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Trump fijó 2031 como plazo federal para adoptar criptografía resistente a computadoras cuánticas.
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Project Eleven advierte que ataque y defensa cuántica convergen en el mismo horizonte de cinco años.
Tras las firmas de dos órdenes ejecutivas por parte del presidente Donald Trump para promover el desarrollo de la computación cuántica en Estados Unidos, Alex Pruden, CEO de Project Eleven, una firma que desarrolla soluciones cuánticas para Bitcoin y redes de criptomonedas, afirmó que «la migración a criptografía poscuántica ya no es el problema de mañana. Es el de hoy».
Pruden también sostuvo que la Casa Blanca colocó el desarrollo ofensivo (construir una computadora cuántica) y la defensa (migrar los sistemas de cifrado) en el mismo horizonte de cinco años. «Desde la perspectiva del Poder Ejecutivo estadounidense, ofensiva y defensiva cuánticas están ahora en el mismo horizonte de cinco años», señaló Pruden este 22 de junio.
La conclusión de Pruden sobre las órdenes es tajante: «La criptografía que no es poscuántica queda obsoleta según la Casa Blanca a partir de 2031».
La primera orden de Trump, denominada «Abriendo la próxima frontera de la innovación cuántica», encarga a los departamentos de Comercio, Energía y Defensa, junto con la NASA, el despliegue de sensores y redes cuánticas en los próximos cinco años.
La segunda orden fija diciembre de 2031 como nueva fecha límite para que las agencias federales abandonen la criptografía clásica (cuatro años antes de lo que establecía el calendario previo), y asigna a la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) la tarea de apoyar a operadores de infraestructuras críticas, incluyendo wallets de autocustodia, en esa transición.
Los cinco puntos más relevantes de los decretos de Trump sobre la cuántica, según Project Eleven
Desde Project Eleven identificaron los cinco puntos que consideran más relevantes de las órdenes:
- Primero: EE. UU. lanza un esfuerzo nacional para producir una computadora cuántica de relevancia científica (SRQC, por sus siglas en inglés) en los próximos cinco años, una máquina capaz de resolver problemas que los sistemas clásicos no pueden abordar eficientemente, aunque sin llegar aún al umbral necesario para comprometer la criptografía actual.
- Segundo: las agencias federales deberán completar su transición a criptografía poscuántica, es decir, a algoritmos de cifrado diseñados para resistir ataques de computadoras cuánticas, antes de 2031.
- Tercero: el Departamento de Energía queda a cargo de desarrollar la SRQC, lo que convierte a la computación cuántica en una de las dos principales prioridades científicas y tecnológicas del país.
- Cuarto: el gobierno de EE. UU. entiende el riesgo que representa una computadora cuántica potente para los sistemas de cifrado existentes, y trata la defensa poscuántica como una prioridad tan importante como el desarrollo ofensivo.
- Quinto: el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología de Estados Unidos (NIST) y el Departamento de Comercio liderarán los esfuerzos para garantizar que «los sistemas y los activos digitales» permanezcan protegidos en un mundo poscuántico.
EE. UU. prioriza la cuántica: ¿cómo impacta esto en Bitcoin?
Las órdenes de Trump no llegaron de forma aislada. En mayo, el Departamento de Comercio de EE. UU. tomó participaciones directas en cuatro empresas del campus cuántico IQMP de Chicago, con un paquete de USD 1.200 millones que incluye a IBM, PsiQuantum, Infleqtion y Diraq, como lo informó CriptoNoticias.
En ese marco, PsiQuantum figura como arrendatario principal del proyecto, con el objetivo de construir la primera computadora cuántica tolerante a fallos de un millón de cúbits en territorio estadounidense. El modelo replica la lógica que la administración Trump aplicó en semiconductores y minerales estratégicos: intervención directa del Estado como accionista en sectores que considera críticos para la seguridad nacional.
En paralelo, la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) presentó en septiembre de 2025 su Marco de Infraestructura Financiera Poscuántica (PQFIF), un plan que busca anticiparse al momento en que los algoritmos criptográficos actuales dejen de ser seguros, y que abarca explícitamente wallets de Bitcoin, Ethereum y stablecoins.
El escenario que estas medidas buscan prevenir es el llamado «Día Q» (Q-Day), el momento hipotético en que una computadora cuántica alcance la capacidad de romper los sistemas digitales globales, entre ellos, las firmas de transacciones de Bitcoin.
Si EE. UU. acelera el desarrollo cuántico con inversión directa, fijación de plazos y coordinación entre sus agencias científicas y de defensa, el teórico «Q-Day» podría acercarse en el horizonte. No obstante, figuras como Adam Back, cofundador de Blockstream, y Samson Mow consideran que el riesgo cuántico está a al menos una década de distancia, y el desarrollador de Bitcoin Core Murch ha señalado que muchos de quienes promueven la urgencia no resisten el escrutinio técnico.
En contrapartida, actores como Project Eleven, Google, Grayscale, entre otros, fijaron 2029 como horizonte para completar su propia migración poscuántica, y sostienen que la amenaza es inminente.









