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Los ingresos mensuales de la red pasaron de unos USD 3,5 millones a solo USD 1.793.
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Los usuarios podrán retirar fondos mediante la interfaz de Blast hasta el 26 de octubre.
Blast cerrará definitivamente su red de capa 2 de Ethereum debido a que los costes de operación ya superan los ingresos que genera. El anuncio fue realizado el 2 de octubre de 2026, cuando el valor bloqueado en la red había caído a poco más de USD 32 millones, desde un máximo superior a USD 2.000 millones.
El equipo explicó que no encuentra una vía creíble para hacer sostenible económicamente la cadena y pidió a los usuarios trasladar sus fondos a la red principal de Ethereum. El proceso comenzará con el retiro de los activos de Blast depositados en Lido, una operación que tardará aproximadamente una semana y durante la cual los retiros estarán temporalmente suspendidos. Después, el tiempo de espera se reducirá a 24 horas.
Los usuarios podrán retirar sus fondos mediante la interfaz habitual de Blast hasta el 26 de octubre. Después de esa fecha, los activos seguirán siendo recuperables, pero será necesario interactuar directamente con los contratos del puente de Blast en Ethereum. El equipo indicó que publicará instrucciones antes de ese plazo. En el puente permanecen unos USD 63 millones, según datos publicados el 2 de octubre.
Como reportó CriptoNoticias, la decisión pone fin a un proyecto que había tenido un fuerte crecimiento incluso antes de su lanzamiento. Antes de activar su red principal en febrero de 2024, Blast había superado los USD 1.100 millones en depósitos, en buena medida por las expectativas de los usuarios de recibir un lanzamiento de token. Luego, el valor bloqueado alcanzó más de USD 2.000 millones en junio de 2024.
La caída posterior también quedó reflejada en los ingresos. Estos llegaron a unos USD 3,5 millones en junio de 2024, pero se redujeron hasta apenas USD 1.793 en el mes previo al anuncio. El token BLAST, por su parte, cayó 17% el 2 de octubre y su capitalización quedó cerca de USD 23 millones.
El caso de Blast refleja el ajuste que atraviesa el ecosistema de redes de capa 2: el capital inicial y los incentivos pueden acelerar la adopción, pero no aseguran una actividad que se mantenga cuando desaparecen esos estímulos. Para las nuevas redes de Ethereum, el desafío será demostrar que pueden construir una base de usuarios y aplicaciones capaz de sostener su operación a largo plazo.










