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El paquete total del gobierno para nueve empresas cuánticas asciende a USD 2.000 millones.
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PsiQuantum busca construir la primera computadora cuántica de un millón de qubits en EE. UU.
El Departamento de Comercio de EE. UU. tomó participaciones en cuatro empresas del campus cuántico IQMP de Chicago. Aunque el anuncio oficial fue el 21 de mayo, esta semana se conoció que IBM, PsiQuantum, Infleqtion y Diraq son las cuatro firmas del campus cuántico denominado IQMP que recibirán los USD 1.200 millones del gobierno de EE. UU.
La operación se enmarca en la Ley CHIPS and Science Act y replica el modelo que la administración Trump aplicó previamente en semiconductores, minerales de tierras raras y acero.
Según se conoció IBM recibirá USD 1.000 millones para establecer una planta cuántica en Albany, Nueva York. PsiQuantum e Infleqtion obtendrán USD 100 millones cada una, y Diraq, USD 38 millones, para abordar desafíos técnicos en computación cuántica. PsiQuantum figura como inquilina ancla del proyecto, con el objetivo declarado de construir la primera computadora cuántica de escala de un millón de cubits tolerante a fallos en territorio estadounidense.
El IQMP no es un desarrollo aislado. Desde febrero, la administración Trump prepara una orden ejecutiva para coordinar inversión, infraestructura y seguridad en tecnologías cuánticas bajo un enfoque de «todo el gobierno», tal como informó CriptoNoticias. Ese borrador sitúa a la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP) como coordinador principal y asigna tareas a los departamentos de Comercio, Energía y Defensa, con participación de la comunidad de inteligencia.
El contexto geopolítico que rodea estas inversiones se volvió explícito en junio, cuando Justin Drake, desarrollador de la Fundación Ethereum y coautor de un paper de Google Quantum AI sobre computación cuántica y Bitcoin, confirmó que el gobierno de EE. UU. impidió publicar los circuitos completos del estudio. Según Drake, el gobierno consideró que revelarlos equivalía a entregar un manual de ataque a adversarios estratégicos, lo que el investigador calificó como «censura académica».
Un campo que EE. UU. trata como asunto de Estado
La intervención en la publicación científica de Google ilustra la lógica detrás de la inversión en el IQMP: para Washington, la computación cuántica no es solo un sector tecnológico emergente, sino una variable de seguridad nacional activa. Charles Guillemet, CTO de Ledger, sostuvo que lo que los gobiernos están dispuestos a clasificar define hoy con más precisión el riesgo real de la computación cuántica para la criptografía que lo que los investigadores tienen permitido publicar.
Las empresas que reciben fondos en este paquete trabajan en distintos enfoques de hardware cuántico. IBM desarrolla computadoras cuánticas superconductoras y es el actor con mayor trayectoria comercial del grupo. PsiQuantum apuesta por fotónica de silicio para construir sistemas tolerantes a fallos a gran escala. Infleqtion trabaja con átomos neutros y tiene presencia en defensa y computación de precisión. Diraq, startup australiana, opera con qubits de espín en silicio, una tecnología compatible con procesos de fabricación de semiconductores convencionales.
Según el secretario de Comercio, Howard Lutnick, la justificación del modelo de participaciones accionarias es que los contribuyentes deben beneficiarse del retorno de empresas que reciben fondos federales.
Para Washington, la computación cuántica dejó de ser un campo de investigación abierta. La intervención en la publicación científica de Google y la entrada directa como accionista en las principales firmas del sector apuntan en la misma dirección.









