-
La migración a criptografía poscuántica fija un nuevo plazo para 2031 y acelera pruebas piloto.
-
El proyecto incluye coordinación entre agencias científicas y de energía para definir estándares.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó este 22 de junio dos órdenes ejecutivas con las que busca consolidar el liderazgo del país en el desarrollo de tecnologías cuánticas y acelerar la modernización de la seguridad digital del gobierno federal mediante la adopción de criptografía resistente a la computación cuántica.
La iniciativa forma parte de la estrategia de Washington para anticiparse al llamado “Día Q”, un escenario en el que las computadoras cuánticas alcancen la capacidad de vulnerar los sistemas de cifrado que actualmente protegen infraestructuras gubernamentales, redes financieras y activos digitales como las criptomonedas.
Antes de la firma de las medidas, el asesor científico de la Casa Blanca, Michael Kratsios, dijo a Reuters que la computación cuántica continúa siendo una prioridad estratégica tanto para la economía como para la seguridad nacional de Estados Unidos. Recordó además que durante la primera administración Trump se impulsó la Ley Nacional de Iniciativa Cuántica, se incrementó significativamente la inversión federal en investigación y desarrollo y se crearon varios institutos especializados en esta área.
Un plan cuántico con diferentes ángulos
La primera orden ejecutiva, denominada “Abriendo la próxima frontera de la innovación cuántica”, instruye a las agencias federales a acelerar el desarrollo de una computadora cuántica de relevancia científica antes de 2028. Asimismo, encarga a los departamentos de Comercio, Energía y Defensa, junto con la NASA, la elaboración de planes para desplegar sensores y redes cuánticas en los próximos cinco años.
Funcionarios de la Casa Blanca explicaron que el Departamento de Energía será el encargado de definir las especificaciones técnicas del proyecto, cuya implementación inicial se prevé en un laboratorio nacional. El objetivo es sentar las bases para sistemas cuánticos cada vez más avanzados y potentes.
La segunda orden está enfocada en reforzar la ciberseguridad. Entre sus principales disposiciones destaca el adelanto del calendario federal para la adopción de criptografía poscuántica, fijando diciembre de 2031 como nueva fecha límite, cuatro años antes de lo previsto inicialmente. Además, ordena al Departamento de Comercio poner en marcha un programa piloto de migración tecnológica que permita adaptar los sistemas federales.
La medida también asigna a la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA, por sus siglas en inglés) la responsabilidad de apoyar a operadores de infraestructuras críticas en su transición hacia sistemas de protección capaces de resistir futuros ataques cuánticos, principalmente en redes gubernamentales y wallets de autocustodia de criptomonedas y bitcoin.
Las órdenes incluyen además acciones para fortalecer la formación de talento especializado, reforzar las cadenas de suministro nacionales, ampliar la cooperación con aliados internacionales y proteger la investigación cuántica frente a amenazas cibernéticas y de inteligencia extranjera. Entre estas acciones figura la expansión del Equipo de Protección de Contrainteligencia para Ciencia y Tecnología Cuántica del FBI.
El anuncio se produce en un momento en que la industria de las criptomonedas acelera sus preparativos ante la llegada de la era poscuántica. Empresas y organizaciones del sector ya trabajan en nuevas soluciones de seguridad: Google, como explicó CriptoNoticias, ha fijado 2029 como meta para completar la transición hacia criptografía resistente a la computación cuántica, mientras que proyectos vinculados a Bitcoin exploran propuestas para blindar la red frente a futuras amenazas derivadas de esta tecnología, como las propuestas técnicas BIP-360 y BIP-361.
En paralelo, plataformas como Solana, Coinbase y Algorand también han comenzado a diseñar estrategias para proteger sus ecosistemas. Expertos advierten que millones de bitcoins almacenados en direcciones antiguas podrían quedar expuestos si no se implementan mecanismos de actualización antes de que las capacidades cuánticas alcancen un nivel operativo.








