, desarrolladores e inversionistas», enfatiza Ferrer en contacto con este periódico.
Al abordar las perspectivas de integración tecnológica entre los distintos actores del ecosistema, Ferrer resalta las oportunidades que representa un contexto normativo predecible.
Él considera que reglas más claras pueden «acelerar la incorporación de nuevas soluciones y fomentar una mayor integración entre el ecosistema financiero tradicional y el de activos digitales».
«La confianza estará cada vez más asociada no solo a la calidad tecnológica de una stablecoin, sino también a la claridad de la información que ofrece y a la fortaleza de la infraestructura que la respalda», señala.

Las criptomonedas no son el futuro, son el presente en Latinoamérica
El paso de la especulación a la utilidad funcional marca un punto de no retorno para el sistema financiero de América Latina. Lo que en su momento fue visto como un terreno experimental reservado para perfiles arriesgados, hoy se revela como la columna vertebral de un nuevo modelo económico regional.
Uno en donde la interoperabilidad, la inmediatez de la liquidación y la reducción de fricciones en frontera no son solamente atributos deseables, sino requisitos mínimos de supervivencia competitiva.
En este proceso de convergencia, el éxito de la adopción institucional de criptomonedas en Latinoamérica no dependerá de erradicar las instituciones tradicionales, sino de su capacidad para asimilar esta capa tecnológica bajo estándares de gobernanza, transparencia y certeza jurídica.
Está claro que la verdadera transformación latinoamericana no radica en sustituir el dinero, sino en haber encontrado en las stablecoins y las redes distribuidas el lenguaje común sobre el cual se construirá la inclusión y la eficiencia financiera de las próximas décadas.










