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Según Chalom, la principal ventaja de ETH sobre BTC es su capacidad de generar rendimientos.
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"La EIP-8363 no es el camino adecuado", dice el empresario.
La reciente propuesta de mejora para la red Ethereum, conocida como EIP-8363, ha generado un fuerte rechazo por parte de Joseph Chalom, CEO de Sharplink y exejecutivo de BlackRock.
Según un análisis publicado por Chalom el pasado 7 de agosto, la iniciativa que busca reducir gradualmente las recompensas para los validadores desestabilizaría el sector de las finanzas descentralizadas (DeFi) y eliminaría la principal característica que hace atractiva a esta criptomoneda frente a bitcoin (BTC) para los inversionistas institucionales: su capacidad de generar un rendimiento nativo.
En su publicación, Chalom detalló las implicaciones de la EIP-8363, denominada «Tapered Issuance Burn».
Actualmente, los validadores de Ethereum reciben un rendimiento aproximado del 2,75% anual en nuevos tokens emitidos como compensación por asegurar las transacciones.
De aprobarse la propuesta, esta emisión se reduciría en un plazo de 18 meses. A medida que aumente la cantidad de ETH en staking, una mayor proporción del rendimiento se quemaría, hasta que el rendimiento llegue al 0% cuando se alcance cerca de la mitad del suministro bloqueado. Bajo este escenario, los validadores dependerían exclusivamente de las propinas por transacciones, que hoy representan apenas el 15% de sus ingresos totales.
Para Chalom, este cambio representa un grave error económico. El argumento central es que el rendimiento del staking funciona como la tasa de interés base sobre la cual se estructuran los préstamos y la liquidez en DeFi. Reducir esta tasa a cero, o incluso a niveles negativos al descontar los costos operativos, encarecería el capital en la red y provocaría una migración de garantías hacia activos con mejores rendimientos.
Además, el CEO de Sharplink hizo especial énfasis en el atractivo corporativo de Ethereum. A diferencia de bitcoin, que el mercado tradicional adopta primordialmente por su escasez y rol como moneda digital, Ethereum ha captado capital a través de fondos y productos cotizados porque ofrece un yield productivo. «EIP-8363 borra esa distinción», sentenció Chalom, advirtiendo que se socavaría de manera voluntaria una ventaja competitiva clave de la criptomoneda.
Otro punto crítico del análisis es el destino de los fondos en la red. Chalom sostiene que la emisión no es una fuga de capital, sino un mecanismo de financiación interna que sostiene a los operadores de nodos y desarrolladores. Eliminar este flujo económico ocurre en lo que él define como el peor momento posible, justo cuando grandes actores como BlackRock, BNY y Robinhood están construyendo infraestructura y tokenizando activos sobre la red principal de Ethereum.
A modo de conclusión, Chalom aclaró que, aunque concuerda con el objetivo de hacer que el suministro sea más escaso, la EIP-8363 no es el camino adecuado. Según su perspectiva, la red ya cuenta con un mecanismo efectivo a través de la quema de comisiones base, el cual permite que la criptomoneda sea deflacionaria cuando hay un uso sostenido del protocolo, sin necesidad de destruir el incentivo financiero que sostiene su seguridad y adopción.
La ventaja de Bitcoin: su inmutabilidad
Aunque Chalom no lo dice en este análisis reportado por CriptoNoticias, el debate en torno a la EIP-8363 pone de manifiesto la constante variabilidad en las reglas de emisión de Ethereum, una característica que contrasta con la estabilidad de Bitcoin.
Mientras que diversas criptomonedas modifican sus parámetros económicos de forma periódica mediante debates técnicos y cambios de software, el protocolo Bitcoin mantiene una política monetaria estrictamente programada, inmutable y predecible desde su creación.
Esta rigidez matemática consolida a BTC como un activo predecible, cuyo suministro máximo de 21 millones de unidades permanece ajeno a alteraciones discretas o decisiones arbitrarias de sus desarrolladores.








